LA SEMANA DE SAN LUIS / NOTA I

Días de sierras, valles y pueblos con encanto

Recorrida por el circuito puntano que acompaña el faldeo occidental de las Sierras de los Comechingones, entre Merlo y Villa del Carmen, en un viaje de 70 kms. Fotogalería

Senderos hacia distintos atractivos de Villa Larca. [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Textos y fotos: Marcelo Ruggieri (*)

Elegir esta zona es venir al tercer microclima del mundo, llena de aire fresco y enriquecido con ozono que permite recorrer cada sitio más plácidamente“, afirma el lugareño don Pedro Elizalde al brindarnos datos antes de iniciar el periplo. El Corredor Biocomechingones se extiende a lo largo de la ruta provincial 1 y está recostado sobre el faldeo occidental de las sierras de los Comechingones, comunicando diversos y pintorescos pueblitos. En otros tiempos, este circuito era conocido como el “Camino de la Costa”, porque corre paralelo a las serranías, las que precisamente le otorgan este agradable ambiente climatológico.

Desde la espléndida villa de Mercedes, en San Luis, partimos en compañía de las sierras y del amplísimo valle de Conlara. Extensos espacios verdes se esparcen a ambos laterales de la ruta, poblados de diminutas verbenas rojas y bosques de algarrobo.

A 7 km de Merlo aparece Carpintería, pequeño poblado del siglo XVIII cuando los monjes dominicos trabajaban en aserraderos, que le dieron nombre a la ciudad. Con la madera de la zona fabricaban carretas, carros y herramientas para los viñedos de la región. Hoy aún quedan algunos vestigios, e incluso tradicionales cultores siguen haciendo trabajos artesanales o una gran variedad de mates como en el predio El Cimarrón.

Desde el casco urbano sale un camino a la sierra que lleva al camping municipal, y si se continúa puede volverse a Merlo atravesando paisajes serranos, o bien llegar hasta Cerro de Oro y el suntuoso Monasterio de la Santísima Trinidad, rodeado de jardines y un sector con artesanías que las mismas religiosas tallan en materiales como marfilina y dolomita. El sendero asciende hasta el filo de la sierra, hasta el Mirador de los Cóndores, a 2.100 metros de altura. Allí se practica aladeltismo, parapente y vuelos en ultralivianos.

De nuevo en ruta principal, en el Km 10 aparece Los Molles, pequeña población fundada en el siglo XVIII por el virrey Sobremonte. Ubicada frente al cerro Champaquí, el poblado y el arroyo que lo cruza, toman su nombre de uno de los árboles de la región. Complejos de cultivo de plantas aromáticas y destilación de esencias florales se extienden en los alrededores. Imperdible la excursión a los Siete Saltos, con el ascenso a la cumbre del cordón comechingón por la cuesta de la Hoyada, entre bonitas cascadas y paredones para hacer rappel y escaladas. También el Complejo Turístico El Talar cuenta con un sendero de interpretación para observar árboles centenarios. Y además posee camping con pileta.

Retomando la ruta, en el Km 20 se llega a Cortaderas, donde la sierra cambia el perfil suave y ondulado por otro abrupto y rocoso (de allí su nombre, dado el corte de las diferentes formaciones serranas). Es un pequeño pueblo de 1880 donde resalta su pintoresca capilla frente a la plaza. Curzando la ruta, un camino de 1 km nos lleva hacia Villa Elena, apacible paraje surcado por numerosos arroyos. Entre los atractivos se destacan la quebrada homónima con gran variedad de helechos, la Cascada Grande y el Árbol Solitario.

Dese un camino de cornisa o por la ruta misma se llega hasta el dique Piscu Yaco a solo 3 km, cruzando además el arroyo Benítez con pequeños balnearios. Tierra de iguanas que suelen echarse al sol sobre el suelo rocoso. Y allí mismo, los artesanos locales exhiben figuras de estos reptiles hechas en coloridas cerámicas. La represa posee una amplia playa de suave arena, paradores gastronómicos, alquiler de caballos y de kayaks. Un agradable espejo de agua enclavado entre las serranías.

En el Km 30 está Villa Larca, una población de origen precolombino, pero fundada en 1858. En sus cercanías, la quebrada del río Seco, yacimientos de fluorita y de uranio, y el principal atractivo del lugar: el Chorro de San Ignacio, de 25 metros de altura. Más allá de la impactante cascada (media hora de caminata y en sus paredones se hace rappel), este sitio cuenta con camping y otros dos senderos que parten a la laguna Milagrosa y la Casa del Indio, con su añeja cueva horadada en la roca.

En el último tramo rutero continúan las serranías, pero se agregan los palmares caranday a medida que se llega a Papagayos, en el Km 43. Este pequeño pueblo vive de las artesanías, entre las que resaltan los sombreros y las muñecas en fibras hechas con hojas del palma. Curiosamente, el nombre del lugar refiere a una especie de ave que difícilmente haya vivido en esta región. Y más allá está Villa del Carmen, cerrando el circuito. Con su encanto pueblerino, su capilla y su balneario serrano. Una nueva postal, casi una constante de todo el periplo recorrido, que sólo sabe brindar rincones de placidez y bajo la eterna presencia del macizo comechingón.

GALERÍA DE IMÁGENES

 

Datos útiles

  • Oficina de turismo de Carpintería: (02656) 479077
  • Oficina de turismo de Los Molles: (02656) 477912
  • Oficina de turismo de Cortaderas / Santa Elena: (02656) 471010
  • Oficina de turismo de Villa Larca: (02656) 481706
  • Oficina de turismo de Papagayos: (02656) 481868
  • Oficina de turismo de Villa del Carmen: (02656) 494074

 

(*) Nota publicada en la Revista WEEKEND en su edición de mayo de 2012

8 Comentarios en “Días de sierras, valles y pueblos con encanto

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