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Matera, de “vergüenza de Italia” a Capital Europea de la Cultura

Llama la atención que tan poca gente en Italia conozca este hermoso enclave que fue escenario de películas. En los 50, la población se dio a conocer como “la vergogna d’Italia” pero hoy es su orgullo.

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La pequeña ciudad de Matera, en Italia tiene la mayor cantidad de viviendas Airbnb por número de habitantes. Y con sus viejas murallas y su paisaje tiene un aspecto tan antiguo que en esta localidad se rodaron varias películas bíblicas. Ahora, el resto del mundo debería descubrir Matera, que como Alepo en Siria es una de las ciudades más antiguas del planeta. Junto con la ciudad búlgara de Plovdiv, Matera fue elegida Capital Europea de la Cultura 2019.

Situada en la región de Basilicata, entre Nápoles y Bari, Matera, que tiene 60.000 habitantes, tiene a primera vista un aspecto poco llamativo cuando uno llega en tren. Sin embargo, caminando desde la estación al centro de la ciudad, uno entra de repente en los Sassi, los dos barrios más antiguos y el corazón de la ciudad, que está situada en el borde de un desfiladero por donde corre el río Gravina.

En realidad, sorprende que tan poca gente en Italia conozca Matera. En la década de los 50, la población se dio a conocer como “la vergogna d’Italia”, la vergüenza de Italia, porque en aquellos tiempos aún vivían en los Sassi una 15.000 personas en condiciones higiénicas miserables.

“Sasso” significa “piedra” en italiano

Las viviendas en los barrios Sasso Caveoso y Sasso Barisano eran casas-cueva, habitadas desde la Antigüedad Tardía. En cada cueva vivían decenas de personas junto con animales. Había poca luz, el aire era malo y las enfermedades se propagaban rápidamente.

Al final los Sassi fueron evacuados y sus habitantes reubicados. Los barrios se desmoronaban. En la década de los 80, la ciudad comenzó a restaurar los Sassi y en 1993 la Unesco los declaró Patrimonio de la Humanidad. El calificativo de “vergogna” fue sustituido por “orgogna”, que significa “orgullo”. Y con razón.

En los callejones tortuosos llenos de escaleras que pasan por los barrios construidos en colinas incluso las personas que no están interesadas en la fotografía quisieran eternizar las hermosas vistas. En las cuevas situadas bajo las rocas blancas viven y trabajan otra vez personas.

En los Sassi, uno piensa encontrarse con Jesús a la vuelta de cada esquina

Aquí se filmó, entre otras películas, “La Pasión de Cristo”, dirigida por Mel Gibson. El título de Capital Europea de la Cultura ha dado un impulso al interés por la ciudad. Muchos jóvenes italianos que habían emigrado están retornando a una población que ahora está llena de cafés, heladerías y restaurantes.

Por ejemplo, Francesco Ambrosecchia, de 34 años, y Raffaele Giannella, de 25 años. Los dos primos regentan el bar de vinos “Nocelleria” en los Sassi, concretamente en la casa-cueva donde vivió el abuelo de Ambrosecchia, cuya foto cuelga encima de la barra. Cuando su padre tenía dos años, la familia fue reasentada. “La vida en las cuevas era mala para los huesos, ya que se tenía que andar agachado”, dice Ambrosecchia.

En los Sassi vivió también la abuela de Angelo Lamacchia. Este pintor de 33 años tiene un estudio cerca de la antigua casa familiar. Muchas de las cuevas restauradas se convirtieron en alojamientos Airbnb o en hoteles de lujo. Lamacchia espera que Matera siga creciendo, “pero no demasiado”. El número de visitantes en la ciudad aumentó de 200.000 en el año 2010 a 450.000 en 2017.

El programa con el que Matera celebrará su elección como Capital Europea de la Cultura es muy variado y toma en serio la palabra “europea”. Un 30 por ciento de quienes participarán en los proyectos tiene que venir de Europa, un 30 por ciento de la región de Basilicata y otro 30 por ciento de Matera.

La ciudad necesita un “piccolo trampolino”, un pequeño trampolín, dice Linda Perrone, quien guía a los turistas por los empinados Sassi. Perrone enseña muchas iglesias, el lugar donde Mel Gibson filmó la crucifixión de Jesús y una cueva que está decorada como antiguamente, la Casa Grotta, que estaba habitada hasta 1958.

Museos como el Palazzo Lanfranchi también dan una idea de cómo era la vida en el pasado. Y por supuesto, como en toda Italia, también la vida en Matera gira en torno a la comida, como lo demuestran los numerosos restaurantes en la ciudad.

Cómo llegar

En avión a Bari, la capital de la región de Apulia, y desde allí en coche de alquiler a Matera, una distancia de unos 65 kilómetros. El viaje en tren desde Bari a Matera dura poco menos de dos horas. El billete cuesta cinco euros (5,60 dólares). Cada hora sale un tren de Bari a Matera pero no en días festivos.

Alojamiento

Muchos alojamientos pueden encontrarse en la plataforma Airbnb y muchos están instalados en antiguas casas-cueva restauradas en los Sassi. Los precios fluctúan entre 30 y 130 euros (entre 34 y 147 dólares) por noche, dependiendo de la decoración. Además, hay muchos hoteles de tres o cuatro estrellas cuyos precios arrancan desde unos 70 euros (80 dólares) por noche.

 

D.S.

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