Con nuevas propuestas, playas y gastronomía, Albania dice adiós al aislamiento

Tras décadas de aislamiento, Albania cambió radicalmente en el frente del turismo y quiere develar todos sus secretos a los visitantes.

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Tras décadas de aislamiento, Albania cambió radicalmente en el frente del turismo y quiere develar todos sus secretos a los visitantes, pero sin caer en la trampa de los viajes masivos que soportan otros países europeos. Según la clasificación, este pequeño país de los Balcanes figura en la Rough Guide entre los diez destinos “top” en 2016. Los números dejan entrever estos cambios.

En Tirana, capital y corazón palpitante del país, el pasado de hace sólo unos años parece sepultado para siempre. “En 2016 -explica la ministra de Turismo, Milva Ekonomi- tuvimos un boom de turistas: 4,3 millones, el 15 por ciento más en relación con 2015. El sector es uno de los más importantes para la economía del país, con un volumen de negocios de 1.500 millones de euros, equivalente al 7 por ciento del PIB nacional. La facturación de las agencias de viaje aumentó el 23 por ciento y la de los hoteles el 7 por ciento“.

Los flujos más importantes provienen de países vecinos como Kosovo, Montenegro y Macedonia, pero también aumentaron de manera significativa los viajes desde Alemania, Polonia, Rusia e Italia. A los turistas se les ofrece una naturaleza no contaminada, ruinas milenarias, una gastronomía en la que se conjugan sabores orientales y occidentales, además de gente afable.

El país cuenta con tres localidades consideradas patrimonio mundial por la UNESCO: el sitio arqueológico de Butrinto y los centros históricos de Berat y Arquirocastro. Lo que las autoridades albanesas quieren hacer, por otra parte, es reconstruir la memoria histórica del país.

El emblema en este frente es el “Bunk’art” de Tirana, centro cultural creado en un bunker antiatómico en tiempos de la dictadura comunista y cuyo responsable es el periodista italiano Carlo Bollino. Se trata de un verdadero bunker de cemento, que el régimen construyó en los 70 y 80 temiendo una invasión, hecho que el régimen comunista de la época vivía como una pesadilla. En realidad, no es único refugio de este tipo: en Albania hay bunkers un poco por todas partes, desde las playas y hasta las montañas.

Pero eso pertenece al pasado. Por todas partes se construyen calles, edificios y escuelas, a menudo con la ayuda de extranjeros. El gobierno no descuida el medio ambiente: “Hemos destruido 20.000 construcciones abusivas. No queremos que la costa termine tapada por el cemento“, explica Artan Gaci, subsecretario de Comercio Exterior.

El potencial del país balcánico está bajo la lupa de los operadores del sector. Albania figura, por primera vez, en los catálogos estivales del grupo Alpitour que debuta con localidades balnearias, como Valona y Saranda y con dos tour históricos propuestos por el sello Francorosso para la franja media-alta. Y pronto estará online la plataforma digital por la venta de servicios turísticos de Albania en el mundo: albaniatravel.com, un portal multilingüe.

 

| Nota publicada el 17 de junio de 2017

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