COLOMBIA

36 horas en Medellín: Ayer, violenta; hoy, en son de paz

Medellín, en la región “paisa” de Antioquia, ya dejó de lado los días tristes de la guerra civil colombiana. Barrios pintorescos, inversión y oportuna autocrítica.

Hasta hace unos años atravesada por las luchas armadas, hoy la ciudad colombiana se abre al mundo embelleciendo barrios y creando un Museo de la Memoria. Foto: The New York Times / Travel / Diario Perfil [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Por Nell Mcshane Wulfhart (The New York Times / Travel)

La segunda ciudad de Colombia se está despojando de su polémica reputación (fue el centro de operaciones del narcotraficante Pablo Escobar). Con varios proyectos de infraestructura, embellecimiento en vecindarios empobrecidos y mejoras en el transporte, Medellín es una de las urbes más progresistas de Latinoamérica. Su ubicación (en el valle de Aburrá, rodeada por montañas verdes) es ideal, su clima es primaveral todo el año y su gente, extrovertida y orgullosa de su ciudad.

DÍA 1. HISTORIA TURBULENTA

Hágase una idea de lo lejos que ha llegado Medellín con una visita al Museo Casa de la Memoria (gratuito). De forma oblonga, es sólo uno de los edificios nuevos e irresistibles que brotan por la ciudad, en vecindarios que se veían igual durante décadas. Las exhibiciones dedicadas a los años de guerra civil de Colombia entre el gobierno, los grupos paramilitares y los guerrilleros de izquierda son una línea del tiempo que resulta útil para poner en perspectiva los acontecimientos.

Desde el museo, la caótica Calle 52 –baratijas, carritos y negocios de empanadas– conduce a Hatoviejo, un restaurante que sirve cocina paisa típica (los paisas son la gente de la región de Antioquia, a la que pertenece Medellín). Allí preparan mondongo, una sopa tradicional de tripa, con arroz, palta y banana (25.900 pesos, o US$ 8,48 a un tipo de cambio de COL$ 3.019 por dólar).

Desde allí, el siguiente paseo es hacia la Plaza Botero, llena de las estatuas de bronce rechonchas creadas por Fernando Botero, el artista más famoso de Colombia (en el Museo de Antioquia hay más obras suyas). El atractivo edificio gótico blanco y negro en el centro de la plaza alberga el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe (gratis, con interesantes obras y objetos históricos).

Las cervezas artesanales están ganando impulso en Colombia y se pueden probar en la Cervecería Libre, un negocio poco pretencioso en el emergente barrio de Ciudad del Río. Allí sirven variedades artesanales de otras cervecerías colombianas: Apóstol, Bogotá Beer Company y 3 Cordilleras (entre US$ 1,63 y US$ 2,12).

DÍA 2. LECTURAS Y TELEFÉRICOS

Uno de los signos pero también ordena una jarra de limonada para ayudar a bajarlo. La tienda de regalos es un buen lugar para comprar recuerdos de Medellín, como pequeños cuadernos con ilustraciones del Metrocable de la artista colombiana Marcela Restrepo (2 mil pesos). Es sorprendentemente difícil encontrar buen café en Colombia (casi todo lo mejor se exporta), y los residentes locales normalmente beben tinto, una mezcla de granos de menor calidad. Sin embargo, algunas cafeterías nuevas, como Pergamino, en Parque Lleras, están intentando cambiarlo.

Después de recargar energías, un paseo por Vía Primavera y Vía Provenza, flanqueadas por boutiques y restaurantes. La cena podría ser en Carmen, restó de un matrimonio que se formó en Le Cordon Bleu de San Francisco; $ 142 para dos). Para moverse un rato antes de regresar al hotel, Son Havana es un sitio de salsa con ambientación cubana ubicado en Laureles, un vecindario de moda, y cuenta con un grupo de músicos que tocan los jueves y sábados.

DÍA 3. EL EFECTO ESCOBAR

Aunque la evidencia del brillante futuro de Medellín está por doquier, sigue siendo fascinante el acercamiento al zar de las drogas Pablo Escobar. Se visitan tres hitos de Escobar (US$ 95 por persona; las tarifas descienden cuando son más). Primero es el elegante cementerio donde está enterrado Escobar y donde la gente aún deja flores (sigue siendo un héroe popular para los pobres de la ciudad). Se ve también la azotea donde Escobar fue acribillado por la policía mientras intentaba escapar, el 2 de diciembre de 1993.

Su penthouse es fascinante: un edificio que se está viniendo abajo y que tiene una enorme y anticuada antena parabólica en la parte de atrás. Algunas de las escenas de Escobar: el patrón del mal (una popular telenovela colombiana de 2012) se grabaron en el exterior. En el enorme departamento hay una caja fuerte privada, del tamaño de un vestidor. Para despedirse de la ciudad, tome las escaleras mecánicas que ascienden por la empinada ladera de la Comuna 13, un vecindario antes plagado por bandas y que ahora ofrece excelentes vistas de la ciudad.

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