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El kimono se convierte en una gran atracción turística en Kioto

Se trata de una experiencia fantástica que permite explorar la ciudad de otra manera y sentir un poco el espíritu japonés. Cientos de turistas aprovechan en la antigua ciudad imperial de la oferta de “Rental Kimono”.

Los turistas chinos Ji Yucheng (D) y su esposa Song Jiafei se hacen un selfie con sus kimonos de alquiler. [ Ver fotogalería ]

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| Nota publicada el 4 de noviembre de 2017

El alquiler de kimonos se convirtió en una atracción turística en Kioto, el centro cultural de Japón de casi 1,5 millones de habitantes. El “boom” de los kimonos alquilados comenzó hace aproximadamente cinco años, dice Curtis Hawes, un estadounidense que lleva unos 30 años viviendo en Kioto y que trabaja en una empresa turística. Hoy hay más de 200 tiendas “Rental Kimono” en la ciudad, señala Hawes. “Están por todas partes. En las calles, junto a los templos y muchas veces también en las plantas superiores de edificios de oficinas“.

 

Se trata de una experiencia fantástica que permite explorar la ciudad de otra manera y sentir un poco el espíritu japonés. Cientos de turistas aprovechan en la antigua ciudad imperial de la oferta de “Rental Kimono”: alquilar por un día un colorido vestido tradicional. Profesionales ayudan a las turistas a ponerse este traje de varias capas, rojo, rosado, azul o verde. Con flores pequeñas o grandes y un cinturón con lazo en la espalda las damas caminan por los callejones históricos yendo de un templo a otro y sacando un sinnúmero de fotos.

La vendedora taiwanesa Lin Chian Chi posa con tres turistas que han alquilado un kimono en su tienda.


La tienda “Okamato”, cerca del templo Kiyomizu, asegura tener una oferta de unos 1.000 kimonos diferentes, para mujeres, hombres y niños. El alquiler cuesta entre unos 30 y 40 euros (entre 35 y 47 dólares). “La mayor parte de nuestros clientes es originaria de Hong Kong, Taiwan o China“, dice la vendedora taiwanesa Lin Chian Chi. Sin embargo, también vienen algunos europeos, estadounidenses y australianos, agrega Lin, así como japoneses que no saben cómo ponerse un kimono. Generalmente, los japoneses se visten con un kimono con ocasión de ciertas actividades festivas, por ejemplo Año Nuevo o con motivo de la floración de los cerezos en abril.

La vendedora taiwanesa Lin Chian Chi posa con tres turistas que alquilaron un kimono en su tienda.


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Al principio, a Saki Sawada, de Kioto, le pareció extraño que hubiese tantos no japoneses vestidos con kimono, “porque los turistas no saben nada de la historia y la cultura del kimono. Ni siquiera saben lo que llevan puesto”. Sin embargo, ya se está acostumbrando a que así sea. “Por todas partes lo estamos viendo. Se ha convertido en una diversión”. Japón vive actualmente un “boom” turístico. El número de visitantes extranjeros no ha dejado de crecer desde 2013. Ese año viajaron a Japón casi 10,4 millones de personas, cifra que en 2016 ya había alcanzado los 20 millones. El principal país emisor es China, con casi 6,4 millones de turistas, seguida de Corea del Sur (5,1 millones) y Taiwan (4,2 millones).

El alquiler de kimonos se ha convertido en una atracción turística en Kyoto.


Kioto es uno de los principales destinos. La ciudad tiene muchas cosas que uno asocia con Japón: antiguos templos, santuarios multicolores, jardines bien cuidados, geishas y casas de té tradicionales. En total hay unos 1.600 templos budistas y 400 santuarios shintoístas. No es de extrañar que el kimono se combine bien con ese paisaje tradicional. “Alguna vez en mi vida quería ponerme uno para sentir Japón de forma aún más intensa“, dice Julien Kaliszczack, originario de la ciudad francesa de Nantes. Sin embargo, hay que acostumbrarse a los zapatos, admite este informático, que lleva sandalias de madera y calcetines blancos. Está en Kioto como miembro de una organización juvenil franco-japonesa. Su amiga Marine Grouiller agrega: “Se siente fantástico. Como en los viejos tiempos. Me siento como una princesa“.

El alquiler de kimonos se ha convertido en una atracción turística en Kioto.


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