ZOOLÓGICOS DEL MUNDO

Cara a cara con el reino animal

Jirafas, leones, cebras y hasta murciélagos habitan diversos parques del mundo. Se interactúa con ellos, o se los ve desde el vehículo.

El Parque Nacional Kruger, de 19 mil km2. En ese universo, casi un país entero, diversas empresas privadas organizan safaris y jornadas de caza. Fotos: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

Por Analía Melgar (*)

El gusto por ver y conocer animales se puede satisfacer parcialmente a través de algunos canales de cable. En cada una de las ciudades importantes del planeta hay asimismo un zoológico. Pero a muchas personas los animales en cautiverio les producen tristeza. Ni qué decir de los ancestrales circos con animales.

Por eso, para quienes disfrutan viendo animales en plenitud, el planeta posee varios destinos, la mayoría de ellos configurados durante el espíritu libertario de las décadas del 60 y 70. No es necesario atreverse a arriesgados safaris que, además, no garantizan que los animales se dejen ver durante el periplo.

La alternativa son los parques en los que leones, jirafas y elefantes, entre otros, habitan amplias pero cerradas extensiones. En ellas el turista puede, desde un vehículo o caminando por un circuito especial, acercarse a estos fascinantes seres sin serios peligros.

En África hay ejemplos grandiosos; América del Norte propone emprendimientos con el plus de restaurantes temáticos y toda clase de amenities; Europa tiene abundantes propuestas, especialmente en Gran Bretaña. En nuestro país también los hay, aunque con otras dimensiones.

El Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica, ocupa casi 19 mil kilómetros cuadrados, 350 km de norte a sur y 60 de este a oeste. En ese universo, casi un país entero, diversas empresas privadas organizan safaris y jornadas de caza. Y también hay paquetes para recorrer durante cuatro o cinco días caminos prefijados. La experiencia contiene adrenalina, pues deben ir guías armados con rifles listos para disparar calmantes frente al riesgo de un animal furioso.

Para organizar algo de dimensiones más acotadas, existen siete periplos por antiguos senderos; la dosis de esfuerzo es mucha, pues implica andar a pie y dormir en improvisados campamentos. Se trata de una experiencia para pocos –hay que reservar con mucha anticipación–, pero con posibles resultados inolvidables. Una opción, entre muchas otras, en Sudáfrica: Phezulu Safari Park, cerca de Durban, donde, además de haber zonas con serpientes, cocodrilos y una pitón, se puede hacer circuitos en vehículos estilo carrito de golf y andar en un valle habitado por amables jirafas y cebras.

Al otro lado del mar, en otro extremo cultural y recreativo, Animal Kingdom forma parte de Disney World, en Orlando. Allí, en 200 hectáreas, Discovery Island, Africa, Asia y Rafiki’s Planet Watch son sectores que albergan animales en espacios similares a sus hábitats naturales. Entre otros atractivos, la voluntad de replicar el Kilimanjaro se concreta a través de amplias extensiones estilo sabana, donde circulan leones, antílopes, rinocerontes…Entre ellos se puede transitar en un colectivo, y por supuesto, sacar muchas fotos. Hay también canguros, gorilas, elefantes… todos próximos al turista, mostrando salud y bienestar, sin los clásicos barrotes de las jaulas.

Otro titán de Orlando: Discovery Cove. En este caso se trata de un universo acuático, que permite a los humanos interactuar con delfines y una variedad de peces. En este parque all-inclusive, la invitación es a nadar y hacer snorkel y buceo para observar de cerca los fascinantes mundos submarinos. Importante: Discovery Cove tiene un cupo máximo de 1.300 visitantes por día, de modo que es necesario reservar con antelación.

Estados Unidos también ofrece otros dos inmensos parques más agrestes que los anteriores, pero aun así, con todas las comodidades para el visitante: San Diego Zoo Safari Park, en Escondido, San Diego, y North Carolina Zoo, en Asheboro, Carolina del Norte. En el primero, en 7 km2, un tranvía atraviesa territorios selváticos habitados por gorilas y paisajes semiáridos, con tigres y cóndores.

North Carolina Zoo también tiene regiones ambientadas como África donde encontrar jirafas, elefantes y demás; la peculiaridad es que asimismo ofrece rincones que buscan emular a América del Norte, donde se pueden avistar alces, osos negros, zorros y bisontes. El formato de estos parques es relativamente similar; lo que cambia son las dimensiones y el listado de animales esperables.

En América latina, por ejemplo, hay uno en Puebla, México, donde además de los siempre solicitados rinocerontes, leones y jirafas, hay también canguros y una caverna de murciélagos. En Guatemala, Auto Safari Chapín queda en la carretera a Taxisco, cerca de Escuintla, y además de especies foráneas cobija a autóctonas, como algunos venados, jaguares, monos y guacamayos.

En Europa, en Madrid, destino frecuente para los argentinos, está Safari Madrid, adonde se llega sencillamente desde el centro de la ciudad por autopista. Allí, el estilo de zoológico tradicional convive con sectores de semilibertad, con hipopótamos, dromedarios y otros animalitos. Ellos son los que circulan casi sin límites, y el público debe permanecer dentro de sus propios vehículos.

Gran Bretaña alberga numerosos parques con animales sueltos: West Midland Safari and Leisure Park, en Worcestershire; Knowsley Safari Park, cerca de Liverpool; Woburn Park, en los alrededores de Bebford, y ZSL Whipsnade Zoo, en Dunstable, Bedfordshire, muy cerca de Londres. Los ejemplos se multiplican: Francia tiene, entre otros, el Safari de Peaugres, a una hora de Lyon, que se promociona como la posibilidad de conocer cuatro continentes en 80 hectáreas, tanto en vehículo propio como en un bus de la institución.

 

Italia, Noruega… cada país con sus propuestas. También Alemania. Allí, además del Serengeti Park de Hodenhagen (1.500 animales en 20 mil m2), se encuentra el Sea Life, en Oberhausen, donde estaba el pulpo Paul, la mascota predictiva del Mundial de Fútbol de 2010. Vale aclarar que Sea Life, cadena globalizada de parques acuáticos, brinda la posibilidad de aproximarse a animales marinos, pero su espacio es reducido y su espíritu, próximo al de un museo.

¿En qué otros lugares del mundo, también? En Australia, al sur de Melbourne, el Werribee Open Range Zoo toma más de 200 hectáreas para que sus monos, chitas, jirafas, hipopótamos y tantos más vivan a placer, y puedan ser convocados para delicia de los visitantes. Para los de menos de 5 años, hay un servicio especial de contacto con crías de estos animales y hospedaje en cabañas rústicas. En otros rincones de la Tierra, esperan el Fuji Safari Park, a 10 km de Susono, Japón, y el Beijing Wildlife Park, en Pekín, China, para los intrépidos.

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(*) Nota publicada en Diario PERFIL el sábado 24 de agosto de 2013.-

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