Perdidos en Sidi Bou Said, la joya mediterránea de Túnez

Es una pequeña villa muy cerca de la mítica Cartago. Con estética mediterránea y espíritu musulmán. Fotos.

Con faro, calles sinuosas y estética mediterránea, el encanto de una villa tunecina puede disfrutarse a pleno en una tarde de caminata sin rumbo fijo. Una perla inolvidable. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

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Para llegar a Sidi Bou Said (Túnez) hay que remontar una empinada calle hasta la cima de una colina. No hay que hacer un gran esfuerzo y el camino es corto. De todos modos, el encanto de este pueblo que balconea al Mediterráneo justificaría cualquier sacrificio. Sidi Bou Said es uno de esos lugares mágicos, cuya belleza deslumbra a primera vista.

Blanco radiante y azul profundo, está situado en el Golfo de Túnez, cerca de la desaparecida Cartago y 20 kilómetros al noroeste de la capital tunecina. Sidi Bou Said es blanco por la luz y la cal con que son pintadas las fachadas de las casas y azul por el mar, el cielo límpido y el color de las puertas y ventanas de todas las edificaciones.

Parece un pueblito griego”, dice una joven turista española que toma fotos de las puertas de las casas, decoradas con diversas figuras de metal negro (arabescos, círculos, flores o pequeños ojos). Sin embargo, tiene un sello propio. Sus angostas calles adoquinadas concentran mezquitas, rumorosas tiendas, talleres de artesanos, artistas callejeros, casas de té, puestos de dulces y galerías de arte.

El ambiente del pequeño pueblo es tranquilo, bohemio y algo liberal para un país musulmán. Como está construido sobre un peñón, desde todos lados se ve, allá abajo, infinito y eterno, el mítico mar Mediterráneo.

El color azul de las puertas y de las ventanas es una tradición para invocar a la buena suerte”, apunta en un correcto castellano Mohamed, un guía tunecino. Lo que dice Mohamed es verdad, pero además hay otra razón: en 1920 un decreto dispuso que todas las casas fueran pintadas de blanco, a excepción de puertas y ventanas, que debían ser de color azul claro.

Siglos de historia

En la parte baja del pueblo se encuentra la plaza 7 de Noviembre. Hasta allí se puede llegar en auto o micro desde la ciudad de Túnez, luego hay que seguir caminando, ya que en Sidi Bou Said no circulan vehículos. En esa pintoresca plaza se encuentra la mezquita Abu Said el Beji, el santo musulmán que da nombre al pueblito azul y blanco. Al morir, en el siglo XIII, fue enterrado en el mausoleo bajo la cúpula del templo, y Sidi Bou Said se convirtió en lugar de peregrinaje.

En esa plaza nace la calle Habib hameur, que tras unos 300 metros cuesta arriba lleva hasta el corazón del pueblo, escoltada por negocios de alfombras y varios talleres de artesanos. El centro neurálgico de la villa es la plaza Sidi Bou Said, una especie de zoco a cielo abierto. Está repleta de tiendas y puestos callejeros donde se ofrecen artesanías, zapatos, ropa, marroquinería, perfumes, túnicas y objetos de decoración. En todas las compras funciona el regateo.

En esta bulliciosa plaza se encuentra el lugar más popular del pueblo: el Café des Nattes (café de las esteras), emplazado en un edificio morisco del siglo XVII. No se puede pasar por ese bohemio restaurante sin probar el té de menta con piñones. O los briks, unos crêpes finitos y doblados en forma de medialuna.

Uno de los mejores programas para conocer Sidi Bou Said es caminar sin rumbo fijo por las estrechas y ondulantes calles. Más allá de la bulliciosa plaza principal, la villa –donde viven unas 4 mil personas– es un lugar muy tranquilo. El Palacio del Barón Erlanger, el museo de música magrebí y el faro del siglo IX cerrarán el círculo de la ciudad perfecta. Y Sidi Bou Said quedará para siempre en arquitectura.

Galería de fotos

  • Coordenadas. Sidi Bou Said está 20 kilómetros al noroeste de la ciudad de Túnez. Despegar.com ofrece vuelos ida y vuelta con todos los impuestos a Túnez por $ 14.800 con Air France.
  • Hospedaje. En el hotel Dar Amilcar, en el pueblo de Sidi Bou Said, la habitación doble con desayuno cuesta desde $ 670 por día.
  • Souvenir. Alfombras. Son preparadas para su traslado en pequeños paquetes.
  • El dato. El verano es muy caluroso y seco, con temperaturas de 35 grados, de modo que no es recomendable viajar entre junio y agosto. Tampoco entre diciembre y febrero, dado que los inviernos son muy lluviosos.

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