Austria | La Navidad ya se palpita en los mercados de Innsbruck

En Innsbruck, las tradiciones navideñas se respetan religiosamente. A partir del 15 de noviembre, el centro medieval de la ciudad se convierte en un mar de luces navideñas. Hay en total seis mercados navideños

Un gran árbol de Navidad de casi 20 metros preside uno de los mercados que se celebran en la ciudad. [ Ver fotogalería ]

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Hay un momento durante el Adviento en Innsbruck (Austria) en el que incluso la gente más estresada interrumpe brevemente su tour para hacer compras navideñas: a las 18:00 horas en punto, con la última campanada, los músicos acercan las trompetas y los trombones a la boca y comienzan a tocar desde el Tejado Dorado (Goldenes Dachl), el emblema más famoso de la ciudad austriaca, el “Kyrie eleison”. La gente se detiene para escuchar. Las miradas se dirigen hacia el tejado. “Ese es un sitio privilegiado”, dice el organizador del evento musical, Bernhard Bramböck. “No es fácil tocar aquí”. Cada día durante el adviento, cuatro o cinco músicos, vestidos con abrigados de fieltro, tocan sus instrumentos en el tejado. “Deliberadamente, nosotros no tocamos música de centros comerciales sino viejas melodías navideñas“, dice el trompetista, de 58 años.

En Innsbruck, las tradiciones navideñas se respetan religiosamente. A partir del 15 de noviembre, el centro medieval de la ciudad se convierte en un mar de luces navideñas. Hay en total seis mercados navideños, uno de ellos situado muy arriba de la ciudad, en el monte Hungerburg. En Innsbruck, las tiendas elegantes y los comercios tradicionales están situados unos junto a otros. “Nosotros queremos destacar el carácter alpino-urbano de la ciudad“, explica Robert Neuner, el organizador de los mercados navideños. Algo muy especial es la vista panorámica navideña de Innsbruck desde la altura. Para llegar allí hay un funicular de aspecto futurista, construido por la arquitecta londinense Zaha Hadid, que en solo ocho minutos lleva a los pasajeros hacia la fortaleza Hungerburg. El mercado navideño en ese lugar es pequeño pero la vista de la ciudad es grandiosa.

Los mercados navideños en Innsbruck ofrecen todo lo que uno desea durante esta época del año: bolas de todos los colores y formas para decorar el árbol de Navidad, velas, calcetines, figuras de madera adornadas con oro batido y perlas. También convence la comida, que muchas veces es el principal motivo para visitar un mercado navideño. Hay especialidades regionales como panceta tirolesa, Zirbenschnaps (aguardiente hecho a base de la piña) y kiachl (tortas fritas con choucroute). Hasta el propio organizador de los mercados se emociona: “El aroma de kiachl con choucroute me recuerda a mi infancia“. Las cifras demuestran que el escenario prenavideño en Innsbruck cautiva a mucha gente: unos 1,3 millones de personas llegan cada año a la ciudad con sus 120.000 habitantes para visitar los mercados navideños. El 23 por ciento de ellos llega de Italia, por lo que una y otra vez se escucha delante del árbol de Navidad de casi 20 metros de alto la exclamación “Ma que bella”.

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