Arequipa, ciudad mítica donde reina el cóndor

Con uno de los cañones más profundos del mundo, la ciudad natal de Vargas Llosa es la tercera más visitada de Perú.

EL COLCA. El cañón es mucho más profundo que el Cañón del Colorado. [ Ver fotogalería ]

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Por Magalí Lansky (*)

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Arequipa mantiene la magia de tradiciones ancestrales y su herencia colonial está marcada en su belleza arquitectónica, todo rodeado por la magnificencia de los volcanes Misti, Pichu Pichu y Chachani. Al inicio de los tiempos, una montaña, el Apu Pichu Pichu, se enamoró irremediablemente de su vecina, el volcán Chachani, pero los dioses no vieron con buenos ojos esta relación y pusieron un guardián en medio de los amantes, el Misti. Cientos de relatos como éste forman parte de esta ciudad, la segunda en importancia luego de Lima, que visitan 1,4 millón de turistas cada año. Y donde nacieron Pedro Paulet, el padre de la aeronáutica moderna, y el escritor y Premio Nobel 2010, Mario Vargas Llosa.

El Valle del Colca 

Con una profundidad de 3.400 metros (1.200 metros más profundo que el del Colorado), este asombroso valle, que es uno de los principales atractivos arequipeños, tiene una extensión de 100 kilómetros y ocupa sólo un sector de la cuenca del río Colca. En lo alto del cañón hay miradores estratégicos para observar el vuelo del majestuoso cóndor.

El Valle y Cañón del Colca es uno de los destinos más extraordinarios del país. En toda la zona pueden verse andenes pre incas cultivados hasta hoy con quinua, maíz, cebada y trigo. En épocas prehispánicas, el departamento fue habitado por collaguas y cabanas; hoy, los habitantes conservan sus iglesias coloniales y visten hermosos trajes típicos. En el valle, además, se practican el ciclismo de montaña, el trekking y el canotaje.

Qué hacer en Arequipa

Disfrutar de su maravillosa gastronomía de las “picanterías”, producto del mestizaje entre una cocina andina ancestral y la española, donde no faltan los sabores fuertes, al camarón de río y el rocoto (ají parecido al pimentón rojo).

Rodeada por la Catedral, la Plaza de Armas posee una hermosa fuente de bronce  con el “tuturutu”, un soldado del siglo XVI que, dicen, era el encargado de dar una señal de alarma a los pobladores.

El Monasterio de Santa Catalina se construyó para albergar a las hijas de vocación religiosa que pertenecían a las familias más distinguidas y arquitectónicamente es una visita valiosa.

Pero el barrio de San Lázaro, con callejuelas, pasajes, pequeñas plazas y casonas, es lo más representativo de la antigua Arequipa, ya que allí se establecieron los sacerdotes dominicos en 1538. Barrio y ciudad, inolvidables.

 

 

(*) Nota publicada en el Diario PERFIL el sábado 4 de agosto de 2012.

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