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“Food styling”: los secretos para hacer tentadoras fotos de comida

Nadie quiere quedarse atrás: y cuando el plato llega a la mesa, está prohibido probarlo antes de que cada comensal haya tomado religiosamente su imagen para subir a las redes sociales. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados…

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La ubicuidad de las cámaras en los teléfonos celulares y la conexión constante a Internet generaron un boom de la fotografías de comidas, ya convertidas en uno de los principales temas de imágenes y hashtags en Instagram y otras redes sociales. Tentadores platos con frutas de brillantes colores, jugosas carnes, pasteles coronados con cremas fantasiosas y creaciones minimalistas, tanto de aficionados como de chefs renombrados, engrosan día a día el hilo de las publicaciones en las redes.

Nadie quiere quedarse atrás: y cuando el plato llega a la mesa, está prohibido probarlo antes de que cada comensal haya tomado religiosamente su imagen para subir a las redes sociales. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados: las hamburguesas no lucen como en los afiches publicitarios y los postres no logran la tentación del “foodporn”, una de las tendencias en boga.

Porque para eso hacen falta expertos en una disciplina en alza: el “food styling”, o estilismo de comidas, que garantiza a cada plato y cada producto dar lo mejor de sí mismos en una imagen. Dos de ellos son Matías Quintana, fotógrafo, y Paula Masoero, pastelera, food stylist y food designer, que asesoran a sus clientes para lograr la foto perfecta y generar acercamiento al público trascendiendo la imagen. Ambos coinciden en que, si bien sigue siendo relevante el trabajo editorial, publicitario o para los menús de un restaurante, las redes sociales son la nueva “niña bonita” de la fotografía de comidas y uno de los motivos que impulsan a la gente a acercarse a los talleres de food styling que realizan en conjunto.

 

En Instagram“, aseguran, “se apuesta más a la idea en sí que al detalle. Hay que captar la atención del usuario mientras desliza el dedo y para eso el secreto es una combinación de muchos factores: desde la idea a los colores y el poder del video“. “El primer paso es preguntar al cliente qué quiere destacar: lo artesanal, lo tentador, si es una cadena, la frescura, lo rústico… todo eso ayuda a planificar una sesión. Luego realizamos una hoja de ruta y si es preciso se prepara el ‘producto muleto’, es decir aquel con el que se trabaja para ser reemplazado por el auténtico y más trabajado cuando ya está todo listo“, explica Paula.

Los dos coinciden en que los viejos trucos tradicionales -reemplazar la espuma de una bebida con detergentes, los helados por puré y otras “trampitas”- van quedando atrás: la tendencia hoy es a fotografiar productos reales. Hay sin embargo algunas técnicas que ayudan a lograr el efecto deseado: “Alguna vez sostuve los ‘rulos’ de un jamón, tal como se ve en el borde de un sándwich, con tiras de acetato. O el sándwich se asegura con palitos, o con un cartón detrás para que la estructura sea más sólida“.

 

Pero lo fundamental“, subraya Matías, “es que si antes el objetivo era embellecer la comida, ahora se trata de mostrar algo real, de contar con la foto una historia y una situación“. Eso no significa que no haya técnicas “salvadoras”, que cualquier comensal o chef casero puede aplicar para tener mejores resultados en su Instagram. “El ángulo de toma es importante -aseguran-, se puede lograr que algo se vea así más grande o más pequeño. También el uso de vajillas, flores, telas, y sobre todo prestarle atención a la luz para lograr mayor efecto de ‘casero’ o ‘profesional’ en el plato presentado“.

El decálogo del food-stylist tiene una regla número uno: concentrarse. Y luego fijarse en las superficies (incluso el piso puede ser adecuado), aprovechar la luz natural, evitar flashes que achatan el producto y tener a mano un spray para rociar de frescura las ensaladas. Conviene buscar alimentos de colores bien definidos, y si se quiere dar sensación de pulcritud y luminosidad, bien vale trabajar sobre un mármol blanco. Las telas, por su parte, aportan calor de hogar y calidez. Asimismo, las tomas cenitales (desde arriba) son ideales para mostrar un producto “en situación”. Entre las nuevas tendencias, concluyen los expertos, se destacan el video, el gif animado y otras imágenes en movimiento, así como el “food lettering”, es decir, armar palabras con productos tan variados como el vino o la pizza.

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