Tras la pista de Millennium

Si el Museo Nobel y el estudio de ABBA solían liderar el ranking turístico de Estocolmo, hoy los íconos inmortalizados en la trilogía Millennium reúnen a cientos de fans de Stieg Larsson. Fotos.

Todo el año. Estocolmo es la cita de un turismo diferente: fuente de inspiración literaria y también como un lugar donde encontrar la huella de sus mejores creaciones. [ Ver fotogalería ]

Ficha

Región:

Cuánto tiempo ir: días

Cuándo ir:

Con quién ir: , ,

Ideal para:


Ver mapa más grande

por Milagros Belgrano Rawson

Con más de 22 millones de copias vendidas en 41 países, tres películas en sueco y una  made in Hollywood de inminente estreno, la trilogía Millennium desató, desde el primer volumen, un fenómeno cultural que la ciudad de Estocolmo supo aprovechar con ingenio.

Así es como todos los sábados a las 11:30 de la mañana, jóvenes versados en la saga de  Stieg Larsson organizan paseos por la capital sueca y recorren los lugares más  emblemáticos de la trilogía.

Si hasta hace un par de años el Museo Nobel o los estudios de grabación de ABBA encabezaban el ranking turístico de Estocolmo, gracias al éxito del Tour Millennium sitios antes impensados como el 7-Eleven, donde la hacker Lisbeth Salander compra su pizza, reúnen hoy a miles de turistas y fans de la versión literaria o cinematográfica de la saga. La iniciativa ha tenido tanto éxito y hace poco fue premiada  como la “Mejor experiencia en Suecia”, distinción otorgada por operadores de turismo de Europa y Estados Unidos.

La visita guiada se hace a pie, dura dos horas, las explicaciones son en inglés –se puede hacer en español por un precio extra– y tiene un costo de 120 coronas suecas (19  dólares). Los que se queden pocos días en la ciudad o deseen ahorrarse el costo de la excursión pueden también seguir los pasos de los protagonistas de las novelas de Larsson de forma gratuita. Sólo se necesita comprar el mapa del tour en el Museo de la Ciudad de Estocolmo –con entrada gratuita, por cierto, y que bien vale una visita– o descargarlo de la Web.

Con una dosis de paciencia y sentido de la orientación, sólo resta perderse en esta ciudad de 14 islas y 57 puentes que cada año atrae a un millón de turistas. El tour comienza en Bellmansgatan 1, edificio del siglo XVIII que en la ficción sirve de morada a Mikael Blomkvist, el periodista idealista y seductor que lidera la redacción de Millennium, revista imaginada por Larsson a imagen y semejanza de Expo, la publicación que dirigía en la vida real. El edificio queda en Södermalm, la isla donde viven y trabajan casi todos los personajes de la historia.

Söder, como lo llaman sus habitantes, supo ser una barriada obrera, pero en la última década se convirtió en el distrito más colorido y vanguardista de la ciudad. Tiene vistas sublimes al lago Mälaren, restaurantes, cafés, boutiques de diseño, bares y discotecas, y una peatonal comercial muy concurrida.

Muy cerca de Bellmansgatan está Monteliusvägen, una de las más bellas vistas de la bahía. Desde allí se ven los tribunales de justicia donde Blomkvist es condenado por difamación. Allí también tiene lugar el juicio donde se declara a Lisbeth legalmente capaz.  A unas cuadras hacia el este se encuentra Lundagatan, el barrio de la infancia  desgraciada de Lisbeth y donde ésta vive hasta que se compra un departamento de lujo.

La vía más rápida para llegar a la casa de su amigo y amante ocasional es atravesando Lundabron, calle que a fines del siglo XIX fue abierta a fuerza de dinamita, invento por el que, dicho sea de paso, Alfred Nobel se hizo famoso. Más lejos, se encuentra el Mellqvist Kaffebar, frecuentado por los personajes de la saga y también locación de la escena final de Los hombres que no amaban a las mujeres. Era también el café favorito de Larsson, que solía desayunar allí cuando dirigía Expo. A unos cien metros, en el primer piso de la esquina de Gotgatan y Hokensgata, están las oficinas de Millennium, que en realidad pertenecen a la sede de Greenpeace.

Casi al lado, está el 7-Eleven, el supermercado abierto las 24 horas donde Lisbeth se  abastece de comida y cigarrillos. Mediante un magistral hackeo a cuentas bancarias, la protagonista gana, de un día para el otro, miles de millones de dólares. Lo primero que hace es comprarse un coche y un departamento de 21 habitaciones en Fiskargatan 9, que logra mantener en secreto y al abrigo de sus enemigos hasta casi el final del tercer libro. En realidad, el edificio, que data de 1910, no es secreto para nadie: diariamente,  decenas de lectores y aspirantes a escritores se arriman a este exclusivo condominio  para fotografiarlo y recibir, tal vez, algo de inspiración.

En Tjarhovsgatan está Kvarnen, el bar donde Lisbeth suele encontrarse con sus amigas,
integrantes de una banda hardcore. Otro habitué es Mikael, que a la salida del trabajo  viene aquí a tomar cerveza con sus compañeros de redacción. Fuera de la ficción, el bar, que abrió en 1908, es uno de los más viejos de Suecia.

Antes de finalizar en el Museo de Estocolmo, el Tour incluye paradas en Samirs Gryta, el restaurante griego frecuentado por los periodistas de Millennium; Milton Security, la compañía para la que Lisbeth suele trabajar en forma freelance, y la casa de Bjurman, el abogado violador. En La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, la protagonista se venga de su abusador en una memorable escena en el mismo departamento.

(*) publicado en la edición impresa del diario PERFIL.

3 Comentarios en “Tras la pista de Millennium

  1. Maria Susana Quiroga | 31/01/2012 | 16:45

    Realmente la lectura de la trilogia fue un viaje fantastico, su geografia, su gente y sus costumbres, despues de un año recuerdo que no podia dejar de leer sus apasionantes paginas.- Tristeza que Stieg Larsson no este aqui para disfrutarlo-

  2. Viviana Hirschfeld | 12/02/2012 | 15:11

    Coincido con Maria Susana, un relato tan vívido que es imposible dejar de leer. Conocimos Suecia a partir de esta historia, y una pena que no podamos disfrutar de más

  3. Pingback: Estocolmo, ciudad de mente abierta y muy romántica | Turismo

Deja un comentario