Fotos | 36 horas en Bali, un paraíso perdido recuperado

Pese a la invasión occidental de Bali, la isla de Indonesia sigue preservando muchos de sus encantos milenarios, sobre todo en la costa este. Barcos hundidos devenidos arrecifes, inmensos arrozales y, sobre todo, perderse en bicicleta.

La costa este es la mejor zona de la isla indonesia para reencontrarse con lo más auténtico de la cultura balinesa. Fotos: PERFIL [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Por Dave Seminara (*)

 

Los occidentales llamaban a Bali “un paraíso perdido” al menos desde 1930, cuando André Roosevelt, cineasta y primo de Teddy Roosevelt, hizo una crónica de una “invasión occidental” en la isla que, según predijo, resultaría en la “destrucción” de Bali. El turismo efectivamente transformó grandes franjas de Bali en las décadas siguientes, pero la “isla de los Dioses” aún tiene mucho encanto: templos milenarios, playas sublimes, buceo de talla mundial, mariscos, tratamientos de spa espectaculares y artesanías a muy buenos precios.

Aun así, el atributo más esencial de la isla es su gente; su calidez, generosidad y dedicación para preservar su cultura es lo que distingue al lugar de otras islas tropicales. Partes del sur, oeste y centro de Bali carecen de buenos servicios turísticos. Este itinerario se enfoca en el este de Bali, una zona más auténtica y menos desarrollada donde la vieja Bali sigue viva.

 

DÍA 1. CON LA GENTE

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Los visitantes que busquen una dosis de cultura hindú sin filtros, nada comercial, distintiva y ceremonial encontrarán una cálida bienvenida en Pasraman Vidya Giri (PVG), una fundación balinesa dedicada a enseñar inglés y arte balinés a niños locales. Vaya entre las 4 y las 6 de la tarde y podrá unirse. Ubicado en la exuberante y silenciosa localidad de Sideman, el centro es un gran punto de inicio para los que buscan a la vieja Bali. Los visitantes aprenden a participar de bailes tradicionales, a tocar instrumentos clásicos de gamelán, a hacer ofrendas ceremoniales y a mezclarse con niños ansiosos por practicar su inglés.

Si se enamora del lugar (y probablemente lo hará), la fundación también ofrece clases gratuitas de yoga, meditación, caminatas y alojamiento básico que incluye masaje de pies gratuito. Ubicado colina arriba de PVG en un jardín tranquilo, Rad-Ha Warung es un restaurante familiar, con sabrosa comida casera balinesa, muy económica: crujientes rollos primavera vegetarianos, tum ayam (pollo cocido al vapor en hojas de plátano) o, mejor aún, el huachinango asado marinado en hojas de plátano, platos que cuestan entre US$ 2 y 4 (un dólar estadounidense equivale a 13,29 rupias indonesias).

 

DÍA 2. DÍA DE PLAYA

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Levántese temprano para ganarle al calor y contrate un guía para hacer una excursión. La mayoría de los guías del área de Sideman lleva a los senderistas a través de arrozales para ver los viejos baños públicos, una escuela primaria y unos cuantos pueblos perdidos en el tiempo donde la vida todavía se vive al aire libre. Aprenderá cómo se cultiva el arroz y otras siembras y apreciará la ardua labor colectiva.

Para descansar, diríjase a Amed, una colección de seis pequeñas comunidades de playa en el noreste de Bali que sirve como base para los que buscan a la nostálgica Bali anterior al turismo masivo. Aprópiese de una mesa en Blue Star, un pequeño restaurante en la playa de arena negra Jemeluk, un lugar perfecto para practicar snorkel. No hay muchos lugares en el mundo donde pueda comer mariscos frescos por menos de US$ 5 en una hermosa playa, pero éste es uno de ellos.

Pruebe el pescado asado satay lilit, con coco rallado y una deliciosa salsa de leche de coco y jugo de limón. En el área de Amed abunda la vida marina. Alquile un equipo de snorkel por 50 mil rupias por día (menos de US$ 4) en Blue Star, y vaya a nadar a la playa Jemeluk.

Después, diríjase al noroeste hacia Tulamben, donde podrá ver una parte del USAT Liberty, un barco de carga de Estados Unidos torpedeado por los japoneses frente a la costa de Lombok en 1942 y que después fue remolcado hasta allí. El naufragio, devenido arrecife, está a treinta metros de la costa y es destino de buceo. Media hora al sur, cerca del centro vacacional Baliku Dive Resort, encontrará los restos de un barco de patrullaje japonés de la Segunda Guerra Mundial que está aún más cerca de la costa.

No hay mejor forma de ver las tranquilas carreteras secundarias del este de Bali que en un tour en bicicleta cuesta abajo. East Bali Bike Tours crea itinerarios basados en habilidades e intereses, y ofrece transporte gratuito desde los hoteles, además de vehículos de apoyo y refrigerios.

Uno de sus recorridos populares comienza a mil metros sobre el nivel del mar en la falda oriental del Monte Agung, y lleva a los ciclistas entre paisajes pastorales de terrazas arroceras, cultivos de bambú y granjas antes de terminar en la Playa Perasi de impecable arena blanca (también conocida como Playa Virgen o Playa de Arena Blanca). Bali está saturado de salones de masajes.

En Aquaterrace Spa recibirá un masaje tradicional balinés de 60 minutos (de 13 a 16 hay dos por uno). Si prefiere pasar por alto los masajes, diríjase a la Playa Lipah y contrate un pescador ( alrededor de 150 mil rupias, según la duración de la travesía y sus habilidades para negociar) para que lo lleve a navegar al atardecer en un jukung tradicional de madera.

 

DÍA 3. ÉPOCA DE ORO

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Para conocer la historia colonial de la isla, visite el Palacio Klungkung, también llamado Puri Agung Semarapura. Originalmente construido en el siglo XVIII como sede de poder del reino de Klungkung, fue una violenta zona de conflicto el 18 de abril de 1908, cuando los holandeses intentaron imponer un monopolio en el comercio del opio. El rajá fue asesinado a tiros por un soldado holandés, y sus seis esposas y alrededor de doscientos seguidores se suicidaron cuando las tropas holandesas arrasaban volviendo cenizas casi todo el complejo.

Bali ofrece artesanías hermosas, pero se requieren grandes habilidades de regateo. Encontrará la mejor selección y precios en las localidades que se especializan en ciertas artesanías: Celuk es para la joyería; Blahbatuh tiene preciosos muebles de bambú que puede enviar a casa; Batubulan es famoso por sus tallados en piedra; Mas por sus tallados en madera, y así sucesivamente.

La mayoría de los negocios del turístico y frenético Legian tiene idéntica variedad de recuerditos de mala calidad hechos en China. Pero si quiere algo muy especial que haga algo más que juntar polvo, busque Ianshen (JL. Werkudara Nº 533, Legian), un pequeño taller donde el artesano balinés Ian Aiman hace y vende exquisitas guitarras hechas a mano, ukeleles, tambores y otros instrumentos musicales a muy precio.

 

(*) The New York Times / Travel. Publicado por Diario PERFIL

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