IRLANDA / POR EL OESTE

En Galway, los mariscos y las cervezas marcan el ritmo

En Galway, con vistas a una hermosa bahía irlandesa, los mariscos y las cervezas marcan el ritmo desde temprano. Los estudiantes y la música callejera acompañan con acordes.

Esta metrópoli costera, que llaman “la ciudad más irlandesa de Irlanda”, es un sitio donde la cultura y la literatura celtas han prosperado desde hace tiempo, en principio en el tradicional idioma gaélico. Foto: Cedoc Perfil [ Ver fotogalería ]

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Por Brendan Spiegel (The New York Times / Travel)

 

Esta metrópoli costera, que llaman “la ciudad más irlandesa de Irlanda”, es un sitio donde la cultura y la literatura celtas han prosperado desde hace tiempo, en principio en el tradicional idioma gaélico. Pero en estos días tiene la misma probabilidad de escuchar español, polaco o japonés en las atestadas calles de Galway (Irlanda), en esta ciudad universitaria cada vez más internacional (la Universidad Nacional de Irlanda reside aquí). Aun en otoño, la cultura festiva de Galway sigue siendo fuerte, con el Festival Internacional de Ostiones y Mariscos de Galway de finales de septiembre (que visitan 10 mil personas) y el Festival de Teatro de Galway de principios de octubre, sólo por mencionar dos eventos. Por supuesto, los pubs de la ciudad siempre ofrecen algunas pintas y abundante “craic” (jerga irlandesa para “buen rato”) cualquier noche del año. Si cae por allí un fin de semana, dedique el sábado a un curso rápido de 800 años de historia en apenas unas cuadras, empezando en el Salón del Conde Rojo (entrada gratuita), los desmoronados restos de la sede del poder del siglo XIII de Galway.

El Arco Español, a pocas cuadras, es uno de los últimos vestigios de las murallas de la ciudad que alguna vez cubrieron hace siglos toda Galway. Actualmente, se asoma sobre una zona cubierta de pasto frente a la costa que es punto de reunión de los universitarios. El vecino Museo de la Ciudad de Galway (entrada gratuita) se mudó en 2007 a un edificio de vidrio y ofrece exhibiciones sobre locales notables como el escritor Pádraic O Conaire. En este recorrido histórico no puede faltar la gastronomía. Ard Bia at Nimmos (Arco Español, Long Walk) es un moderno restaurante irlandés situado en un pintoresco edificio de piedra que está del otro lado del museo. Con mesas de madera, semeja una cocina de campo, con énfasis en ingredientes locales como merluza frita con chorizo, almejas, papitas al cilantro e hinojo marino, una planta de la costa (cena para dos cuesta € 90).

Sobre Courthouse Square, un Palacio de Justicia de la década de 1820 fue ayuntamiento, luego cine y volvió a ser remodelado como complejo de artes plásticas, el Teatro del Ayuntamiento. Allí se realiza el Festival de Artes de Galway y el Fleadh Cinematográfico. Además, suele hospedar a la aclamada Compañía de Teatro Druida de Galway, que también opera en el Teatro Druid Lane, más chico.

El segundo día, pruebe productos del campo frente a la Iglesia Universitaria de San Nicolás en el Mercado de Galway, que sólo abre los fines de semana. Exhibe flores, productos frescos y todo tipo de cosas. Imposible pasar por alguna ciudad irlandesa sin probar cerveza. Puede comenzar por una pinta de cerveza amarga producida localmente en Oslo (sobre Upper Salthill). Pintura verde pálido en las paredes y verduras locales coronan los platos en Aniar (53 Lower Dominick Street; 353-91-535-947; aniarrestaurant.ie), un restaurante íntimo que combina una diversa lista de vinos con comida elaborada con ingredientes locales. Podrá cerrar el día en Club Aras na nGael (45 Dominick Street), un club social donde se dan clases de gaélico, baile de zapateo y noches de DJ internacionales; los sábados normalmente hay música tradicional. La gente que habla inglés es bienvenida, pero el cantinero podría insistir en impartir un par de palabras en el antiguo idioma antes de darle una Guinness. Pocos visitantes se van de Galway sin aligerar sus billeteras en la vía pública peatonal de adoquines conocida como Shop Street. Vale la pena caminar para ver la gama de músicos callejeros que muestran su talento con gaitas, violines y covers de U2.

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