Punta del Este tuvo su Festival Gastronómico

Es una iniciativa de los criadores de cabras, a la que inmediatamente se incorporaron productores de alimentos derivados.

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Por Alejandrina Morelli

Se trató de una propuesta de la Sociedad Uruguaya de Criadores de Cabras del Uruguay, que de inmediato tuvo el apoyo de la las direcciones de Desarrollo e innovación y de Turismo de la Intendencia, que asumieron el desafío incorporando, además de los productos derivados de la cabra, la producción local y regional.

Se busca desarrollar rutas turísticas vinculadas a la gastronomía, como vinos, quesos, aceites de oliva o miel, entre otros, creando un evento que ha demostrado tener muy buena convocatoria en sí mismo” declaró a Télam el técnico de la Dirección de Turismo a cargo de la organización del Festival, Luis Barragán.

Esta propuesta se suma a los esfuerzos del Estado y privados por lograr un turismo sustentable y desestacionalizar Punta del Este que, por ahora, sigue aferrada al turismo de “Sol y playa”, con temporadas cada vez más cortas en las que la actividad se concentra en enero.

El festival comenzó el primer fin de semana de febrero. Numeros turistas se arrimaron a probar la degustación de productos que ofrecían los fabricantes de quesos de cabra, la Miles del Este, los Vinos de la Ballena, las fábricas Cruz del Sur y O’ 33 con variedad de aceites de oliva y el dulce de leche de cabra de la estancia Cerro Negro, entre otros.

También hubo propuestas gastronómicas como la de la Bourgogne, a cargo de Aurelien Bondoux y el chef Siro Hernández, que tenía una entrada de quinoa y queso de cabra, con especies y verduras finas; un plato caliente de carne de cabra acompañada de arroz con almendras y miel y un postre de crocantes, frutas y miel que se sirvió al paso, en pequeños potes descartables.

Misushi ofrecía bandejitas de sushi con rolls rellenos con queso de cabra, salmón o langostinos y palta, entre otras variedades, y la Estancia Cerro Negro ofrecía bocatas en pan casero con queso de cabra, rúcula y jamón crudo.

El público, además de disfrutar de esta improvisada y pintoresca cena, sentado en fardos cubiertos por arpillera, pudo enterarse de la importante producción vinculada a la gastronomía que se ha empezado a desarrollar en la zona.

En este aspecto se destaca la de aceites de oliva, que compiten en calidad, como el O`33 que nació a orilla del Río Olimar y hace poco se estableció en José Ignacio, con un emprendimiento familiar, premiado internacionalmente.

También participo del festival el aceite de oliva Cruz del Sur, fabricado en un pequeño emprendimiento de veinte hectáreas, sobre la Ruta 9 y manejando con una perspectiva ecológica y natural.

Pero en la zona también se encuentra su similar “Colina de Garzón”, del empresario argentino Alejandro Bulgheroni, que con una inversión de 85 millones de dólares, instaló el año pasado Bodegas Garzón, que incluye, olivares, viñedos, hotel y restaurante.

Las cervezas artesanales han proliferado y cabe destacar que se han agrupado los viñedos que prefieren dejar el clásico Tannat uruguayo para identificarse con la cepa Terroir y formaron el original grupo de Micro Terroir- Istas, integrado por seis bodegas cercanas.

Fuente: Agencia Télam

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