RELATOS DE VIAJEROS (I) / ENTRE RÍOS

Rincón para desconectarse en tierras entrerrianas

Relato del viaje de un lector a Oro Verde, una apacible ciudad del interior donde conviven la tradición y cuidado del medio ambiente. Fotos.

Foto: Diego Ignacio Almonte, desde Entre Ríos. [ Ver fotogalería ]

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Por Diego Ignacio Almonte, desde Entre Ríos. En Twitter: @ballpointblue

Dicen que “lo bueno viene en frasco chico” y de lo poco hay que resaltar. Este es el ejemplo de una de las ciudades situadas y perdidas en medio del vasto campo, en las fructíferas tierras entrerrianas. Ubicada a 10 kilómetros de la ciudad de Paraná, en plena ruta 11, se encuentra una ciudad pequeña llamada Oro Verde, embargada por un verdor innato, palmeras tropicales en sus avenidas y aires campestres por donde se le mire.

Un lugar perfecto para encontrar la desconexión y las pausas que las ciudades grandes y agitadas carecen. Eso sí, es tan pequeña aún que no posee terminal de colectivos, sino unas pequeñas garitas donde el interesado debe bajarse, indicándole al conductor su destino, porque de lo contrario siguen hasta Paraná.

Era un sábado de tarde cuando decidí dar un recorrido por sus calles: limpias, tranquilas y despejadas. Muy pocas personas caminando, algunas motos circulando, algunas carretillas impulsadas por caballos y un vendedor ambulante en una vieja camioneta cargado con todo tipo de frutas y hortalizas, una balanza y enormes parlantes de los que desprendía música y publicidad de todas sus mercancías a eso de la hora de almuerzo.

Mientras recorría el lugar, llegué hasta “El polideportivo”, un complejo abierto al aire libre compuesto por una enorme cancha de cemento apta para todo tipo de deportes: futbol, básquetbol, hockey y vóley. A pocos metros de éste, subiendo por unos simientes del mismo material que hacen de asientos para observar los partidos, se halla un espacio infantil cubierto de arena con todo tipo de juegos y varios quinchos a su alrededor, grandes espacios verdes y la plaza central donde reposa un elegante y antiguo tren a vapor.

Oro Verde también cuenta con un complejo de piletas inauguradas desde diciembre del 2011, con servicio de cantina para todo público. Abierto todos los días desde el mediodía hasta las 22 hrs., menos los domingos y feriados que abre desde las 13 hasta las 20 hrs.

Al lado del polideportivo, cruzando una calle de tierra, se localiza el museo regional. Con aires de hacienda antigua, se impone una casona de ladrillos en buen estado, con contornos blancos en sus ventanas y farolitos de luz en la entrada principal. A un costado (dentro del perímetro privado) alberga todo tipo de herramientas antiguas que se utilizaban para el trabajo la tierra: arados de reja y vertederos, sembradores, rastrillos, entre otras maquinarias de notoria envergadura. También posan a plena luz unos vagones de tren rojizos, siendo éste un antiguo ferroviario local. Lamentablemente el museo se hallaba cerrado, por lo que no pude ingresar para tomar un par de fotos.

La ciudad creció y se desarrolló entorno de dos Universidades: la Nacional de Entre Ríos (UNER) que tiene la facultades de agronomía, bioquímica y bioinformática; y la Provincial (UADER) que tiene las carreras de informáticas. Existe además una escuela primaria de la Parroquia, de carácter privada, y dos secundarias públicas: Rosario Vera Peñaloza y la escuela de Alberdi; este último con formación agrotécnica, orientación agropecuaria y la de maestros rurales. Fue la primera escuela en Sudamérica a principios del siglo XX que formó a estos maestros y forma hasta los días presentes, con 87 promociones en su trayectoria. También se les enseña a los estudiantes diversas técnicas de producción de diversos alimentos para el consumo interno y de venta externa.

El trabajo de la tierra también es clave en el desarrollo del lugar. En su producción se cosechan diversas hortalizas: zanahorias, lechugas amargas, achicoria, acelga, y diversos frutos de los cuales hacen mermeladas y dulces, frecuentemente de higos y naranjas. Elaboran y trabajan, además, la producción del queso. En su cocina se aprecian todo tipo de guisos, mucho consumo de tubérculos y pastas, cerdo y conejos (propio del criadero local que poseen). El plato típico, me cuenta el chef Matías González, es el pescado de agua dulce (generalmente el dorado) muy representativo de las costas del río Paraná.

Si algo sabe Oro Verde es que su población es mayoritariamente universitaria. Y como buen estudiante, con sus pocas horas que tiene para comer, sin tiempo de hacer grandes hazañas en la cocina, pero con la apremiante necesidad de comer bien, rico y contundente, se encuentra “Juana la loca”, un local de comida ubicado entre las calles Los Sauces y Golondrinas, en una de las esquinas en el cruce con el polideportivo. Todo lo que se prepara ahí es casero y bien artesanal (incluido la decoración). En el menú hay todo tipo de carnes, pastas, tartas y otras elaboraciones, siendo una carta bastante completa. Como también trabaja con delivery, lo que más llegan a encargar los estudiantes son las pizzas de varios sabores y empanadas en todo momento. El dueño, Alfredo, es quien prepara la comida y administra el lugar.

Cada 21 de septiembre, para el “Día del Estudiante” y el “Día de la Primavera” se celebra una peña multitudinaria organizada por los mismos estudiantes, donde se promociona la localidad y sus costumbres. Es un festín con música, comida y bailes. Llegan estudiantes y visitantes de la misma provincia y de otras vecinas. Pueden reunirse hasta más de 10 mil personas en el evento, como ocurrió la última vez.

Pero hay algo que es de destacar en el lugar, y es que el municipio se preocupa por la limpieza de sus calles y por el medio ambiente; es por eso que se aprobó hace un año y medio el proyecto “Basura Cero” donde los mismos oroverdenses distribuyen a lo largo de la semana la recolección de la basura que son puestas en bolsas y llevadas de forma bien segura a las afuera de sus casas con el contenido previsto sea el día que corresponda.

Finalmente, las afuera del lugar, por la misma ruta 11, a pocos metros, existe la estancia de equinoterapia médica “La Delfina” (también conocido como el “picadero”), ubicado en la calle Camino de las Cuchillas. Junto a ellos hay un equipo de profesionales a los que se les capacita, instruye y asesora en este conocimiento puntual y terapéutico en relación a los caballos. Está abierto a público de todas las edades que presenten distintas patologías neuropsíquicas, tales como parálisis, Parkinson, Síndrome de Down, traumatismos, y otros trastornos del desarrollo.

Así, apreciado lector, que si anda paseando por los alrededores de Paraná o en cualquier sitio de Entre Ríos, no puede perderse de visitar este lugar: un hermosos y tranquilo paisaje que puede disfrutar en compañía de su familia. Pues sus encantos no dejan a nadie indiferente; un sitio calmo y limpio donde ud puede venir a conocer y descansar.

 

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MÁS INFORMACIÓN. El trasporte de Paraná a Oro Verde puede ser de colectivos que salen de la terminal ($ 5,00) que van hasta la localidad de Diamante; o los urbanos ($ 2,00). Para el alojamiento, está el Hotel Oro Verde, ubicado en la Av. Intendente Carlos de Castillo 153, ruta 11, km. 9 1/2. Está equipado con Wifi, Tv-Cable, calefacción, aire acondicionado, baños privado, limpieza a la habitación y cochera. Habitación simple $120; habitación doble $180. Para más datos: http://www.oroverde.gov.ar.

 

Si querés participar en nuestra sección “Relatos de viajeros”, leé las condiciones y escribinos a turismo@perfil.com

 

2 Comentarios en “Rincón para desconectarse en tierras entrerrianas

  1. Patricia Vargas | 26/08/2012 | 3:54

    Interesante tu relato, tus apreciaciones tan detalladas incentivan a conocer dichos paisajes.

  2. Gina | 30/10/2012 | 22:00

    Muy bueno!!!! Me dio ganas de ir a oro verde!!! felicitacioness

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