CANADÁ

Waterton Lakes, la “corona del continente norteamericano”

En este rincón casi olvidado de las Montañas Rocosas canadienses, los lagos de montaña profundos reflejan un cielo alto, el viento desmelena la pradera y choca con picos escarpados.

En las aguas de la reserva se puede practicar kayak y disfrutar de unas increibles vistas. Foto: TravelAlberta/Stevin Tuchiwsky [ Ver fotogalería ]

Ficha

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El Príncipe de Gales nunca vio el Parque Nacional Wateron Lakes (Canadá), y eso que en 1926 se había bautizado expresamente con su nombre un lujoso hotel en la reserva. Sin embargo, él no hizo acto de presencia. La pequeña reserva natural, en la provincia canadiense de Alberta, es bastante desconocida. Muchos sí conocen a sus prominentes hermanas Banff y Jasper, situadas más al norte, a tres horas en coche, o al gran hermano Glacier, ubicado en la frontera sur, en el estado norteamericano de Montana. Ni siquiera todos los canadienses han oído alguna vez el nombre de Waterton Lakes.

En este rincón casi olvidado de las Montañas Rocosas canadienses, los lagos de montaña profundos reflejan un cielo alto, el viento desmelena la pradera y choca con picos escarpados. Aquí viven lobos, osos grizzly y búfalos, y más de 800 especies raras de flores silvestres. A Waterton Lakes lo llaman la “Crown of the Continent”, la corona del continente. Con una superficie de 505 kilómetros cuadrados, el parque es más bien pequeño pero alberga un ecosistema que en gran parte se ha mantenido intacto. Aquí, en el punto más estrecho de las Montañas Rocosas, se juntan varios paisajes naturales. Ningún otro parque en Canadá alberga una biodiversidad tan grande en un espacio tan pequeño. Por esta razón, Waterton Lakes fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y desde 1932 ostenta, como primer parque en el mundo, junto con el Glacier, el título de Parque Internacional de la Paz.

“Los osos no tienen pasaporte”, dice Catherine Reynolds, miembro de la administración del parque Waterton. “Los incendios forestales no respetan las barreras”. Los parques de Waterton y Glacier son independientes, cobran por separado las entradas pero cooperan estrechamente en materia de protección de la naturaleza. Waterton Lakes es sobre todo un lugar para el descanso. En temporada alta, el barco a motor “International” cruza traqueteando varias veces al día el lago Waterton. El bote tiene su base en Waterton Village. La antigua localidad minera es hoy un complejo turístico para familias. Cuenta con una torre de agua, una gasolinera, un supermercado, hoteles, un gran camping y más de una decena de restaurantes. Unas 50 personas viven durante todo el año en las pequeñas cabañas. En verano son 2.500.

El “International” atraca en el Peace Pavillion, un edificio de madera sin techo que alberga una exposición sobre este y otros Parques de la Paz. No hay tiendas de souvenirs, no hay bulilicio turístico. Quien tenga el pase puede caminar hasta el puesto fronterizo de Goat Haunt, una distancia de poco menos de una milla, que es al mismo tiempo una estación para guardaparques y la entrada norte al Glacier. En Waterton Lakes hay más de 200 kilómetros de senderos, dice Reynolds. Su camino favorito es el Avion Ridge, un sendero semioficial parcialmente señalizado que discurre en lo alto de las montañas. Reynolds se entusiasma cuando habla de los lagos glaciares de azul cobalto, los picos cubiertos de nieve y las alfombras doradas en el otoño, cuando los alerces pierden sus hojas y uno puede caminar sobre ellas como en un cuento de hadas. Los caminantes pueden descansar en el “Prince of Wales”, un hotel cuyo aspecto recuerda a un chalet alpino suizo. El interior tiene un asombroso parecido con Balmoral, el castillo escocés donde la familia real británica pasa sus vacaciones. Aun así, el príncipe de Gales nunca vino aquí. Dejó escapar una oportunidad, piensa hoy el turista.

DATOS ÚTILES

Cómo llegar: en avión a la ciudad canadiense de Calgary y desde allí en coche de alquiler al parque, situado unos 280 kilómetros más al norte.

Documentos: se necesita un pasaporte válido y, a partir del próximo otoño (boreal), también un permiso de entrada electrónico (eTA), que hay que solicitar online y tiene una validez de cinco años. La tasa es de siete dólares canadienses (unos 4,8 euros o 5,3 dólares estadounidenses).

Clima: el parque es húmedo y muchas veces hace viento. Los veranos son cortos y templados, con temperaturas de unos 20 grados. Las olas de calor, con temperaturas de hasta 35 grados, son raras.

Alojamiento: el histórico hotel “Prince of Wales” solo abre en verano. Las habitaciones cuestan como mínimo unos 140 euros aproximadamente. Hay varios albergues, que en verano cuestan generalmente más de 100 euros la noche.

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