DESTINO: ITALIA

Destino cool: el balneario italiano donde nació Fellini se moderniza

Debido a los numerosos monumentos antiguos, Rimini lleva el apodo de “la pequeña Roma”. La ciudad natal de Federico Fellini trabaja para recuperar su antiguo esplendor.

Para que la ciudad recupere su antiguo esplendor, el alcalde pretende cerrar el centro a los coches. [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Hace 40 años, Rimini (Italia), con su playa de arena de 15 kilómetros de longitud, era un destino del turismo de masas, un balneario de los superlativos con 1.200 hoteles, 40.000 sombrillas y 230 socorristas. El idilio duró casi tres décadas, hasta fines de los 80. El balneario más antiguo de Europa fue pasando de moda. ¿Rimini no es hoy más que la sombra de lo que fue? De ninguna manera.

Franco Russo regenta con sus dos hermanos el restaurante “La Botte” en la elegante Via Amerigo Vespucci. Desde hace un par de años, la situación está mejorando otra vez. Los turistas están volviendo, dice Franco. Sin embargo, algo ha cambiado. En Marina Centro, el tramo central de la playa, predominan los hoteles de cuatro estrellas, los bares y clubes nocturnos elegantes y las boutiques selectas. Las sencillas pensiones familiares solo han sobrevivido en las calles laterales.

El infatigable alcalde de Rimini, Andrea Gnassi, logró inaugurar una nueva era para el balneario. En junio de 2016, Gnassi, que hoy cuenta 46 años, fue reelegido tras un mandato de cinco años, algo excepcional en Italia. Desde el ayuntamiento en el distinguido Palazzo Garampi, situado a solo diez minutos en bicicleta de la playa, Gnassi cambió radicalmente el aspecto de la ciudad bajo el lema “No más hormigón sino más cultura“.

 

 

Desde el balcón del ayuntamiento, el alcalde señala el Teatro Galli, situado al final de la plaza, que fue inaugurado personalmente por Giuseppe Verdi en 1857. Desde hace 70 años está paralizado porque fue bombardeado durante la guerra. Está previsto que el edificio quede totalmente reconstruido en 2018 con un interior similar al de la Scala de Milán.

Debido a los numerosos monumentos antiguos, Rimini lleva el apodo de “la pequeña Roma”. Para que la ciudad recupere su antiguo esplendor, Gnassi pretende cerrar el centro a los coches. Actualmente, los automóviles siguen circulando por el Puente de Tiberio, una obra romana de más de 2.000 años de antigüedad. Rimini también es la ciudad natal de Federico Fellini, el director de “La dolce vita”. Al hijo más célebre de la ciudad se dedicará un nuevo complejo de museos para atraer a Rimini un turismo cultural.

A la vuelta de la esquina de la Piazza Cavour, en el animado Corso d’Augusto, está siendo renovado el cine Fulgor, donde Fellini aprendió de niño a conocer y a amar el arte cinematográfico. Según los planes, en tres plantas se mostrarán bocetos, fotos y carteles de proyectos cinematográficos realizados y no realizados.

 

 

Quien quiera seguir desde ya las huellas de Fellini debe dirigirse al Grand Hotel con su suntuosa fachada blanca, el edificio más glamouroso a orilla del mar Adriático. “Siempre dicen que Fellini hizo famoso al hotel pero yo creo que fue al revés”, dice el gerente del hotel, Fabio Angelini. Como niño de ocho años, Fellini observaba detrás de la valla las bulliciosas fiestas que se celebraban en el Gran Hotel.

En el vestíbulo del hotel, Angelini colocó sobre una mesa de mármol un facsímil de “Il Libro dei Sogni” (El libro de los sueños) de Fellini, un bloc de bocetos con muchos dibujos eróticos. El original se encuentra en el Museo Municipal de Rimini. No fue hasta que ya era un famoso cineasta que Fellini pudo darse el lujo de reservar una habitación en el hotel. Siempre eligió la suite número 315 con muebles franceses y cortinas de brocado.

Sin embargo, ¿también se puede atraer a la generación joven con el mito de Rimini, la idea de la dolce vita? Parece que el alcalde lo logró, por ejemplo con festivales de comida callejera, eventos deportivos y su iniciativa favorita, “La Notte Rossa”. El 7 de julio de cada año, los habitantes de Rimini se ponen ropa de color rosa, muchos de tiñen el pelo de ese color y se ilumina el Gran Hotel, de color rosa por supuesto.

 

DATA

Cómo llegar: Hay vuelos directos a Rimini desde algunas grandes ciudades europeas, como Ámsterdam, Bruselas y Moscú. También se puede ir en avión a Bolonia y desde allí en tren a Rimini, un viaje de poco más de una hora. La oficina de turismo se encuentra en la Piazzale Fellini (www.riminiturismo.it).

Dónde alojarse: En Rimini hay casi 1.200 hoteles y pensiones. Los precios de una habitación doble en un hotel de cuatro estrellas en la playa Marina Centro arrancan desde unos 90 euros (100 dólares). En las pensiones se pueden conseguir habitaciones a partir de 40 o 50 euros por noche. Los precios suben en temporada alta (julio y agosto).

Qué hacer: En la Riviera Rimini hay 20 rutas cicloturistas para personas de cualquier condición física. También hay muchas rutas para bicicletas de montaña. Tierra adentro se encuentran las montañas de Rimini, donde hay poblaciones históricas como San Leo o Verucchio. A solo 25 minutos en coche de Rimini se encuentra San Marino, la república más antigua del mundo.

Para jóvenes. Este tradicional centro vacacional italiano es sobre todo apropiado para los turistas muy jóvenes. Sus fiestas son tranquilas, pero hay tantos clubes para trasnochar como en otros grandes centros fiesteros. Además de una vida nocturna animada, Rimini ofrece más cosas en comparación con otros destinos turísticos. En el bonito centro histórico de la ciudad, que invita a pasear, hay cafés y boutiques, mercados y edificios antiguos. Además, en tren se puede llegar en pocas horas a Florencia y Bolonia para pasar un día allí.

 

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