PROVINCIA DE CHUBUT

36 horas a la sombra de un bosque milenario

Un viaje de tres días de duración puede llevarnos a disfrutar de las delicias cordilleranas de Chubut: sus casas de té y sus viñedos. Además, los majestuosos paisajes del Parque Nacional Los Alerces esperan ser explorados.

Por Darío Silva D’Andrea

Esquel es una ciudad de bajo perfil. Esta población en la provincia de Chubut tiene demasiado para ofrecer a sus visitantes pero lucha contra el turismo masivo, que ha transformado (para mal) ciudades y destinos naturales del mundo. Hoy, sin embargo, es la puerta de entrada al Parque Nacional Los Alerces, que este año alcanzó notoriedad mundial al ser declarado Patrimonio de la Humanidad. En esta nota, una guía para disfrutar 3 días en Esquel: especies centenarias, bosques milenarios, hielos imponentes y un paisaje que hace bien al corazón.

 

Día 1. Una tarde entre vinos y té galés

Partiendo desde Trevelin, a 15 kilómetros, sobre la ruta 259, se encuentran las exquisitas Viñas del Nant y Fall. El lugar está inmerso en pleno valle y está formado por cuatro hectáreas atravesadas por el frío arroyo Nant y Fall, lo que hace que el lugar ofrezca unos paisajes inolvidable. En palabras de uno de sus propietarios, Sergio Rodríguez, las Viñas del Nant y Fall son el viñedo más austral del mundo.

El viñedo cuenta con 8.000 variedades de plantas de clima frío, entre las que se destaca el ‘pinot noir’ y apoya el turismo sustentable con cultivos orgánicos y su propia chacra. La creciente demanda de viajeros que privilegian el contacto con la naturaleza fue lo que impulsó a los propietarios del viñedo a diversificarse, con lo que una parte de su chacra terminó convirtiéndose en la laguna artificial en la que siembran truchas.

La familia ofrece visitas guiadas todos los días del año y la posibilidad de degustar y adquirir sus productos orgánicos. Además, a partir del mes de noviembre está disponible el “Motor-Home Eco Parking”, el primer estacionamiento exclusivo para motor-homes en Chubut. A pocos kilómetros de allí descubra las Cascadas de Nant y Fall, cuyo nombre se debe a la combinación de los términos “Nant”, (arroyo) y “Fall”, (cascada o salto en galés).

Una extensa red de senderos permiten llegar hasta los imponentes saltos de agua de más de 60 metros. Los miradores estratégicamente instalados, ofrecen, además de seguridad, vistas panorámicas sublimes, acompañadas por el canto de las aves. Una postal idílica de este circuito natural. Termine la tarde deleitándose en la casa galesa de té “La Mutisia”, que ofrece a sus visitantes un menú único ($ 290) extraordinariamente completo. La merienda incluye, por supuesto, un té en su temperatura justa y la tradicional torta galesa. ¡Imperdible!

 

Día 2. Visite al imponente “Abuelo”

Camino al Parque Nacional.


El Parque Nacional Los Alerces, en la región cordillerana de Chubut, posee nada menos que 263 mil hectáreas -en su mayoría inexploradas- repletas de tesoros naturales. Si busca un viaje para conectarse con la naturaleza y desconectarse de la vida diaria este es el lugar. El turismo masivo no ha llegado y el lugar conserva la paz que encontrara a fines del siglo XIX el viajero y científico Perito Moreno, reconocido en el mundo entero por sus largas travesías en la Patagonia argentina.

La reserva natural, que este año fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra sobre el límite con Chile y fue creada hace 80 años con el fin de proteger los bosques de alerces, entre otras especies que integran la flora andino-patagónica, como maitenes, cipreses, coihues, arrayanes, notros, calafates y lengas. La importancia de preservar este edén patagónico es que está habitado por numerosas especies en peligro de extinción, como el huemul, el pudú la paloma araucaria y el gato huiña.

Río Arrayanes.


Salga bien temprano del hotel y diríjase hacia la Portada Norte del Parque Nacional en un viaje serpenteante de 50 kilómetros que atraviesa moles rocosas, bosques de pinos, un impresionante valle y, finalmente, se topa con los lagos del parque -el Futalaufquen en primer lugar-. Las agencias turísticas de Esquel se encuentran asociadas con hoteles y hosterías del lugar para facilitar al visitante la contratación del traslado y del guía que les mostrará el lugar.

El trayecto que hay que recorrer hacia el Bosque Milenario de Alerces es complicado ya que no hay rutas que uno pueda hacer en automóvil. El guía los acompañará hasta un puente peatonal que cruza el prístino río Arrayanes, de aguas verdes y azules. A partir de ahí, usted deberá transitar un pequeño sendero interpretativo que recorre el margen del río en el que es posible tomar contacto directo con la flora del lugar.

Tras un viaje de aproximadamente un kilómetro y medio, el pintoresco muellecito de Puerto Chucao le ofrecerá un breve descanso y un paisaje imponente del lago Menéndez al pie de los Andes. La lancha recorre el lago y bordea la Isla Grande, habitada por cauquenes, martines pescadores y una especie de rana que no existe en otro lugar del planeta. Las cumbres nevadas -y si el clima lo permite, el glaciar Torrecillas- acompañarán al viajero en su navegación por el lago hacia Puerto Sagrario, donde reinan la paz y los centenarios alerces, que también son llamados “lahuanes”, en lengua mapuche.

EL ETERNO LAHUÁN

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El “Abuelo”, gigante, eterno e imponente, se ve desde la embarcación por su altura, que roza los 57 metros. Descanse del viaje a la sombra de este tesoro natural que es testigo silencioso del paso del tiempo: ¡tiene 2.620 años de edad!. Importante: el viajero curioso notará que no hay cestos de basura en todo el trayecto de pasarelas del bosque milenario porque en esta zona está prohibido comer y acampar. Toda la basura que el visitante genere debe llevársela de regreso a la ciudad.

En el recorrido por el Bosque Milenario, descanse en el mirador de la cascada en la que el río Arrayanes cambia del color azul al verde al caer desde unos 65 metros de altura de la Laguna de El Cisne. Después de disfrutar del increíble murmullo de la cascada, despídase del “Abuelo” y prometa volver a visitarlo, ya que seguirá estando allí durante varios años más (se estima que su vida alcanzará los 4.000 años así que hay tiempo para otro viaje).

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En el viaje de regreso, deténgase a descansar en la hostería “Quime Quipan”, ubicada a orillas del lago y con espectaculares vistas de la cordillera. Su restaurante está dirigido por el que es considerado el mejor chef de la región: el plato estrella es el borrego. Los dueños de la cálida hostería ofrecen a sus huéspedes tours de avistaje de flora y fauna, de trekking por el parque, momentos de pesca y excursiones. (Y lo más importante para aquellos que no pueden estar tantas horas sin conectarse: ¡la hostería tiene WiFi!).

 

Día 3. Despéjese al pie de los Andes

En la cima del Bosque Milenario se encuentra el Glaciar Torrecillas.


El parque nacional posee una cuenca de 14 lagos conectados por diversos ríos y 28 senderos de trekking pensados para los espíritus más curiosos, por lo que las “ofertas” al turismo son incalculables. Sin embargo, el parque, en sintonía con los demás destinos turísticos de Chubut, centra su atención en el turismo de conservación de recursos y se aleja del turismo de marketing.

La segunda gran estrella del parque nacional Los Alerces es su glaciar colgante Torrecillas, calificado como una mole de hielo única por erigirse sobre una montaña. De acuerdo a estudios científicos, el antiguo campo de hielo que le dio vida tuvo su máximo desarrollo durante la última glaciación que ocurrió hace casi 24 mil años, pero en el último siglo hubo un significativo retroceso del frente de hielo y un adelgazamiento de la porción superior del glaciar.

Glaciar Torrecillas.


Llegar hasta el glaciar demanda de un viaje largo pero compensado por las vistas y ese aire helado que parece rejuvenecer a los viajeros. Luego de 45 minutos de navegación, los visitantes inician en Puerto Nuevo una caminata de ascenso para la cual es necesario estar en buen estado físico. El camino rodeado de vegetación llega hasta un arroyo de deshielo que hay que cruzar.

El último tramo del recorrido es la Laguna Del Antiguo, que separa al viajero de la base del glaciar por apenas 500 metros, y desde donde se escuchan algunos desprendimientos o avalanchas. El total de caminata, con el regreso a la embarcación, demandará poco menos de cuatro horas, y se desarrolla en grupos pequeños, debido a que las normas impiden excesivos contingentes para evitar el impacto ambiental.

 

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Lo que hay que saber

Situado en la región cordillerana de Chubut, el parque Los Alerces protege 263 mil hectáreas de bosques de alerces, uno de los árboles de mayor longevidad del planeta. El área posee 14 lagos conectados y 28 senderos de trekking. Además, sorprende con un Alerzal Milenario, pinturas rupestres y un ventisquero colgante. Hay otros recorridos interesantes se pueden realizar por el Centro Cultural Melipal; el Museo de Culturas Originarias, en Nahuel Pan; la Represa Futaleufú, en la zona sur del área protegida.

En la Villa Futalaufquen se encuentra la Intendencia del Parque, el Centro de Informes y el Museo, donde se obtiene información y permisos de pesca. Dentro del Parque se sugiere al visitante: volver con los residuos que generó; evitar el corte de ramas o las inscripciones en los árboles; a los campamentistas se les pide utilizar recipientes para lavar ropa o utensilios y no hacerlos en las fuentes de agua naturales. Para hacer fuego, utilizar leña seca que esté a mano, en los fogones existentes.

DÓNDE HOSPEDARSE. En la ciudad de Esquel, la Hostería El Coirón ($ 2.200 en base doble) ofrece un servicio excelente, habitaciones cálidas y un gran desayuno. Dentro del parque nacional existen varias hosterías con excelentes servicios, comodidades y vistas (Quime Quipan, Hostería Futalaufquen). Una de las propuestas de mayor contacto con la naturaleza es “El Aura”, ubicado a orillas del río Arrayanes, que además de cabañas ofrece la posibilidad de experimentar el “glamping”, que combina camping agreste con domos de alta gama. La capacidad de los domos es para un máximo de cinco personas con camas twin o full size, sobre plataformas de madera y las comodidades que suelen extrañarse cuando uno acampa: ventanas para observar el cielo, salamandras a leña dentro y servicios gastronómicos.

CÓMO LLEGAR. El acceso al Parque Nacional se realiza desde Esquel por Ruta Nacional 259, hasta el empalme con la Ruta Provincial 71 que atraviesa el área protegida de norte a sur. Por este mismo camino se arriba a Villa Futalaufquen, y se conecta con la Ruta Nacional 258 que conecta con ciudad de El Bolsón. Esquel tiene un aeropuerto con vuelos directos desde Buenos Aires (a 1900 kilómetros).

 

| Nota publicada el 24 de noviembre de 2017

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