GALES / REINO UNIDO

Caminando entre el viento, las cabras y los castillos de la costa de Gales

Sus 1.400 kilómetros rodean la ribera galesa casi completa entre praderas verdes, balidos de cabras y el olor a sal del Mar Irlanda. Fotos.

El recorrido atraviesa parajes de ensueño en los que el turista se encuentra con castillos como el de Caernarfon. Foto: dpa [ Ver fotogalería ]

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Gales es el país más pequeño de Reino Unido, pero tiene 1.200 kilómetros de costa. Aun más largo es el Coast Path o Sendero de la Costa, el recorrido costero más largo de Europa. Sus 1.400 kilómetros rodean la ribera galesa casi completa entre praderas verdes, balidos de cabras y el olor a sal del Mar Irlanda. El recorrido puede comenzar en una pequeña cabaña junto a la playa del pequeño pueblo de Laugharne. Adentro reina un caos de papel en el suelo y botellas vacías. Es el galpón que sirvió al escritor galés Dylan Thomas como lugar de retiro y oficina en su etapa más creativa.

Al salir se ve pasar a un grupo de caminantes con mochila. La cabaña, la casa cercana en la que el poeta vivió con su mujer e hijos y el pueblo en el que fue enterrado tras su muerte en Nueva York en 1953 se encuentran en el Sendero de la Costa. Carteles azules con una ola amarilla lo confirman. “Si uno quisiera caminarlo entero, necesitaría unas ocho semanas por lo menos“, explica Harri Roberts, autor de varias guías de viaje sobre el camino. Y es que el recorrido no es precisamente plano. Varios trayectos pasan por playas, pero también atraviesan montañas y colinas donde pastan cabras y vacas.

Las condiciones climáticas deben ser tomadas en cuenta también. “El viento golpea constantemente en la cara, independientemente de la dirección en la que uno camine“, explica Roberts. El visitante necesita reservarse tiempo para las muchas atracciones que descubrirá en el camino y que merecen atención: castillos, iglesias y monasterios salpican el recorrido. También sitios que parecen trasladados al lugar desde otro tiempo y espacio. Portmeirion, por ejemplo: un extraño pueblo artificial construido en estilo italiano con sus casas de colores, flores, palmeras, estatuas y puentes.

El arquitecto Bertram Clough Williams-Ellis compró el pequeño terreno cercano a Snowdonia en 1925 y comenzó una búsqueda que lo ocuparía toda la vida. “En el fondo era un coleccionista compulsivo“, explica Meurig Jones, administrador de las instalaciones. “No podía renunciar a nada“. Clough Williams-Ellis no coleccionaba tazas de té o coches, sino fragmentos de casas y otras construcciones que recibía como regalo o compraba por poco dinero. “Y así fue formándose durante casi 50 años la obra de arte total que constituye hoy Portmeirion“, concluye Jones.

Menos excéntrico es Nant Gwrtheyrn, pero el pueblo situado en la costa norte de la península de Lleyn, norte de Gales, también tiene una historia que contar. “Estuvo poblado durante siglos, pero cuando la mina de granito dejó de funcionar, todo se vino abajo“, cuenta Mair Saunders. Es la directora del Welsh Language Centre, el sitio indicado para quien quiera aprender galés. “Cada vez son más“, asegura Saunders. Sólo un 20 por ciento de los galeses domina esa lengua, según las encuestas. “Pero está renaciendo el interés por aprenderla“. Y no hay mejor lugar para hacerlo que el Sendero de la Costa.

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