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La magia del Vinicunca, una montaña con aspecto de arcoíris

El monte, situado cerca del imponente Ausangate, se está convirtiendo en una auténtica atracción turística, capaz de competir con Machu Picchu y otros imanes del país suramericano.

La Montaña Arcoíris todavía es un destino de viaje prácticamente desconocido en Perú, aunque poco a poco se está convirtiendo en una auténtica atracción turística. [ Ver fotogalería ]

Ficha

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El turismo en Vinicunca aún no está bien desarrollado. Hace poco más de dos años que las agencias de viajes descubrieron la montaña para su negocio. De hecho, la montaña ni siquiera aparece en la guía “Lonely Planet“, pero probablemente esto vaya a cambiar pronto.

El monte, situado cerca del imponente Ausangate, se está convirtiendo en una auténtica atracción turística, capaz de competir con Machu Picchu y otros imanes del país suramericano. Los peruanos dieron al Vinicunca el bonito nombre de Montaña de Colores. De forma parecida, los turistas lo llaman Rainbow Mountain, la Montaña Arcoíris.

No es una exageración. Hace millones de años, la tectónica de placas empujó hacia la superficie varios sedimentos de diferentes minerales. Por esta razón, la montaña resplandece en hasta siete colores diferentes, desde rojo oxidado hasta el verde cobre pasando por el amarillo azufre.

El camino hacia el Vinicunca es duro. Mientras algunos turistas logran escalar la montaña en tres horas otros necesitan más tiempo. Galería de fotos


El viaje al Vinicunca es agotador. Quien quiera ser uno de los primeros en llegar a la montaña ya tiene que salir de Cusco a las tres de la madrugada. Un camino adoquinado sale de la antigua capital inca hacia el sureste. Después, una carretera sin asfaltar sube hasta una altura de casi 4.500 metros sobre el nivel del mar.

El viaje incómodo es compensado por vistas panorámicas del espectacular paisaje montañoso, manadas de alpacas y la perspectiva de un desayuno y un camino de seis kilómetros por un valle impresionante. La caminata no es un paseo: el primer paso después de bajar del autobús hay que darlo a una altura de 4.480 metros.

El mirador situado junto a la Montaña Arcoíris incluso está a una altura de 5.150 metros. La caminata también es exigente para personas entrenadas. Algunos se permiten el lujo de dejarse llevar a lomo de caballo hacia la cima. Cuesta poco más de 30 dólares. Cuanto más alto, más económicas son las ofertas para subir el último tramo a caballo.

La vista desde la cima de la Montaña Arcoíris hace olvidar el dolor que el ascenso ha causado en las piernas y los pulmones. Efectivamente, debido a su patrón de rayas de color, el Vinicunca se parece de cerca un poco a un arcoíris. Una cima situada junto al Vinicunca ofrece la mejor vista de la montaña mágica.

Hace millones de años, la tectónica de placas empujó hacia la superficie varios sedimentos de diferentes minerales, por ello la montaña resplandece en hasta siete colores diferentes. Galería de fotos


 

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