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De compras en Copenhague (pero con estilo)

Un viejo barrio prostibulario de la capital de Dinamarca se convirtió en los últimos años en un espacio de compras pro. Moda, diseño y buen estilo en pocas cuadras.

Ficha

Región:

Ideal para:

Por Shivani Vora (*)

 

El barrio de Vesterbro, en Copenhague (Dinamarca), fue algún vez un lugar repleto de burdeles de poca monta y a donde nadie hubiera querido perderse de noche. Sin embargo, en los últimos años se convirtió en el hogar de varios emprendedores tanto audaces como incipientes que están abriendo boutiques con cosas interesantes. Varios de esos locales están sobre o cerca de la calle Istedgade, y venden desde ropa de chicos hasta cosas para el hogar.

Por ejemplo, “Isangs”, fue un burdel y ahora vende productos orgánicos para el pelo y el cuerpo. Fue inaugurado en 2012 por una nativa de Texas, Sundra Essien, y su esposo danés, Lasse Mulvad, para ofrecer jabones tradicionales, limpiadores faciales, aceites para el cabello y cremas de afeitar, con ingredientes como aceite de olvia, crema de karité y óleos esenciales tanto de granjeros daneses como de Palestina o Ghana. Essien elabora los productos a mano y Mulvad, el packaging.

Los hombres tienen en “Alfred” un lugar en donde comprar ropa, pero además tiene una pequeña galería de arte con iluminación apropiada. Sobre las paredes cuelgan impresiones de los dibujos del dueño, Alfred Riis. Las remeras, ropa interior y jeans sobre los estantes son antes que nada de diseñadores daneses como Elsk. Su remera de algodón orgánico negro, con un logo hilado, vuela.

“Kyoto” es una espaciosa boutique multimarca tanto para hombres como mujeres. La mayoría de su inventario se compone de diseños escandinavos, entre los cuales se filtan algúna que otra firma conocida como Missoni. Sin que importe la etiqueta, todo lo que venden es casual y cae bien.

“Girlie Hurly” tiene su clientela frecuente que busca joyas coloridas y también accesorios bien nórdicos como alfombras, sábanas y vajilla. Unas 50 marcas se encuentran en el local, pero con pocos productos de cada una, para que la renovación sea contínua.

La ropa de chicos se vende en “Heidi & Bjarne” con una buena causa: las ganancias se desvían hacia Settlement, un organismo social de Vesterbro. Las prendas son para recién nacidos y hasta chicos de 12 años. Tienen segundas selecciones a menor precio, para que nadie se vaya del local con las manos vacías.

 

(*) The New York Times / Travel. Traducción: Mónica Martin

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