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Hay mucho por descubrir en las 11 sedes del Mundial en Rusia

Entre las 11 sedes del campeonato hay miles de kilómetros. Cada una de ellos permite al visitante formarse una idea particular de Rusia.

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Nota publicada el 14 de mayo de 2018


Quien quiera vivir al máximo el Mundial de fútbol que se disputará en Rusia del 14 de junio al 15 de julio tendrá que recorrer enormes distancias en el país más grande del mundo. Entre las 11 sedes del campeonato hay miles de kilómetros. Cada una de ellos permite al visitante formarse una idea particular de Rusia.

 

Moscú

El Kremlin, la Plaza Roja, el Teatro Bolshoi, la galería Tretiakov: en Moscú hay numerosas atracciones turísticas. Con más de 12 millones de habitantes, Moscú es la ciudad más grande de Europa y el centro del poder en Rusia. El presidente Vladimir Putin dirige el país detrás de los muros de ladrillo del Kremlin. La vista panorámica más bonita la ofrece la colina de los Gorriones frente a la universidad construida en tiempos de Stalin. Durante el Mundial se instalará en la colina la zona para la hinchada.

 

San Petersburgo

El zar Pedro El Grande fundó esta ciudad báltica en el año 1703 como “ventana hacia Europa“. Los bolcheviques tomaron el poder en 1917 y rebautizaron la ciudad como Leningrado. Hoy es la segunda ciudad más grande de Rusia. El centro, que por sus pintorescos canales y puentes también se conoce como la “Venecia del norte”, fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Las “noches blancas” en pleno verano, justamente durante la celebración del Mundial, invitan a pasear por las orillas de los canales. El Hermitage, instalado en el antiguo Palacio de Invierno, es uno de los museos de arte más grandes del mundo. Otros destinos turísticos populares son los palacios de los zares a las afueras de la ciudad, así como el palacio de Petershof a orillas del mar Báltico.

 

Ekaterimburgo

Durante el Mundial de fútbol, esta es la ciudad sede situada más al este. Ekaterimburgo, que toma su nombre de la zarina Catalina I, está situada detrás de los montes Urales y, por tanto, en el sector asiático de Rusia. En esta ciudad fueron asesinados en 1918 el zar Nicolás II y su familia. La Iglesia ortodoxa rusa canonizó al último zar. En el lugar del magnicidio se construyó una nueva catedral. El hijo más prominente de Ekaterimburgo fue el presidente Boris Yeltin (1931-2007), quien estudió algunos años en esta ciudad. Un museo recuerda a la obra de su vida, la transición de la Unión Soviética a la nueva Rusia.

 

Kaliningrado

Después de la Segunda Guerra Mundial, la antigua Königsberg prusiana fue adjudicada a la Unión Soviética. Kaliningrado es la ciudad más occidental de Rusia, un enclave que limita con Polonia y Lituania. El personaje más conocido de la ciudad fue el filósofo Immanuel Kant (1724-1804). Actualmente, su residencia está siendo renovada. Su tumba está situada en una pintoresca isla en el río Pregolia.

 

Kazán

La capital de la república rusa de Tartaristán, rica en petróleo, es considerada como un modelo de la fusión de culturas. La ciudad cuenta con su propio Kremlin, en el que se encuentra la mezquita Qol Sarif de los musulmanes tártaros, junto a la catedral ortodoxa de Nuestra Señora de Kazán. La celebración del milenio de la fundación de la ciudad en 2005 y los Juegos Universitarios Mundiales en 2013 contribuyeron a la modernización de la metrópolis. En la calle peatonal Bauman, los turistas pueden admirar edificios de estilo Art Nouveau y escuchar a músicos callejeros.

 

Nizhni Novgorod

Un refrán ruso dice que “Moscú es el corazón de Rusia, San Petersburgo, la cabeza y Nizhni Novgorod, su bolsillo”. La ciudad está situada en la desembocadura del Oca con el río Volga. En el siglo XIX, Nizhni Novgorod competía con Moscú como centro comercial de Rusia y escenario de grandes ferias. Desde la ribera alta de la quinta ciudad más grande de Rusia, el visitante puede disfrutar de una vista panorámica del Volga que llega muy lejos, hasta el interior verde.

 

Rostov del Don

En el pasado, el sur de Rusia era territorio cosaco, donde intrépidos campesinos a caballo al servicio de los zares empujaban la frontera del imperio hacia el Cáucaso. En ninguna parte se está reavivando tanto la tradición cosaca como en Rostov del Don y los alrededores. El río, que corre lentamente, es el cordón umbilical de la ciudad. El río llevó riqueza a este emporio comercial, incluyendo una galería de arte y una ópera. Espectacular para ver es el puente ferroviario sobre el Don, que se abre dos veces al día.

 

Samara

Un cohete gigantesco, de 55 metros de alto, marca el panorama de la ciudad. Samara fue un centro para la fabricación de cohetes en tiempos de la Unión Soviética y sigue siéndolo en la Rusia de hoy. La ciudad, fundada como fortaleza zarista, se expande 50 kilómetros a lo largo del Volga y es famosa por su paseo junto al río.

 

Saransk

Es la ciudad sede más pequeña del Mundial y muy diferente a las demás. La capital de la república de Mordovia, habitada por un pueblo ugrofinés, se engalanó con alegres edificios tipo Disney. En toda Rusia, solo en Saransk hay un monumento dedicado al héroe cosaco Stenka Razin, quien lideró en el siglo XVII un levantamiento contra los zares. El actor francés Gérard Depardieu, quien adoptó también la nacionalidad rusa, tiene una casa en Saransk.

 

Sochi

Palmeras, playas y picos cubiertos de nieve: esta mezcla ya había llamado la atención durante los Juegos Olímpicos de invierno 2014. En el Parque Olímpico, en el barrio de Adler, los visitantes pueden ver los edificios construidos para los Juegos de 2014, así como un circuito de Fórmula 1. Desde entonces, el balneario a orillas del mar Negro, conocido como la “Riviera Rusa”, se se fue ampliando. El largo paseo marítimo invita a nadar, caminar, ir en bicicleta o patinar. A los noctámbulos se les recomienda vivir el ambiente fiestero en el barrio de Dagomys.

 

Volgogrado

La ciudad de Volgogrado se extiende 70 kilómetros a lo largo del ancho río Volga sobre suaves colinas. Los trágicos acontecimientos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial en la entonces Stalingrado siguen marcando a esta ciudad hasta el día hoy. El gigantesco monumento a la Madre Patria en la colina Mamayev recuerda a la batalla que en el invierno de 1942-43 marcó un punto de inflexión en la guerra. Una interesante atracción turística es la fuente Barmalej, también conocida como la “Ronda de los niños”.

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