MEXICO / PENINSULA DE CALIFORNIA

Los Cabos, maravillas de la península de California

En los 32 kilómetros que hilvanan a la franja costera de la parte más austral del accidente hay pueblos mágicos y mucho color local. Fotos.

En los 32 kilómetros que hilvanan a la franja costera de la parte más austral del accidente hay pueblos mágicos y mucho color local. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

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Por Elaine Glusac (The New York Times / Travel)

Cancún choca con San Diego en la punta más austral de la península de Baja California, en México, donde dos ciudades, la bulliciosa Cabo San Lucas, al oeste, y la más tranquila San José del Cabo, hacia el este, apuntalan un corredor turístico de 32 km de espléndidos centros vacacionales, campos de golf y playas doradas.

Colectivamente llamado Los Cabos, este destino desértico fue modernizado en 2012 con caminos recién pavimentados y un nuevo aeropuerto internacional, gran parte de ello destrozado el otoño pasado por el huracán Odile, que devastó la región. Aunque la evidencia del daño persiste en las palmeras destruidas, la mayoría de los resorts ha reabierto y dos nuevos campos de golf debutaron, incluso el de Tiger Woods.

Pese a que la indolencia inspirada en margaritas domina la región, alquile un auto para explorar los encantos menos explícitos de la península, como rompientes, granjas orgánicas, el desierto de Baja California y pueblos coloniales. Si hay un paseo común en el sur de Baja California es El Arco, una piedra arqueada localizada en un dramático promontorio que forma el extremo más meridional de la península. Gánele al gentío con un recorrido temprano en barco, cruzando la bahía de Cabo San Lucas.

En Playa Médano y su vecino puerto se ofrecen viajes en embarcaciones con fondo de cristal que permiten ver peces ballesta y otras criaturas (entre US$ 10 y 12). Sobre la superficie, eche un vistazo a cuevas, columnas de piedra con variadas formas, como el personaje de caricatura Scooby Doo, pelícanos pardos y leones marinos.

Románticos, tengan cuidado: las lanchas dejan a los pasajeros en la tranquila Playa del Amor, del lado de la bahía, para hacer caminatas sobre la Playa del Divorcio, un sitio martillado por lasolas del lado del Pacífico. La franja costera entre Cabo San Lucas y San José del Cabo está alineada con playas, muchas demasiado bravas para nadar, o dominadas por resorts que casi imposibilitan el acceso. No se mueva de playa Médano, en Cabo San Lucas, si su idea de un excelente día playero incluye parapente, motos de agua o beber en bares. Para más tranquilidad, vaya a playa Chileno, aproximadamente 14 km al este, que perdió sus palapas de sombra durante el huracán pero que sigue siendo limpia para nadar.

San José del Cabo, la menos comercial de las ciudades, tiene una catedral estilo colonial, calles adoquinadas y una plaza donde las familias locales se reúnen por las noches. Muchas de esas arterias están alineadas con galerías de arte que han convertido al pueblo en un atractivo para los coleccionistas. Entre los beneficios de levantarse temprano en el desierto, incluyendo temperaturas más frescas, figura la oportunidad de ver en acción parte de su vida silvestre.

Adéntrese en auto en el cañón El Tule con dirección al parque Wild Canyon Adventures, buscando correcaminos y aves entre los cardos y cactus. El lugar posee un puente colgante de madera que, dicen, es el más largo de su tipo en el mundo (admisión, US$ 10). Para una escapada bohemia está Todos Santos, uno de los Pueblos Mágicos de México, distante 77 km.

Cerca del céntrico Hotel California –que, según se dice, es la fuente de inspiración de la canción de The Eagles, algo que no pueden confirmar sus dueños canadienses–, hay un grupo de galerías y tiendas de arte. Luego alquile una bicicleta de montaña (US$ 40) para un paseo en dirección a la playa y pruebe el licor Baja Midnight en Distillery, después de designar un conductor.

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