PARIS / FRANCIA

El encanto de leer barato al borde del Sena

Desde el siglo XVI, “les bouquinistes” son toda una institución parisina. Dentro de sus mil cajas verdes, hay libros nuevos y usados, por unos pocos euros.

Viajes extraordinarios. Los literarios, desde luego. A lo largo de tres kilómetros, la tentación de 500 mil libros. Foto: Creative Commons [ Ver fotogalería ]

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Por Analía Melgar (Diario PERFIL)

En París, escapando de Galerías Lafayette y de las primeras marcas internacionales en Avenue del Champs-Elysées, es posible salir de compras por poco dinero. Eso sí, hau que ser un enamorado del perfume de las hojas viejas impresas con tinta. A lo largo del Sena, están emplazados “les bouquinistes”, puestos de libros, revistas y afiches, antiguos y modernos, que son una rareza internacional. Su reducido conjunto de propietarios se vanagloria de integrar lo que ellos llaman “la mayor librería a cielo abierto del mundo”.

Les bouquinistes son unos 230 comerciantes que se ubican a lo largo de 3 kilómetros, siguiendo el curso del río Sena, en torno a la Ile Saint-Louis y la Ile de la Cité, sobre la riviera derecha del Sena, desde Pont Marie hasta Quiai François Mitterand, y sobre la riviera izquierda, desde Quiai de la Tournelle hasta Quai Voltaire. Cada uno de estos peculiares personajes exhibe su mercadería en unas cajas especiales. Son mil y forman una hilera de riguroso verde musgo.

La homogeneidad se debe a que este mercado está reglamentado por la Municipalidad de París. Si bien la tradición de vender libros en la zona data del siglo XVI, la actividad comenzó a regularse desde el siglo XX. El reglamento vigente estipula que el aspirante a bouquiniste tiene que presentar su solicitud a la municipalidad, poseer antecendetes y esperar a que un anterior titular abandone su puesto: no puede haber más cajas de las existentes y cada una medirá 2m x 0,75m; y una vez abierta, no debe superar los 2,10m desde el suelo. La belleza del paisaje es la prioridad.

Asimismo, aunque esos vendedores son independientes y no rinden cuentas a nadie, está controlada su asistencia: deben abrir al menos cuadro días por semana, excepto por inclemencias del tiempo, y pueden tomarse algunas vacaciones o licencias. Por eso, el funcionamiento de las bouquinistes es libre y diario, de lunes a lunes, salvo cuando llueve.

Desde antes del mediodía, hasta que baja el sol, allí están; soportan frío o viento, buscando captar la atención de locales y de turistas. Pero como el invierno de París es intenso, algunos se resguardan en los meses más duros; de marzo a octubre es cuando más puestos están activos. El clima precisamente justifica que todos los libros estén prolijamente envueltos en papel transparente, lo que impide ese gusto de andar hojeando sin intención de comprar.

Se calcula que están disponibles entre 300 y 500 mil libros, en su amplia mayoría escritos en francés. Cada puesto responde a los gustos de su dueño, que muestra con orgullo -y cotiza- sus ediciones especiales. Hay diversos rubros: literatura, revistas literarias, historietas, gastronomía, etnografía… También se venden reproducciones de cuadros, tapas de discos, grabados; desnudos Belle époque; retratos de famoso artistas franceses; postales amarillenta.

Los comerciantes son en sí mismo una atracción; algunos hoscos; otros grandes conversadores. Algunos ofrecen un llavero de la Tour Eiffel (tal vez made in China) a 5 euros… Y por apenas 2 euros es posible llevarse de esta ciudad llena de arte y de bohemia hermosísimas acuarelas, listas para enmarcar. » Más información

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