Documentation Führerbunker / Alemania

Berlín exhibe una réplica del búnker donde se suicidó Hitler

La nueva atracción turística, denominada “Documentation Führerbunker”, incluye un modelo a escala de la habitación y el despacho donde el líder nazi se quitó la vida el 30 de abril de 1945.

Maqueta que recrea el búnker en la exposición "Dokumentation Führerbunker", situada en un auténtico refugio antiaéreo en las ruinas de la estación de tren de Anhalt. [ Ver fotogalería ]

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En su último escondite en Berlín, el dictador Adolf Hitler tenía colgado en la pared del búnker un retrato del emperador Federico II y una pequeña estatua de un perro pastor alemán en el escritorio. En un rincón había un reloj de pie y en el otro un cilindro de oxígeno. Es lo que se puede ver en una réplica de la guarida subterránea de Hitler recientemente abierta por una empresa comercial de turismo en Berlín. La nueva atracción turística, denominada Documentation Führerbunker, incluye una recreación a escala 1:25 de la habitación y el despacho donde el dictador nazi se quitó la vida el 30 de abril de 1945, así como una reconstrucción a tamaño original de su estudio.

La instalación está situada en un auténtico refugio antiaéreo en las ruinas de la estación de tren de Anhalt, a unos 15 minutos andando hacia el sur del lugar donde estaba ubicado el búnker del Führer construido en 1944. En el lugar original solo hay un panel informativo colocado sobre dos palos. Monika Bauert, una diseñadora de platós cinematográficos que dirigió la reconstrucción del estudio privado de Hitler, dice que los turistas esperan algo más que eso. “El panel informativo en ese lugar ofrece muy poca información de contexto histórico“, opina Bauert citada por dpa. “Creo que uno debe tener la oportunidad de imaginar el espacio de forma tridimensional“.

No tenemos la intención de crear un espectáculo alrededor de Hitler“, dice por el contrario el curador Wieland Giebel, de la organización sin ánimo de lucro Historiale, que financia y organiza tanto el Berlin Story Museum como la exhibición del búnker. Giebel explica que la réplica del despacho de Hitler solo es accesible a visitantes que compren un billete para un tour guiado por el búnker de Berlin Story, que dura unos 90 minutos y durante el cual no está permitido sacar fotos. El tour pasa por un refugio antiaéreo no subterráneo reforzado con concreto que fue construido para civiles.El búnker se diseñó para albergar a 3.500 personas pero hacia el final de la guerra daba refugio a 12.000 personas, dice Giebel. “Se establece un paralelo entre lo que ocurría allí y lo que pasaba en el búnker de Hitler. No queremos separar lo uno de lo otro“.

Sin embargo, hay una atracción rival que le está haciendo la competencia. El centro de documentación Topografie des Terrors (Topografía del Terror), ubicado en el lugar donde se encontraba el cuartel general de la policía secreta Gestapo y de la fuerza de élite SS, unos pocos cientos de metros al norte del búnker de Anhalt, mantiene una actitud crítica hacia el museo comercial. El centro de documentación, financiado por el Gobierno, estudia, analiza y difunde los crímenes cometidos por los nazis. El portavoz de Topografie des Terrors, Kay-Uwe von Damaros, considera que el museo del búnker es “un enfoque tipo Disneylandia que intenta crear un efecto. En el centro Topografie des Terrors, “nosotros explicamos la historia, cuidamos la documentación y nos apegamos a los hechos. Por esta razón, no podemos apoyar tal puesta en escena. No buscamos el sensacionalismo“.

Y de hecho el centro Topografía del Terror es todo menos sensacionalista. La presentación de fotos en blanco y negro con largas leyendas es extremadamente sobria. La entrada es gratis pero la mayoría de los turistas no pasan mucho tiempo en ese lugar y están ansiosos por salir rápidamente para explorar las atracciones más excitantes y divertidas de Berlín. Adam Kerpel-Fronius, director de proyectos de la fundación Monumento a los Judíos Asesinados en Europa, dice que los visitantes tienen una gran necesidad de encontrar los lugares auténticos. “No creo que esto sea algo malo“, dice. “Siempre existía el temor de que se creara un santuario de peregrinación para neonazis, pero esto no ha ocurrido“, asegura Kerpel-Fronius. “Cualquier persona que viene a Berlín y está interesada en la historia sabe que en el pasado hubo aquí un búnker del Führer, y todos se sorprenden mucho cuando, una vez aquí, solo encuentran un estacionamiento“.

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