TAIWÁN / CHINA

Taipei, donde lo antiguo se funde con lo moderno

Allí conviven el hombre que conversa con los dioses y el insomne que honra la noche y el vértigo constante. Crónica de una ciudad joven y, a la vez, milenaria.

Con su famosa torre de bambú, un museo donde el turista elabora su propio papel y mercados populares que abren las 24 horas, la capital de Taiwán es un genuino ejemplo de centro cultural donde lo antiguo logra fundirse con lo moderno. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Cuánto tiempo ir: días

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Por Yeou Jey Hsu (The New York Times / Travel)

Taipei es realmente una ciudad que nunca duerme. Por eso, para llevarse una impresión total de este increíble polo cultural y tecnológico de la República de China, arranque temprano tomando taxi, autobús o teleférico rumbo a los plantíos de té de Muzha, un distrito en la ladera de la montaña donde se cultiva el té, fuera del centro de la ciudad. No deje de probar la variedad Tieguanyin (“diosa de hierro de misericordia”), motivo de orgullo local. Una lata de 300 gramos cuesta de 200 a 3 mil dólares de Taiwán (31 dólares de Taiwán –TWD– por dólar estadounidense).

Visite el Museo de la Tetera Tres Piedras, donde enseñan a prepararlo (US$ 1,60). Desde hace más de treinta años, Newdulou (2 Jinshan South Road) ha elaborado platos de Jiangsu, una provincia del este de China que limita con Shanghai. Una de las especialidades es la suculenta anguila bebé salteada, con jengibre y una espectacular rociada de aceite hirviente (US$ 10).

Newdulou también prepara un galardonado fotiaoqiang (“Buda brinca la pared”), una mezcla de carnes, mariscos y verduras que requiere un día (o dos) para asarse a las brasas (US$ 32). De acuerdo al folclore antiguo, aun el vegetariano más devoto abandona su fe por una de estas delicias.

Cuando cae la noche, los comerciantes pregonan sus bocadillos, masajes, ropa, accesorios y aparatos electrónicos en los famosos mercados nocturnos de la ciudad. Regatee toda la noche, tomando sobre la marcha un omelette de ostras (US$ 1), néctar de caña recién exprimido o el legendario y apestoso tofu (US$ 1), una especialidad fermentada que sabe mucho mejor de lo que huele.

El mercado nocturno de Huaxi Street se conoce por sus bocados elaborados con víboras venenosas, ratas y demás fauna, que algunos creen que son muy benéficas para la salud. El distrito Shida atrae a los jóvenes y los elegantes, y el distrito Shilin es enorme. Otra historia es la librería matriz Eslite (245 Dunhua South Road), abierta las 24 horas, un popular sitio de reunión donde concurren celebridades.

Al día siguiente, vaya temprano al Taipei 101 (US$ 15), el rascacielos de más de 500 metros de altura que, cuando fue terminado, en 2004, recibió la corona del “más alto del mundo” hasta ser destronado en 2008 por el Burj Khalida de Dubai. Los miradores en los pisos 89 y 91 son de 360 grados. Cuando esté en la punta, mire el péndulo de acero que cuelga en el centro: el amortiguador más pesado del mundo, que estabiliza la torre contra vientos tropicales y terremotos.

Dé un paseo por el campus occidental bordeado de palmeras del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán. Su edificio más viejo, de 1912, es una impresionante construcción de ladrillo rojo y columnas de piedra, una reliquia arquitectónica de la soberanía japonesa, a principios del siglo XX. La era japonesa trajo avances en agricultura, educación y planeamiento urbano, pero a costa de la represión cultural y política.

Vea las etiquetas cosmopolitas en la megatienda de departamentos SOGO, conocida por su meticuloso servicio al cliente, muy al estilo japonés: asistentes de guante blanco en los elevadores, recepcionistas que saludan con perfecta dicción en medio de reverencias, vendedores siempre útiles.

El Museo del Palacio Nacional (US$ 5,15) atesora una colección de caligrafía, pinturas, porcelanas y antigüedades que fue sacada a hurtadillas de la Ciudad Prohibida de Beijing por los nacionalistas, cuando escaparon de China continental tras la victoria de los comunistas, en 1948. Para experimentar la historia del papel, hay que dirigirse al Museo Conmemorativo del Papel Suho (68 Changan East Road), donde cada uno elige su propia materia prima y se moja las manos haciendo papel (US$ 5,14).

A la hora de la cena, en Yongkang Street encontrará las populares sopas de fideos con carne, las bolitas de masa o los pasteles de arroz a la parrilla. Después visite el sereno Daan Forest Park. Homenaje de Taipei al Central Park de Nueva York, este oasis en medio de la vida urbana es el hogar de muchas especies de flora y fauna. Un desayuno taiwanés es el shaobingyoutiao: pan plano tostado con semillas de ajonjolí, envuelto alrededor de un churro liviano, y omelette. Se acompaña con leche de soja fría o caliente.

FORTUNA Y SALUD

Los ancianos taiwanesas realizan ejercicios matutinos en parques públicos como el Peace Memorial Park, que honra a los caídos en una protesta de 1947. El ejercicio físico a primera hora, dicen, es el secreto de su vigor y juventud. Pero además, creen que visitar todas las semanas el templo Hsingtian garantiza el éxito profesional y personal. Como la mayoría de los templos en Taiwán, está dedicado a una amalgama de deidades religiosas y folclóricas. La visita empieza con una ofrenda de comida. Al final de una fila larga, pero rápida, los funcionarios del templo, ayudados con incienso, expulsan a los espíritus malignos responsables de perturbaciones tales como fatiga, anorexia y berrinches. Haga el recorrido como lo hacen los taiwaneses: saque un bambú de la fortuna y lance cuñas de madera para obtener como respuesta “sí, “no”o “quizá”, a preguntas candentes. Al salir del templo, recoja una perfumada bolsa de bendiciones para protegerse en los viajes.

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