EUROPA / CROACIA

Tres días en Dubrovnik, brújula al Adriático

Una bella combinación de arquitectura fascinante y playas que seduce a los viajeros con la libertad del mar. Fotogalería

Por sus murallas ha recibido la distinción de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Foto: Diario Perfil. [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Por Charly Wilder (*)

Primero, las malas noticias: Dubrovnik ya no es el secreto mejor guardado por algunos. Casi 17 años después del final de la guerra de independencia de Croacia, el amurallado Casco Viejo medieval de la ciudad está colapsado de turistas durante el verano. No obstante, si va en otoño verá pronto por qué tanto alboroto.

Sobresaliendo en un pedazo peninsular de la costa dálmata, la ex República de Ragusa es una maravilla gótica veneciana. Pórticos y logias con columnas circundan plazas renacentistas pavimentadas con mármol, a las que les ha salido brillo luego de siglos de tráfico peatonal, que aumentan los pasajeros de cruceros y otros turistas.

Primer día. Desde la cima 

Un plan excelente es tomar el funicular naranja brillante hasta la cumbre del Monte Srdj, que mira más allá del Casco Viejo hasta llegar al mar y por atrás a las montañas de Herzegovina, situación que lo convirtió en punto de ventaja estratégico en la defensa contra los turcos, los venecianos e incontables potencias extranjeras codiciosas. Viaje rápido a la cima en el funicular naranja brillante, que volvió a abrir sus puertas en 2010 luego de haber sido destruido en un duro enfrentamiento en 1991. Esta historia es explorada en el Museo de Guerra de la Patria, instalado en la base de la estación del teleférico.

Desde que Gils, discutiblemente el restaurante más respetado de Dubrovnik, fue reinaugurado con el nombre 360º, la comida ha pasado de fusión francesa a “croata con una pizca de sal”, en palabras del chef Jeffrey Vella. Instalado dentro de las murallas del centro en un arsenal medieval, el apropiadamente rebautizado 360º ofrece una impactante vista del Casco Viejo.

Región de vitivinicultura al menos desde el siglo V aC, Croacia está acercándose al paisaje internacional de los vinos. Tome un curso rápido en D’Vino, una espectacular barra de vinos escondida en un diminuto callejón. El personal lo asesorará con los tintos dálmatas, desde un agradable y suave Matusko Postup hasta un más robusto Dingac.

Segundo día. Museos

Casi todos los sitios históricos más notables de Dubrovnik están agrupados dentro de la muralla del centro. Instalado en los claustros de un monasterio del siglo XIV, el Museo de la Farmacia Vieja alberga tarros de cerámica para medicinas, antiguas bitácoras de doctores, una colección de íconos bizantinos y una farmacia todavía en servicio que se anuncia como la tercera más vieja del mundo en operaciones.

Para una dosis de medicina más fuerte, la tensa historia reciente de la ciudad se exhibe en War Photo Limited, una galería dirigida por el fotoperiodista neozelandés Wade Goddard, quien cubrió las guerras yugoslavas de principios de la década de 1990. El enfoque histórico más raro probablemente pueda encontrarse en Visia Dubrovnik. La atracción 3D Time Travel cuenta acerca de un científico del siglo XVIII que viaja en el tiempo. Hay láseres, música y escenas 3D de batallas sangrientas con máquinas de viento y asientos que se sacuden.

Dubrovnik no es exactamente un paraíso de compras. Pero hay algunas incorporaciones recientes que valen la pena. Modni Kantun es una miniboutique que vende creaciones de diseñadores locales, desde collares de cadenas adornados con fotos de Karl Lagerfeld hasta joyería de plata de Ivana Bacura. En el otro extremo, la boutique de couture María vende ropa y accesorios de famosos como Alexander Wang, Givenchy y Lanvin. O también está el viejo mercado de la plaza barroca Gunduliceva Poljana, donde venden vino casero, aldabas de bronce y mucho más.

Tercer día. Comer, beber, nadar

Obras de artistas croatas importantes del arte moderno pueden encontrarse en el Museo de Arte Moderno de Dubrovnik, que incluye unas 2.500 creaciones, principalmente vinculadas a la región.

Uno de los mejores patrimonios de la costa dálmata podría ser la proliferación de konobas, tabernas costeras donde los comensales nadan y se asolean mientras se prepara su comida. A 12 minutos en taxi desde el Casco Viejo, Gverovic-Orsan está emplazada en una tranquila bahía del pueblo pesquero de Zaton Mali. Empiece con una copa de vino blanco y una ensalada de pulpo salpicada con vinagre y aceite de oliva casero. Mientras espera su plato principal, olvídese de lo que su madre decía respecto de nadar después de comer y sumérjase de inmediato.

 

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DATA

Coordenadas: Dubrovnik está ubicada sobre la costa del mar Adriático, a 495 kilómetros de Zagreb, la capital croata.

La mejor ruta: Un pasaje a Dubrovnik para comienzos de diciembre cuesta desde US$ 2.500. Desde Zagreb se puede ir en avión, micro o alquilar automóvil.

Hospedaje: Los turistas con presupuesto limitado encontrarán pensiones o departamentos cerca del casco antiguo o en el vecino distrito de Lapad. Justo dentro de la muralla del Casco Viejo, Karmen Apartments ofrece estudios artísticamente equipados desde 90 dólares la noche. Si busca lujo, Hotel Bellevue está situado en un despeñadero que mira al mar. Con dos restaurantes, spa y playa privada, la doble desde US$ 355 la noche.

El dato: Si quiere desayunar en un bar para ver y ser visto, vaya a Café-Bistro Orlando, ubicado sobre Stradun, una ancha calle peatonal. Modelos italianas pasan balanceándose frente a familias alemanas, balcánicos y turistas de bajo perfil mientras empresarios locales cierran tratos omiendo croissants rellenos de higo.
(*) The New York Times / Travel. Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 24 de noviembre de 2012

6 Comentarios en “Tres días en Dubrovnik, brújula al Adriático

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