Samaná, un paraíso inagotable en República Dominicana

Turismo ecológico, gastronómico y religioso son las principales ofertas de esta tierra, embellecida con las mejores playas. Fotos

Vista de la isla Cayo Levantado, situada a la entrada de la Bahía de Samaná. Foto: Secretaría de Turismo dominicana [ Ver fotogalería ]

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Por Sandra Parra (dpa)

Considerado hasta hace algunos años como uno de los tesoros mejor guardados de República Dominicana, Samaná se ha convertido hoy en día en el destino favorito de propios y extranjeros para hacer turismo por la diversidad geográfica y natural de la península.

Samaná, ubicada a 245 kilómetros al noreste de la capital dominicana, cuenta con una variada oferta hotelera, gastronómica y ecoturística, explorada y aprovechada en su gran mayoría por ingleses, alemanes, franceses y españoles, quienes en este orden son los turistas que más frecuentan el lugar.

Samaná combina playas hermosas con una naturaleza muy pródiga que se ve no sólo en altas montañas, saltos de agua o caídas libres de agua, sino en la  proliferación de pequeñas islas e islotes paradisíacos, en su mayoría vírgenes, en algunos de las cuales desembocan ríos con aguas muy cristalinas y hermosas. Además de eso tienen una gastronomía muy particular y diversa que la diferencia del resto del país“, declara el secretario de Turismo dominicano, Félix Jiménez.

Uno de los principales atractivos de esta localidad dominicana es el observatorio de ballenas en el que se convierte durante los meses de enero y marzo, cuando los cetáceos vienen a esta zona a aparearse y dar a luz. La riqueza natural es inagotable en este brazo de tierra montañosa, en la que abundan los árboles de coco, fruto del que Samaná es el principal productor en la nación caribeña, con una producción de 550 millones anuales.

Al entrar a la zona, el turista que viaja por la nueva autopista construida desde Santo Domingo hasta Samaná puede apreciar el majestuoso paisaje con montañas abarrotadas de palmeras que forman un fantástico cuadro pintado por la misma naturaleza. Las vías de acceso al islote son múltiples: Samaná cuenta con tres aeropuertos: el internacional El Catey, adonde llegan vuelos comerciales; Arrollo Barril, para el aterrizaje de aviones medianos; y Portillo, donde llegan pequeñas aeronaves privadas, una de las formas de turismo por las que últimamente apuesta con fuerza la nación antillana.

Otro de los grandes atractivos del lugar es el ecoturismo que se puede realizar. Una de las seducciones de Samaná es su famoso Salto de Limón, al que se llega a través de una excursión hecha montando a caballo, en la que el turista tiene pleno contacto con la naturaleza. Este tipo de viajes son organizados por campesinos de la zona, para quienes el turismo es su principal fuente de recursos. Familias enteras de los caseríos aledaños al salto trabajan conjuntamente en la organización de las expediciones de los turistas.

Nosotros hacemos un trabajo comunitario, algunos trabajan sirviendo como guías de los turistas que viajan a caballo, mientras los otros nos quedamos en la casa haciendo el almuerzo típico que se les ofrece a los visitantes cuando regresan de la excursión, otros arreglan los caballos y así cada uno acá tiene una tarea por hacer“,declara Basilio García, propietario de uno de los locales que organizan los recorridos.

El Parque Nacional de los Haitises es otra de las joyas naturales de este lugar. En esta “tierra alta o montañosa” (traducción de Samaná), los visitantes pueden observar la gran riqueza de fauna y flora que posee la reserva natural, donde además se encuentran cuevas con figuras pictográficas de los indios taínos, primeros habitantes de la isla La Española.

La fauna de Los Haitises es una de las de mayor representación nacional, es un parque costero-marino que contiene una avifauna sin igual, en la que hay especies de aves endémicas, nativas y migratorias (como es el pelícano o alcatraz, la tijereta, la cotorra, la lechuza, la lechuza orejita, entre otras)“, explica Prudencio Ferdinand, uno de los guías de la Secretaría de Turismo.

Igualmente ricas son en la zona las exóticas playas que los visitantes pueden encontrar en Las Galeras y Las Terrenas, donde predominan las playas salvajes de arena blanca con cocoteros como Playa Bonita o islas como Cayo Levantado, donde se sitúa el único hotel cinco estrellas de la zona: Bahía Príncipe, de capital español.

La oferta de playas en este lugar es inagotable: el turista podrá frecuentar localidades vírgenes como Playa Rincón, aprovechar la hermosa playa privada de hoteles como Villa Serena o Amsha Marina Grand Paradise o ir a las playas públicas de las dos localidades.

Ofrecemos a los clientes la posibilidad de un verdadero descanso, en el hotel no hay televisores, pero a cambio los clientes pueden disfrutar de nuestra playa privada, en donde se practican deportes acuáticos, buceo y además pueden trasportarse en la zona en bicicletas, es un plan muy al natural“, declara Julia Herrnleben, relaciones públicas de Villa Serena, un exclusivo hotel de capital croata que cuenta sólo con 21 espaciosas y confortables habitaciones.

La oferta para el viajero es inagotable en Samaná, una tierra en la que como queda demostrado además de turismo de playa el visitante puede explorar otras posibilidades como el ecoturismo, turismo gastronómico o religioso, gracias a la proliferación de iglesias protestantes que hay en la zona.

Samaná se ha convertido en el destino favorito de propios y extranjeros para hacer turismo por la diversidad geográfica y natural de la península. Foto: Cortesía de la Secretaría de Turismo dominicana

Una de las seducciones de Samaná es su famoso Salto de Limón, al que se llega a través de una excursión hecha montando a caballo. Foto: Cortesía de la Secretaría de Turismo dominicana


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