Un tour gourmet por el East End, el barrio de moda de Londres

El barrio londinense de East End es un crisol de culturas. Los inmigrantes dejaron su impronta en la zona, también en el ámbito culinario.

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El barrio londinense de East End es un crisol de culturas. Los inmigrantes dejaron su impronta en la zona, también en el ámbito culinario. Durante un tour gastronómico, los turistas pueden comer de forma desenfrenada especialidades judías, empanadillas de Bangladesh y clásicos ingleses. ¡No desayunen de ninguna manera!, se les advierte a los participantes en el tour culinario por East End. Y con razón, como pudimos comprobar después, porque las cocinas del antiguo barrio obrero tienen una oferta muy variada de excelentes platos provenientes de medio mundo. Sería una tontería pasar la mañana en una sala de desayuno aséptica de un hotel.

Hoy, East End es considerado como un barrio de moda. Está situado al noreste de la City de Londres. Durante mucho tiempo fue el barrio pobre de la ciudad. Sin embargo, cuando el comerciante de obras de arte Jay Jopling se instaló en el año 2000 con su galería White Cube en la plaza Hoxton Square, comenzó la incontenible revalorización del sector este de la capital británica. Actualmente, East End y, dentro del barrio, Shoreditch, son famosos por sus bares, clubes, restaurantes y tiendas de moda. Los amantes de la buena comida no saben dónde comenzar.

 

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Solo una cosa es importante: “Nunca te pares en la vereda. De lo contrario, la gente pierde los estribos“, dice Jessica O’Neill, quien dirige uno de los frecuentes tours culinarios por East End. O’Neill, una mujer de origen canadiense que tiene un doctorado en historia del arte, vive desde hace seis años en Londres y cuenta la historia del barrio. Primera parada para comer un tentempié en Brick Lane, también llamado el paseo del curry o Banglatown. Inmigrantes de Bangladesh y la India establecieron sus restaurantes a lo largo de esta calle, de alrededor de un kilómetro de longitud. “Arzu”, en el número 55 de Brick Lane, abrió sus puertas en 1986.

 

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Las samosas, unas empanaditas bien condimentadas rellenas de cordero o espinaca, que cuestan 60 peniques cada una (70 céntimos de euro o 75 centavos de dólar), o las Chicken Tikka Roll (1,50 libras) son tan sabrosas que de repente el desayuno dulce europeo le parece a uno una extraña aberración del gusto.

Cuatro grandes olas de inmigrantes han marcado East End. A partir de 1685 llegaron a esta zona londinense hugonotes franceses perseguidos por el rey Luis XIV. A finales del siglo XIX y principios del XX se asentaron aquí unos 100.000 judíos europeos ashkenazi. Después, tras la guerra de Bangladesh en 1971, muchos musulmanes huyeron de su país a Londres y se establecieron sobre todo en Brick Lane, llevando consigo sus condimentos y recetas del subcontinente indio.

¿Y la cuarta ola? ¡Los hipsters! El este de Londres atrae a individualistas y a todos los que quisieran serlo. De lo que se trata es descubrir tiendas vintage, cafés y rastros. Los lugares más emblemáticos para los turistas que van de compras son el Spitalfields Market, el Brick Lane Market y el mercado vintage en la antigua fábrica de cervezas Old Truman Brewery. El segundo desayuno se toma en “Beigel Bake”, en el número 159 de Brick Lane. Es toda una institución. En la acera se ha formado una larga cola. Todos quieren un bagel, panecillos kosher que aquí se venden de forma ininterrumpida. Una recomendación: ¡la variante con carne de ternera salada, pepenillos en vinagre y mostaza es excelente!

 

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Ahora, para compensar lo salado, queremos comer algo dulce. Una buena opción es la “Dark Sugars Cocoa House”, en Brick Lane 124-126. Aquí se sirven exquisitas creaciones de chocolate elaboradas con cacao de alta calidad de África Occidental. Especialmente recomendables son los bombones (siete libras por cada 100 gramos).

 

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¿Y qué pasa con la cocina inglesa? Por supuesto que esta también la hay en East End. La última parada del tour es “Poppie’s Fish & Chips”, en la calle Hanbury 6-8. El plato clásico aquí se sirve con puré de guisantes (mushy peas). Encima echan sal y un poco de vinagre y ¡listo! No es una comida ligera, ni mucho menos como cuarto plato en una tarde de sábado.

El tour culinario terminó. Es hora de explorar la zona caminando. Detrás de las casas de ladrillo de poca altura se alzan los rascacielos de la City de Londres, el mundo de los bancos. A O’Neill no le gusta nada el moderno centro financiero de la ciudad: “Solo hay asadores, marisquerías y Dom Pérignon”. ¡Terriblemente aburrido!

 

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DATA

Cómo llegar: En avión a Londres. En el aeropuerto de Stansted hay un servicio ferroviario (Stansted Express) que conecta directamente con la estación Liverpool Street, situada en East End.

Alojamiento: Una habitación doble en un sencillo hotel de tres estrellas con una ubicación relativamente céntrica cuesta al menos 80 euros (85 dólares) por noche. Las habitaciones de alquiler de Airbnb no son mucho más baratas.

Tours culinarios: Varias empresas ofrecen tours culinarios guiados en East End, por ejemplo Free Tours by Foot o Eating London Tours. O bien se paga un precio por todo el tour o se paga cada comida individual con una propina para el guía. Se pueden hacer reservas online.

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