Tras las 7 Maravillas del mundo, buscan a las 7 Maravillas argentinas

Gracias a un golpe de suerte, intuición y el despliegue de Internet, el suizo Bernard Weber le dio una impronta moderna y global a la pesquisa de la belleza natural.

Bernard Weber decidió que, si Pierre de Coubertin, había revivido los Juegos Olímpicos en plan de fomentar la paz entre las naciones modernas, él podía hacer lo mismo con el concepto de las Siete Maravillas. [ Ver fotogalería ]

Ficha

Nota publicada el 5 de octubre de 2018

A fines de los años 90 del siglo pasado, alguien le preguntó, el entonces director de series televisivas en Canadá, Bernard Weber, si podía nombrar las 7 Maravillas del Mundo Antiguo. “Por supuesto que no pude”, recuerda quien fue alguna vez asistente del cineasta Federico Fellini. Incómodo, se puso a investigar y descubrió que Las Siete Maravillas las había elegido una sola persona hace más de 2.300 años: el ingeniero griego Philon de Bizancio, a mediados de siglo III A. C.

De ellas, descubrió de inmediato, “solo una se mantiene en pie: las Pirámides de Giza en Egipto. El resto estaban ubicadas en el mundo conocido entonces, limitado a la parte oriental del mar Mediterráneo, una parte relativamente pequeña del mundo. Todas desaparecieron en un par de siglos, víctimas de los terremotos, las guerras, el vandalismo y la erosión … ¡y hoy en realidad casi no sabemos cómo se veían!”.

Pero Weber, de nacionalidad suiza, no se quedó ahí. Decidió que, si Pierre de Coubertin, había revivido los Juegos Olímpicos en plan de fomentar la paz entre las naciones modernas, él podía hacer lo mismo con el concepto de las 7 Maravillas, “pero con la diferencia de que el antiguo concepto de Philon se combinaría con el nuestro más nuevo y las últimas tecnologías”, de modo que todo el mundo, valga la redundancia, “pudiera opinar sobre qué monumentos deberían ser las Nuevas 7 Maravillas del Mundo”.

El tema de las maravillas vino a darle solución a un problema que Weber se venía planteando desde hacía mucho: “¿Cuál podría ser el mínimo común denominador, una oración, una palabra, un concepto que cualquier persona en este planeta entendería de inmediato y, con suerte, se emocionaría?”. Ahora lo tenía: el concepto de maravilla validado socialmente.

Se puso en acción de inmediato. “Compré mi primera computadora y gasté 700 dólares canadienses para tener el primer sitio web de New7Wonders diseñado y puesto en línea”. ¿El objetivo? Crear “Conciencia Compartida” y “Memoria Global”. Así, millones de personas de diferentes países, culturas y formas de vida tendrían, pensó, algo en común al coincidir en “la protección del mundo”, así como en la del patrimonio, tanto humano como natural, y “fomentar el respeto por la diversidad de nuestro planeta”.

Largo camino

Con estos objetivos claros, creó -en 2001- la Fundación New7Wonders y comenzó a trabajar para poner en marcha el proceso de elegir las primeras maravillas, en este caso, realizadas por humanos. No fue simple pasar por encima de la indiferencia y los obstáculos que llevaron a que esta primera campaña se extendiera entre 2004 y 2007, para pasar de las 177 locaciones/monumentos nominados, primero a 77 prefinalistas; luego, a 28 finalistas y, finalmente, a los 7 ganadores, los que se anunciaron en Lisboa el 7 de julio de 2007 (un simbólico 777), con más de cien millones de votos.

Ya con esta primera experiencia, en 2011, largó la segunda campaña, esta vez para seleccionar las 7 Maravillas Naturales del Mundo, donde -de Sudamérica- fueron elegidas la Amazonía y las Cataratas del Iguazú. Entre este evento y su antecesor, se reunieron más de 600 millones de votos. “Un diálogo global sin precedentes”, enfatiza Weber. En especial porque quienes proponen y votan las maravillas son de cientos de miles a millones de personas.

Alrededor de dos décadas después de sentir la idea surgir en su cabeza, el concepto de la 7 Maravillas ya está instalado. Por medio de New7Wonders, “a la vez, una fundación y una operación comercial”, organización que se basa en una estructura similar a otros organismos globales importantes, como el Comité Olímpico Internacional, se pesquisan y votan maravillas. Siempre buscando que sean votos los que definan.

Como un paso más en este proceso, en abril pasado se puso en marcha en Argentina la primera campaña en una nación de las Américas, para que su población elija las 7 Maravillas Naturales que más destacan en nuestro territorio. Es una campaña que durará un año completo.

Hasta ahora, luego de las 417 nominaciones y los 77 prefinalistas, un jurado de notables redujo el listado a los 28 finalistas, los que recibieron sus certificados en la recién pasada FIT (Feria Internacional de Turismo) en La Rural.

Y están abiertos los comicios para que, otra vez de la mano de una votación (en www.7mar.com.ar), los siete lugares como más adhesiones se coronen como las 7 Maravillas Naturales Argentinas sumando voluntades de aquí a abril de 2019.

Con una diversidad geográfica, climática, geológica y de ecosistemas, que va del Cono de Arita a Península Valdés, de la Selva Misionera al Parque Nacional Tierra del Fuego, los argentinos la tienen difícil para elegir (aunque cada uno cuenta con siete votos para repartir entre los 28 finalistas). Pero es esa misma dificultad un reconocimiento que, si de bellezas naturales se trata, éste es el país de la abundancia.

7 Comentarios en “Tras las 7 Maravillas del mundo, buscan a las 7 Maravillas argentinas

  1. MARY | 15/10/2018 | 13:38

    me parece que en la lista no deben faltar las cataratas del iguazu , el glaciar perito moreno y purmamarca con el cerro de los siete colores

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