36 horas en Mónaco: las dos caras de una misma moneda

Con diseños de Philippe Stark, menú de Alain Ducasse y un costoso Grand Prinx, el principado parece destino de pocos. Alberto II, en cambio, quiere que sea familiar. Fotos.

Por 1.500 euros se recorre en Lamborghini y con 28 mil, se compra una cartera; también hay transporte público y paseos gratis. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

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Por Elaine Sciolino (The New York Times Travel. Especial para PERFIL)

Mónaco, una monarquía constitucional sobre la Riviera, con una superficie de 2,02 kms2, evoca grandes apuestas, yates multimillonarios, películas de James Bond, veredas impecables y cero deuda pública. Las suites de los hoteles con vista al mar durante el Grand Prix (que se celebró en mayo) cuestan hasta dcenas de miles de euros. Y un simple aperitivo en “Louis XV”, el restaurante de Alain Ducasse con tres estrellas Michelin en el Hotel de Paris, le costará 76. Los visitantes dejan sus perros en residencias caninas gratuitas y los monegascos, las llaves de sus autos. El príncipe Alberto II se está esforzando para hacer de Mónaco un lugar de vacaciones para la familia.

Día 1. De princesa

La historia de Grace Kelly, la actriz ganadora de un Oscar que se casó con un príncipe y que se volvió princesa y murió trágicamente, está hilvanada al tejido de la historia de Mónaco. Una avenida, un rosedal, una fundación y hasta un pez han sido nombrados en su honor. Su cuerpo está sepultado junto al de su esposo, el príncipe Rainiero III, en la Catedral de Mónaco, estilo romano bizantino.

Puede acercarse a su espíritu en la suite de un segundo piso conocida como la Biblioteca Irlandesa Princesa Grace. Allí está su colección personal de libros irlandeses, sus partituras, un álbum de recortes con noticias sobre ella, servilletas florales que diseñó para Springmaid, las sillas del comedor de su apartamento parisino y la caja de costura de su madre. Abre de lunes a viernes, de 9 a 16.30.

El Casino de Montecarlo fue inaugurado en 1863 y reconstruido en 1878 por Charles Garnier. De un lado, el Salón de la Opera, rojo y dorado, una oda a la otra obra maestra de Garnier, la Opera de París. Del otro lado, el propio casino (se puede sólo visitar), que conduce a la elegante Salle Blanche, donde hay música en vivo.

De noche, el resturante “La Chaumiére”, en el distrito Jardin Exotique, ofrece un vista perfecta de Mónaco y es el único lugar público desde donde es posible ver el palacio desde arriba. Recuerde el Jardin Exotique para un paseo diario. Más de mil variedades de cactus exóticos; plantas frondosas que forman arcos; encantadores puentes peatonales que parecen tallados en madera, pero son de cemento y abajo, una cueva prehistórica con estalagmitas y estalactitas.

Día 2. Mar y jardines

Todas las mañanas, la explanada de la Place d’Armes, en el corazón de Mónaco monta sombrillas rojas y amarillas y se vuelve un mercado de flores y comida al aire libre, el Marché de la Condamine. Algunos vendedores vienen desde sus huertos en Italia, a 160 kms, trayendo aceite de oliva casero y verduras en conserva.

Si no puede comprar una bolsa Birkin de piel de cocodrilo (28 mil euros) en “Le Dressing”, tal vez se enamore de un saco de piel Stephen Sprousee con una imagen de Marilyn Monroe en la espalda (1.590 euros). “Las mujeres de Mónaco no pueden usar dos veces el mismo vestido. De lo contrario, la gente podría pensar que su marido tiene problemas de dinero”, dice Helen Rimsberg, dueña de un negocio.

En el Musée de la Chapelle de la Visitation no hay velas, órgano, incienso o flores sino obras maestras de Rubens ZZurbarán, Ribera y otros maestros barrocos italianos de la colección de Barbara Piasecka Johnson. Busque “La Pietá” en madera del siglo XV de un escultor alemán desconocido. Si puede, recorra los Grands Appartements en el palacio cercano. No es Versailles, pero es impresionante. Cerrado del 1° de noviembre hasta el 28 de marzo.

Es difícil encontrar letreros que indiquen que ha salido de Mónaco y cruzado a Francia. De un lado de la Avenue du Port está el distrito Fontvieillle, en Mónaco; del otro lado (francés) está Riviera Marriott. A la izquierda del hotel hay un paseo que bordea el agua, con gente jugando voleybol, villas bellé époque, catamaranes, gente corriendo y barcos de pesca. Al final llegará a Cap d’Ail Plage Mala, una hermosa caleta oculta. Ir y volver llevará tres horas.

A´Trego, un complejo futurista que se adentra en el mar, ofrece tres espacios para cenar. La Cantine fue diseñado por Philippe Stark y sirve un menú de tres aperiivos, tres entradas y tres postres por 50 euros.

Día 3. Si fuera rico…

Manejar no es la mejor forma de tranportarse en Mónaco; los sistemas de autobús público y bicicletas eléctricas gratuitas son mucho más eficientes. Pero podría manejar las serpenteantes curvas cerradas de la Riviera en una Ferrari o un Lamborghini (alquiler mínimo: 1.500 euros). Con un énfasis en obras de arte, arquitectura y diseño moderno y contemporáneo, el Nouveau Musée National de Mónaco se ha mudado a dos ubicaciones: la Villa Paloma, en las alturas del principado, y la Villa Sauber, cerca del mar. No hay ninguna colección permanente y sí muchas cosas sobre la historia monegasca.-

DATOS ÚTILES

Coordenadas. Con 4,1kms de costa sobre el mar Mediterráneo, el Principado de Mónaco está gobernado por la familia Grimaldi desde 1297. Tiene 2,02 kms2 y 36 mil habitantes.

La mejor ruta. Se puede viajar con KLM (con dos escalas) desde $ 50.700 para julio.

Hospedaje. En Hotel Novotel, los niños menores de 16 años no pagan. Las habitaciones dobles en temporada baja, desde 138 euros.

Souvenir. “Les Feuillets” vende viejas tarjetas postales y revistas sobre Mónaco, como la edición “Paris Match” de 1956, con la boda de Grace Kelly y el príncipe Rainiero III en la tapa (35 euros).

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