En la tierra de las hermosuras

Taiwan atrae por sus extensas playas de arena y por maravillas naturales como la garganta del Taroko, con sus paredes de mármol. Fotos.

Taipei es fácil de explorar gracias a su red de metro y autobuses. Foto: dpa [ Ver fotogalería ]

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“DESPRENDIMIENTO DE PIEDRAS. NO SE DETENGA”, advierten los letreros colocados junto al angosto sendero. Sin embargo, eso es pedir mucho: una y otra vez aparecen nuevas vistas panorámicas impresionantes a lo largo de las paredes de mármol en la garganta de Taroko, en la parte oriental de la isla de Taiwan. En la lengua del pueblo indígena truku, Taroko significa “magnífico y hermoso”, y este calificativo no es exagerado en esta isla otrora llamada Formosa.

Una peña maciza saliente, por debajo de la cual los caminantes sólo puede pasar agachados, paredes verticales bajo un cielo azul acero, una cascada de 80 o 90 metros de altura y después de la siguiente curva el techo rojo de un templo entre pendientes cubiertas de una espesa vegetación verde. Y después de una excursión de un día en altitudes casi alpinas viene lo mejor: relajarse a orillas del mar. La garganta de Taroko se va abriendo a lo largo del río Liwu para dirigirse directamente a una playa de arena en el Pacífico.

En un solo día se puede salvar relajadamente una diferencia de altura de unos 1.000 metros. Cuesta abajo es mejor ir en bicicleta, recomienda Rihang Su, quien regenta en la pequeña localidad de Sincheng una pensión acogedora, donde también se alquilan bicicletas. La garganta de Taroko, de 19 kilómetros de largo, es un parque nacional. Hay un gran número de senderos. Durante los primeros kilómetros generalmente hay mucha gente, sobre todo turistas chinos que llegan en autobuses para caminar como máximo unos cientos de metros, con zapatos de tacón o chanclas. Después, cuando se han quedado atrás los turistas chinos, todo es espléndido, hermoso, en un paisaje desierto. Con una altura de 3.742 metros, la cima más alta en el parque nacional es la montaña Nanhu.

La garganta de Taroko está situada en el noreste de Taiwan, no muy lejos de la ciudad portuaria de Hualien. Hacia el oeste, cruzando la cadena montañosa, se encuentra otra belleza natural de Taiwan: el Lago del Sol y la Luna. Para explorar estas aguas, rodeadas de picos altos, lo mejor es utilizar los transbordadores, que salen cada media hora. Sin embargo, debido a la masiva presencia de turistas, a veces resulta difícil disfrutar de las vistas panorámicas o de los templos.

El extremo sur de Taiwan atrae por sus extensas playas de arena. Kenting es una península con un ambiente de playa relajado. Lo mejor es recorrer la península en motocicleta. Sin embargo, al igual que en todas partes de Taiwan el autobús público no está lejos y no hay que esperar mucho. Por la noche, el ambiente en Kenting se vuelve bullicioso: a lo largo de la calle principal, en una extensión de cientos de metros, hay una hilera de puestos del mercado nocturno. Hasta donde alcanza la vista se ven brochetas de albóndigas, tés con burbujas, algodones de azúcar, tatuajes y souvenirs.

Taiwan es un país amable para el turista, tanto en Taipei, la capital, como en el resto de la isla. No todo el mundo habla inglés, pero siempre hay alguien cerca dispuesto a ayudar. Gracias a su red de metro y autobuses, es fácil explorar Taipei por su propia cuenta. Hay templos antiguos, nuevos centros comerciales, plazas amplias desiertas, como la que se encuentra frente al Salón Conmemorativo del ex jefe de Estado Chiang Kai-shek, y por todas partes hay mercados nocturnos, cuyos puestos seducen en las horas más frescas de la noche con sus bolsas, prendas de vestir, zapatos y grandes cantidades de comida.

Lo que para los franceses es la Mona Lisa en el Louvre para los taiwaneses es un repollo de jade en el Museo Nacional del Palacio: una atracción ante la cual se forman largas colas. Otras atracciones turísticas son el ascensor vertiginoso en el observatorio del Taipei 101, que fue hasta el año 2010 el rascacielos más alto del mundo, y el restaurante “Din Tai Fung”, famoso por sus bollitos de harina con carne cocidos al vapor. (dpa)

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