36 horas en Sevilla: una luz en cada rincón

La ciudad andaluza es una puesta en escena grandilocuente: sangre gitana, arte moro y recetas magistrales que salen de los monasterios.

Cenas interminables, guitarras frenéticas, enredo de callejones, fervor cristiano y herencia morisca. La ciudad andaluza es una puesta en escena grandilocuente: sangre gitana, arte moro y recetas magistrales que salen de los monasterios. Un mix de alto impacto. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Por Charly Wilder (The New York Times / Travel)

Poco tiempo en Sevilla alcanza para entender por qué tantas óperas se han ambientado aquí. Un sentido de drama impregna la capital andaluza: los palacios reales moriscos, los extravagantes festivalescatólicos, el enredo de los angostos callejones de piedra y el rasgueo de una guitarra que arranca el aplauso sincopado de una sala entera. Quizás la predilección por la pompa es lo que mantiene dinámica a esta ciudad.

Día 1. Cena múltiple

Sevilla ha albergado varios proyectos arquitectónicos de alto perfil durante la última luego de considerable controversia pública por su diseño, su ubicación, la demora y el costo excesivo. Esta estructura incluyeun museo arqueológico, restaurantes y un balcón con vista panorámica. Red House Art & Food, una combinación entre bar, restaurante, espacio de espectáculos y galería, y Wabi Sabi, un negocio y galería ingeniosa, son dos buenas muestras de lo nuevo en la ciudad.

En Sevilla, la cena puede extenderse por toda la ciudad y durar hasta la medianoche. Empiece en Casa Morales, consagrado lugar de 1850, con inmensas piernas de jamón serrano colgando del techo y cantineros sacando vino de barricas empotradas a la pared. Después, vaya a Bodeguita Romero para un suculento pringá montadito, un emparedado tostado con carne de res, pollo y salchicha (2,5 euros).

Termine en Las Columnas, donde su pedido se garabatea con tiza en la barra, frente a usted, y una festiva mezcla de turistas y locales come pinchitos y queso manchego con vasos fríos de cerveza (6 euros). Sevilla es conocida por sus impactantes ejemplos de estilo mudéjar, un híbrido arquitectónico islámico cristiano encarnado en la ciudad por el Alcázar, un palacio real que alguna vez fue fuerte moro. El Centro de Interpretación de Arte Mudéjar es una exhibición permanente dedicada a este estilo, ubicado en el Palacio del Marqués de la Algaba. Incluye piezas del Museo Arqueológico de Sevilla y de varios monasterios de toda la ciudad (gratis).

Día 2. Taconeo

Del siglo XVIII, el pintoresco Mercado de la calle Feria comprende dos edificios luminosos separados de la Parroquia de Omnium Sanctorum del siglo XIII por un angosto callejón. Como los locales, almuerce en la barra de tapas del mercado, La Cantina (sardinas a la parrilla, camarones envueltos en tocino y chocos fritos, un plato favorito sevillano, por 20 euros). Justo al norte del Metropol Parasol, en el recién revitalizado vecindario Regina Market, encontrará algunas de las mejores boutiques nuevas de la ciudad sobre la Calle Regina. Verde Moscú es una tienda que se especializa en ropa orgánica, y Un Gato en Bicicleta esconde un colorido tesoro bibliográfico de inclinación izquierdista, pero también alberga exhibiciones de arte, charlas y conciertos.

Camine en cualquier dirección y seguro se topará con un espectáculo turístico de flamenco, pero para algo con un poco más de valor cruce el río Guadalquivir hacia el antiguo distrito gitano de Triana, que fue un centro importante para el desarrollo de este estilo musical. Los locales frecuentan Casa Anselma, de una celebrada bailarina local. Abre a medianoche y ella misma recibe a los espectadores, que disfrutarán un espectáculo a capella de flamenco de la vieja guardia, alimentado por tragos. La entrada es gratuita, pero compre una bebida o arriésguese a la ira de Anselma.

Día 3. Monasterios

Conforme han caído las ventas de rosarios, los monasterios de Sevilla venden productos horneados, elaborados con recetas de hace siglos. El Convento de San Leandro es famoso por sus yemas con un toque de limón, receta del siglo XV. Del Convento de Santa Ana (siglo XVII) llévese los hojaldrados pestiños, fritos en aceite de oliva y glaseados en miel, pero también admire el famoso retablo de madera de 1627 de Juan Martínez Montanés, un importante escultor sevillano conocido como “el dios de la madera”.

Finalmente, pare en el Convento de Santa Paula para admirar su torre gótica del siglo XIII y llévese deliciosas conservas de membrillo o higo (cualquier producto, 6 euros). Con cuarteles generales en Metropol Parasol, Past View lo equipa con lentes para iPhone (2 horas por 15 euros) y un erudito en historia lo guiará a través del Casco Viejo de Sevilla, donde proyecciones de hologramas impregnan las antiguas plazas con personajes ilustres y eventos históricos del pasado. Así, visitará la Plaza de San Francisco en 1597, mientras el escritor Miguel de Cervantes es encarcelado por desfalco y verá el palacio del Alcázar en 1198, cuando la ciudad era parte del Estado islámico medieval de Al-Andalus. Un viaje también por el tiempo.

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