Desde Buenos Aires hasta Roma: las calles de grandes ciudades que deberías conocer

Con varios hitos arquitectónicos, todas tienen lo suyo. Para recorrer y elegir la preferida.Galería de fotos.

Las espaciosas veredas de Champs-Elysées seducen. La arteria francesa que conecta el Arco de Triunfo con la Plaza de la Concordia es sinónimo tanto de la elegancia gala como del consumo. Foto: Diario Perfil [ Ver fotogalería ]

Por Verónica Martínez (*)

De los millones de calles que pueblan el mundo, ¿qué hace que sólo un puñado de ellas se convierta en un atractivo turístico y un sueño por conocer? Probablemente moda, marketing, una arquitectura destacada, un agitado ritmo o la combinación de estos y otros factores, pero lo cierto es que algunos trazados urbanos destilan una atmósfera y estilo únicos.

Del Viejo Mundo

Si hay avenidas con garbo, irresistibles para cualquier viajero, esos pasajes se encuentran en Europa. Las espaciosas veredas de Champs-Elysées seducen a los ya seducidos turistas que arriban a París. La arteria francesa que conecta el Arco de Triunfo con la Plaza de la Concordia es sinónimo tanto de la elegancia gala como del consumo, ya que allí se erigen templos sagrados como Louis Vuitton, Cartier, Swarovski, las megatiendas de la discográfica Virgin, Fnac y Marks & Spencer. También Disney se hace presente con el mayor local europeo del Ratón Mickey y su troupe.

Barcelona despliega un refinamiento similar en el Passeig de Gràcia, senda de las marcas de moda top y de bellos edificios con el sello de Antoni Gaudí. No obstante, en términos de popularidad, ganan terreno las Ramblas. Se las conoce bajo ese nombre genérico, pero en realidad se trata de cinco avenidas que, a lo largo de 1.800 metros, unen la Plaça de Catalunya con el puerto mediterráneo.

Suelen ser un hervidero de turistas y lugareños en cualquier momento: estatuas vivientes hipercreativas, amplios puestos de flores, revistas y vendedores de souvenirs forman parte del escenario cotidiano, así como el Mercado de la Boquería, el Teatro del Liceo o el monumento a Colón, justo donde acaba el paseo.

En Madrid, la calle que goza de mayor reputación es la centenaria Gran Vía. Enlazando los barrios de Salamanca y Argüelles, ostenta una arquitectura ecléctica y reúne centros comerciales, hoteles y algunos cines, como el Capitol. ¿Una parada interesante? Museo Chicote, que en vez de deleitar con colecciones de arte o ciencia, lo hace con una variada carta de cócteles desde la década del 30.

Si todos los caminos conducen a Roma, todos los visitantes de la Ciudad Eterna en algún momento transitan la Via Veneto, que en una placa conmemorativa rinde homenaje al cineasta Federico Fellini por haberla inmortalizado en La dolce vita.

Los amantes de la arqueología se apasionarán al recorrer parte de la Via Appia Antica, a la que los romanos llamaban “la reina de las calzadas”. Un bus arqueológico realiza un circuito con paradas en las Termas de Caracalla y las catacumbas de San Calixto, San Sebastián y Santa Domitila. También puede visitarse la pequeña iglesia Domine Quo Vadis, donde, según la tradición cristiana, Jesús se encontró con Pedro camino a Roma.

Sobre un bloque de mármol se exhibe una copia de unas huellas atribuidas a Jesucristo. Otra calle emblemática para el cristianismo es la Vía Dolorosa, en el área vieja de Jerusalén, Israel. Antiguas construcciones de piedra flanquean la senda que señala las estaciones del Vía Crucis hasta la Iglesia del Santo Sepulcro.

El sueño americano

Es indiscutida la fama de la Quinta Avenida de Nueva York. Decenas de películas la han instalado en el imaginario colectivo con sus taxis amarillos, decoraciones navideñas, locales comerciales y el Empire State. Sin embargo, aun más poderosa que esa imagen es la del capitalismo que representa Wall Street.

Esta angosta calle peatonal, la principal del distrito financiero neoyorquino, está situada en el Bajo Manhattan y alberga el edificio de la Bolsa de Nueva York, el Museo de Finanzas estadounidense, el First National City Bank y, en la esquina con Nassau Street, el Federal Hall, primer capitolio de Estados Unidos, convertido en museo.

El nombre de Wall responde a la pared que habían construido los colonos holandeses como método defensivo, y si bien el muro fue derribado a fines del siglo XVII, quedó la denominación. Si busca la estatua de bronce del toro embestidor que se asocia al mercado de valores neoyorquino, la hallará muy cerca de esta calle, en el parque Bowling Green.

Buenos Aires también posee arterias notables, pero turísticamente se destaca la Avenida de Mayo. Inaugurada en 1894, sus diez cuadras conectan la Casa Rosada con el Congreso Nacional, regalando una apreciada arquitectura en sus construcciones y cúpulas. Los cafés Tortoni y 36 Billares, el Teatro Avenida, el Hotel Castelar, el Palacio Barolo y el edificio de la Casa de la Cultura son ejemplos de su esplendor.

Río de Janeiro y La Habana celebran su privilegiado marco marítimo con paseos que lo enaltecen. En la ciudad brasileña, las veredas de la Avenida Atlántica lucen los icónicos diseños ondeados en blanco y negro, creados por Roberto Burle Marx, mientras que el Malecón cubano, que se extiende por ocho kilómetros, es el principal punto de encuentro de los lugareños.

Sin lugar a dudas, el decálogo de las avenidas y calles famosas del mundo admite otras incorporaciones. A ellas habrá que añadir aquellas arterias y caminos que revisten una mítica propia para cada viajero.

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(*) Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 2 de febrero de 2013

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