RELATO DE VIAJE

Un pedacito de Cuba: en crucero de Miami a La Habana

En realidad, el trayecto es corto. Solo 225 millas náuticas separan Miami de La Habana. Sin embargo, entre las dos ciudades hay un mundo de diferencia.

El "Norwegian Sky" permanece en La Habana un día y medio o dos días, siempre incluida una noche. Foto: Norwegian Cruise Line [ Ver fotogalería ]

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En realidad, el trayecto es corto. Solo 225 millas náuticas separan Miami de La Habana. Sin embargo, entre las dos ciudades hay un mundo de diferencia. Miami es una metrópoli joven, elegante, con mucho brillo. La quintaesencia del capitalismo. La Habana es una ciudad desmoronada y decadente, uno de los últimos bastiones del socialismo del pasado. “Este no es un puerto normal”, dice una empleada del crucero “Norwegian Sky” antes de que los pasajeros puedan desembarcar. “Aquí son ellos los que establecen las reglas, no nosotros”.

Poco más de 2.000 pasajeros salen del barco esta noche. La mayoría son estadounidenses. “Es una vergüenza“, dice un señor originario del estado de Nueva Jersey mientras bebe a sorbos un Cuba Libre en “La Floridita”, el bar que solía frecuentar el escritor estadounidense Ernest Hemingway. “Hacemos negocios con China y Rusia mientras despreciamos a nuestros vecinos aquí“. Mientras exista la posibilidad, el hombre y su mujer quieren visitar La Habana sin falta. Los dos no son los únicos.

Durante más de 50 años no hubo relaciones diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba. Después del fallido intento de derrocar a Fidel Castro en la década de los 60, Washington impuso un embargo comercial total a Cuba. Solo hace poco más de tres años, durante la Administración del presidente Barack Obama, los dos gobiernos volvieron a acercarse.

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El restablecimiento de las relaciones abrió una ventana para los turistas estadounidenses. La naviera Norwegian Cruise Line, con sede en Miami, la aprovecha desde mayo de 2017. Actualmente, ya son varias las navieras que han abierto rutas hacia la isla. Generalmente, el “Norwegian Sky” permanece en La Habana un día y medio o dos días, siempre incluida una noche.

Los pasajeros del “Norwegian Sky” apuraron sus bebidas en “La Floridita” y deambulan por los callejones de la ciudad, fundada en el siglo XVI. Muchos están asombrados al descubrir tan cerca de su joven país un lugar tan cargado de historia. Con admiración observan los bonitos palacios. Por algo, “La Habana Vieja” figura en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Después de dar una vuelta a la primera plaza de la ciudad, los guías turísticos cubanos llevan a los grupos al siguiente bar, “La Bodeguita del Medio”, un local pequeñísimo que reclama para sí el haber inventado el mojito y que es una especie de lugar de peregrinación para los fans de Hemingway. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si el escritor alguna vez entró en este bar.

De vuelta al barco, los pasajeros inmediatamente tienen la sensación de estar otra vez en Estados Unidos y no en Cuba. El “Norwegian Sky” es una suerte de puesto de avanzada de Estados Unidos: para todos hay hamburguesas al mediodía. Después de la excursión por La Habana, los pasajeros se reúnen para jugar al Bingo o para un partido de Blackjack en el casino. Sin embargo, el programa musical y el menú en los principales restaurantes están ajustados al destino del viaje: Cuba.

Al día siguiente, La Habana saluda a los vecinos estadounidenses no vistos durante mucho tiempo con un sol brillante. Quien no elige un tour privado en uno de los legendarios coches antiguos estadounidenses se sube a un autobús totalmente climatizado para una excursión, una de las más reservadas por los turistas.

El tour por los lugares más interesantes de La Habana comienza con una visita al cementerio Cristóbal Colón. Sin embargo, los mausoleos con su imponente arquitectura funeraria no son el motivo más fotografiado. Los pasajeros del crucero buscan más bien el ángulo perfecto para sacar fotos de los coches antiguos aparacados en el cementerio. Nadie quiere volver a Estados Unidos sin imágenes decentes de los Chevrolets cromados resplandecientes y los Fords pintados de rosa vivo de los años 50 y 60.

Al final del tour, la guía turística Jenny pregunta si alguien quiere saber algo más. Claro: ¿dónde se pueden comprar puros a buen precio y cuál es el mejor ron cubano? Jenny lleva a los pasajeros a una pequeña bodega repleta de turistas de todas partes del mundo. Una pequeña decepción: el ron es barato pero los puros son caros.

Casi ya no queda tiempo para el recorrido obligatorio por el Malecón, el famoso paseo marítimo de La Habana. Unas 24 horas después de que el barco atracara en el puerto de la capital cubana se pide a los pasajeros que vuelvan al “Norwegian Sky”. Está claro que nadie probó más que un pedacito de Cuba, pero bueno, como comienzo no está mal. “Definitivamente, vamos a volver”: una frase que se puede escuchar con frecuencia cuando el barco abandona el puerto de La Habana para dirigirse a las Bahamas.

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Para tener en cuenta

A partir del 9 de abril próximo, el “Norwegian Sky” vuelve a realizar viajes de cuatro días desde Miami con una escala en La Habana. Generalmente, el barco atraca en La Habana a las ocho de la mañana y sale al día siguiente a las 17:00 horas. Sin embargo, a veces ocurre que el barco no pueda atracar hasta en la tarde. En tal caso, la escala en La Habana se reduce a 24 horas. Durante el viaje de regreso a Miami, el barco hace una escala en Great Stirrup Cay, una isla privada de la naviera en las Bahamas.

El viaje en un camarote interior se puede reservar a partir de 949 euros (1.172 dólares), por ejemplo para los días 23-27 de abril. En un camarote exterior, los precios del viaje arrancan desde los 1.009 euros (1.246 dólares), en un camarote con balcón desde los 1.619 euros (2.000 dólares) y en una suite desde los 2.539 euros (3.136 dólares). El precio incluye todas las comidas y la mayoría de las bebidas, también en los bares. Las comidas en los restaurantes de especialidades no están incluidas. Las excursiones se tienen que reservar aparte.

Por Teresa Nauber (dpa)

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