Las islas más exclusivas de Mozambique

Las Quirimbas, probablemente las más bonitas del país, son 36 islas, la mayoría de ellas despobladas, cubiertas de manglares y bañadas por un mar de color turquesa.

Una pareja de recién casados disfruta de su luna de miel en el océano Índico. Foto: dpa [ Ver fotogalería ]

Una lancha a motor blanca atraca en el muelle de Ibo. El aspecto de los turistas es tan cuidado como el del propio bote. Una familia de Sudáfrica desembarca y deambula por el pavimento adoquinado. Los turistas parecen como extraterrestres entre los muros desmoronados de las mansiones coloniales, por cuyas ventanas salen las raíces de higueras. Dos mundos opuestos se encuentran bajo el sol abrasador de Mozambique: lujo y decadencia, futuro y pasado.

Ibo forma parte del archipiélago de las Quirimbas, probablemente las islas más bonitas de Mozambique y la respuesta de este país del sureste de África a las Maldivas. En total son 36 islas, situadas en el extremo norte de Mozambique, la mayoría de ellas despobladas, cubiertas de manglares y bañadas por un mar de color turquesa.

En algunas de las islas, inversores internacionales han abierto en los últimos diez años hoteles de lujo: Quilalea, Matemo, Medjumbe, Vamizi. Los huéspedes arriban en pequeñas avionetas de hélice. La mayoría de ellos son sudafricanos adinerados que se van de luna de miel. Practican el submarinismo, comen opíparamente y contemplan el mar.

Solo unos pocos viajan a Ibo. Esta isla no tiene playas hermosas ni hoteles de lujo. Solo un buen ambiente, historia y ruinas. Nadie puede contar mejor su historia que Raul Pereira, un hombre de 50 años con rizos canosos y barba rala. Raul ha leído muchos libros y ha hablado con los ancianos antes de que murieran. Desde hace cinco años, Pereira lleva a los turistas por las ruinas de tres fortalezas en las que hoy pasean cabras y donde plateros golpean sus bolillos, y a la Praça de República, donde siguen enmoheciéndose y desmoronándose las ostentosas casonas de los colonialistas portugueses.

El primer portugués en llegar a las islas Quirimbas fue Vasco da Gama. El explorador ancló su barco frente a las costas de Ibo en el año 1498. Allí se encontró con árabes que comerciaban con marfil, esclavos y tela de Maluane azul índigo, que había dado fama al archipiélago. Los portugueses volvieron tres décadas más tarde. Destruyeron las casas y bodegas de los árabes y se hicieron con sus negocios.

 

 

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