Oriente con aire europeo

Desde el siglo XVI, los portugueses imprimen su huella en Macao. Atractiva y exquisita combinación. Fotos.

Esta ex colonia portuguesa perpetuamente hace gala de su lado frenético. Foto: Diario Perfil [ Ver fotogalería ]

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Por Jeanine Barone (*)

Cual descarado exhibicionista, Macao no lo puede evitar. Esta ex colonia portuguesa perpetuamente hace gala de su lado frenético. Practicantes de bungee saltan desde el piso 61 de una torre reluciente. Surfistas montan sobre sus tablas en una pileta de azotea que hace olas.

Dragones materializándose en una neblina surrealista durante deslumbrantes espectáculos de multimedia. Y no olvidemos los juegos y las apuestas que saturan los 35 casinos. Pero no deje que la sobrecarga sensorial eclipse un lado más sereno y sofisticado, definido por exuberantes paisajes, galerías de arte, tiendas de diseño avant-garde y bares de bajo perfil.

La mayoría de los turistas toma una foto al ondulado pavimentado de piedras en blanco y negro de la plaza Senado, una plaza peatonal considerada el centro simbólico de la península, y después sigue su camino. Pero hágase un tiempo y entre al neoclásico Leal Senado, también conocido como Edificio IACM, donde una escalera de granito lleva a un patio interno escondido. Los azulejos portugueses, las paredes cubiertas de hiedra y los botones de flores suman para convertirlo en un oasis de tranquilidad.

Macau Soul es un antídoto para el brillo y esplendor de la península. Bajando desde las ruinas de la Iglesia de San Pablo, el famoso hito de Macao, el acogedor salón-bar de vino está adornado con toques personales. Acomódese y escuche una ecléctica selección de música, a veces en vivo, desde swing hasta jazz, mientras se bebe una de las más de 400 etiquetas portuguesas, incluyendo los tintos finamente equilibrados de la región de Alentejo.

Haga como los locales y vaya al Jardín Camôes, uno de los parques más antiguos. Bautizado en honor al gran poeta nacional portugués, está cubierto con inmensos ficus y otros árboles centenarios, y atrae una amplia gama de público, desde practicantes de tai chi hasta ancianos, que, en lugar de sacar a caminar a sus perros, pasean cargando sus pájaros cantores en jaulas de madera de ornato. Quítese los zapatos y recorra la senda de reflexología.

La mayoría de la gente se sube al veloz funicular para alcanzar la cima de la Colina Guia, con su fuerte del siglo XVII. Las vistas hacia la ciudad son inmejorables. ¿Pero qué prisa tiene? Tome un poco de valor y suba corriendo o caminando la pronunciada pendiente.

Visite el faro cercano –que según se dice es el más antiguo de la costa de China– y una pequeña capilla con descoloridos frescos bíblicos relacionados con temas orientales. Después, descienda un poco hasta llegar a la senda peatonal de dos kilómetros, aunque tal vez no quiera seguir el ejemplo de los corredores locales, que trotan sin zapatos.

Eche una mirada al paisaje de arte contemporáneo de Macao en la Galería Tap Seac, ubicada en un edificio histórico neoclásico. Artistas locales e internacionales de todo tipo, desde escultores avant-garde hasta pintores abstractos, muestran sus obras en un espacio bañado por el sol.

Empaque en su mochila traje de baño, toalla y botella de agua, y diríjase hacia la región de las colinas. La senda peatonal más larga de Macao, llamada Coloane, de ocho kilómetros, es un imán para quienes gustan de salir a caminar los fines de semana. Empiece por el jardín botánico, donde todas las especies de árboles están etiquetadas, para continuar por el frondoso circuito que es bastante plano. Será premiado con vistas a la China continental y con la franja de playas arenosas de la isla Coloane.

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(*) The New York Times/Travel. Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 15 de junio de 2013.

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