El edificio Chrysler, un ícono de Nueva York, busca nuevo dueño

De los años 30, sigue siendo una característica de Nueva York y un símbolo de esa cultura pop que lo llevó a ser el protagonista de películas como “Día de la Independencia” y “El hombre Araña”.

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Nota publicada el 10 de enero de 2019

El Chrysler Building, el edificio ícono de Nueva York, protagonista en sus 90 años de vida de innumerables películas y uno de los símbolos de la cultura pop, está en venta. Sus propietarios -Mudabala, el fondo de inversión de Abu Dhabi, y la empresa real estatal Tishman Speyer- contrataron a CBRE Group para que se encargue de la operación de venta, cuyo monto está aún por definirse.

Mudabala pagó 800 millones de dólares para comprar el 90% en 2008, poco antes de que estallara la crisis que hizo caer los precios sobre el mercado inmobiliario. Difícilmente, según los analistas, logrará recuperar el dinero invertido. Todo ello sin tener en cuenta los gastos de mantenimiento de un rascacielos de los años 30 y las inversiones que realizaron tanto Mubadala como el propietario del otro 10%, el grupo estadounidense Tishman Speyer.

El edificio Art Deco enfrenta, además, una durísima competencia para atraer inquilinos visto la decena de nuevos y flamantes edificios, equipados con todas las últimas tecnologías nacidas en Nueva York. Una competencia despiadada a la que, dados sus 90 años, apenas puede mantener el ritmo.

Para complicar la venta está también el enfriamiento del mercado de los alquileres de oficinas, lo que podría desalentar compradores potenciales. Sin mencionar el hecho de que el menor interés de chinos y rusos en las compras en la ciudad se hace sentir: su ausencia ya ha derrumbado, por primera vez en tres años, los precios promedio de los apartamentos residenciales en Manhattan en menos de un millón de dólares.

Pese a esto los actuales propietarios confían en recibir ofertas de compradores que quieran poner sus manos en un edificio ícono de Nueva York y una pieza de historia.
Por otro lado, en los últimos años algunos edificios históricos estadounidenses fueron vendidos por cifras récord: la china Anbang desembolsó 2 mil millones de dólares por el Waldorf Astoria, mientras Blackstone pagó 1.300 millones de dólares por la Torre Willis Tower de Chicago.

Cuando fue completado en 1930, el Chrysler Building era el edificio más alto del mundo, diseñado por el arquitecto William van Alen, y construido entre 1928 y 1930.
El proyecto fue luego asumido por el fundador de Chrysler, Walter P. Chrysler, quien continuó su trabajo en gran secreto con el objetivo de vencer a la competencia, el edificio que el Banco de Manhattan estaba construyendo en la 40, en Wall Street en el mismo período.

A Chrysler se le ocurrió continuar el trabajo en silencio hasta que se completara el Banco de Manhattan antes de descubrir las cartas y mostrar su joya, la más alta del mundo, título que no duró mucho: al año siguiente se inauguró el Empire State Building, a pocas cuadras de distancia. Hoy en día, Chrysler es el sexto edificio más alto de la ciudad. El edificio fue la sede de Chrysler Corp. hasta 1953. A pesar de las docenas de rascacielos construidos desde entonces, el Chrysler Building sigue siendo una característica de Nueva York y un símbolo de esa cultura pop que lo llevó a ser el protagonista de películas como “Día de la Independencia” y “El hombre Araña”.

D.S.

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