Egipto no es sólo desierto y pirámides

A diferencia de otras febriles ciudad egipcias, El Gouna parece más apacible y tranquila pero también más artificial. Fotos

A primera vista, El Gouna ofrece todo lo que desea el turista. Foto: Christoph Strotmann/dpa [ Ver fotogalería ]

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Por Christoph Strotmann (dpa)

Lujosos yates están atracados en la bahía. En los colchones blancos junto a la piscina se relajan los turistas al sol. En el horizonte se acumulan los veleros de los surfistas. A primera vista, la localidad egipcia de El Gouna, sobre el mar Rojo, ofrece todo lo que desea el turista: hoteles de lujo, restaurantes de moda, un campo de golf, escuelas de buceo, discotecas, boutiques y, por supuesto, mucha agua, playas y sol.

Para los jóvenes turistas, sobre todo, El Gouna es un destino deportivo y festivo popular. “En los últimos años, El Gouna se ha ido convirtiendo en una especie de Meca de kitesurf“, dice Stefanie Moormann, gerente de márketing en este balneario. Sin embargo, puede ser que para la clientela amante de las fiestas también sea importante que en El Gouna se sirva alcohol en todas partes, algo inusual fuera de las instalaciones hoteleras en un país musulmán.

Sin embargo, quien visita por primera vez esta ciudad situada a orillas de una laguna queda perplejo: toda la ciudad parece ser de alguna forma irreal. Demasiado limpia, apenas hay tráfico, sólo se ven pocos habitantes autóctonos. El estilo arquitectónico nubio de los edificios da la impresión de ser demasiado uniforme y la oferta de comidas de los restaurantes indios, tailandeses, italianos y franceses al principio parece extraña. ¿No queríamos ir a Egipto? Para los visitantes, esta ciudad situada a 22 kilómetros de las puertas de Hurghada se asemeja a un parque de atracciones europeo. Hasta hay contenedores para los distintos tipos de basura.

Esta impresión no es tan descabellada, porque El Gouna es, en principio, una ciudad privada, un gigantesco proyecto inmobiliario del multimillonario egipcio Samih Sawaris. En 1989, la actual zona urbana aún era un desierto polvoriento y despoblado. Desde entonces ha surgido en varias etapas de construcción una ciudad artificial con casi 3.000 habitaciones de hotel que cada año recibe la visita de 230.000 turistas. A diferencia de la vecina Hurghada, llena de actividad febril, El Gouna parece más apacible y tranquila pero también más artificial.

Los críticos opinan que El Gouna no ofrece un ambiente auténticamente egipcio. Por otro lado, no existen allí todos esos problemas que se pueden esperar en un país tan grande como Egipto: falta de seguridad, malas condiciones higiénicas y pobreza. Para Tom Happel, propietario alemán de una escuela de buceo en El Gouna, se trata de prejuicios generales ya que Egipto es un país con muchas diferencias: no es lo mismo pasar las vacaciones en El Cairo, en las playas del mar Rojo o en localidades situadas a orillas del Nilo.

Para aquellos turistas que quieren conocer Egipto por primera vez, de forma tranquila, una visita a El Gouna es una buena idea. Motocicletas utilizadas como taxis llevan a los turistas por la ciudad cobrando solo medio euro. Y si uno finalmente quiere tener una pequeña aventura o disfrutar de un ambiente árabe, puede alquilar un todoterreno o un quad para hacer una excursión al cercano desierto o visitar el bazar de El Gouna para comprar artículos clásicos como alfombras, narguiles o joyas. Y allí siempre se puede regatear.

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Seguridad: Tras los atentados perpetrados en agosto de 2012 en la península del Sinaí, la situación ha estado tranquila en el valle del Nilo. En todo el país policías vigilan los accesos a los lugares de interés turístico, los hoteles y los cruceros. Algunos de los autobuses turísticos son escoltados por fuerzas de seguridad durante las excursiones.

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