CONSEJOS DE VIAJE

El respeto a los animales, la clave principal del turismo responsable

Avistajes de ballenas, nadar con delfines o pasear en elefante… las actividades turísticas con animales se extendieron mucho en los últimos años, pero pueden causar mucho daño a la fauna si no se realizan de manera responsable.

Los elefantes utilizados como atracción turística son separados de sus madres a temprana edad y sometidos a un entrenamiento muy duro. Foto: Jens Kalaene/ZB/dpa [ Ver fotogalería ]

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Las actividades turísticas con animales se extendieron mucho en los últimos años. Los avistajes de ballenas, nadar con delfines o pasear en elefante se conservan como recuerdos imborrables. Sin embargo, este tipo de eventos pueden causar mucho daño a los animales si no se realizan de manera responsable. Si una orca se mantiene en un delfinario, muy probablemente termine aislada y viva en un espacio demasiado reducido y poco profundo para las necesidades de su especie. Es probable que esta vida en cautiverio le genere trastornos mentales.

Desde hace muchos años, las organizaciones de bienestar animal hacen hincapié en que se realice un turismo responsable y apelan a no visitar zoológicos y acuarios en los que se mantienen delfines, orcas y otras ballenas en cautiverio. “Entretanto cada vez más turistas han tomado conciencia sobre la importancia de respetar el medio ambiente y los animales”, señala Friederike Grupp, asesora del operador turístico Thomas Cook, citada por la agencia dpa.

Las orcas son mantenidas a menudo en recintos demasiado pequeños. Al vivir en condiciones que no son las apropiadas para su especie, los animales pueden sufrir enfermedades mentales.

Una encuesta realizada a clientes reveló que muchas personas desean tomar decisiones responsables mientras están de vacaciones. El 90 por ciento de los encuestados se mostró preocupado por el bienestar animal. A partir de este sondeo, el grupo turístico británico decidió suspender las excursiones a instalaciones que mantienen orcas en cautiverio.

La empresa TUI ya había anunciado este paso en 2014 y reiteró ahora la cancelación de los programas que incluían excursiones a delfinarios y shows de orcas, nado con delfines para turistas de habla alemana. Sin embargo, el sitio web de la empresa continúa ofreciendo entradas para “Loro Parque”, en la isla española de Tenerife, y excursiones al “Marineland” en Antibes, Francia, así como a hoteles asociados de “Seaworld”, que utiliza aniumales marinos en sus espectáculos.

La observación de animales salvajes requiere siempre mantener una mínima distancia.

“En los tres parques hay orcas y numerosos delfines en cautiverio y se realizan espectáculos”, dice Tanja Breinig, especialista en peces y animales marinos de la organización por los derechos de los animales Peta. TUI sostiene que “Loro Parque y Seaworld se consideran zoológicos o parques temáticos“. Para la activista por los derechos de los animales Christina Sommer, la única alternativa sostenible es la observación de ballenas en mar abierto, pero solo con un operador turístico responsable.

Sommer insiste en una regla básica: “Cuando se observan ballenas, los humanos deben comportarse como huéspedes en el mar. Deben ser los animales los que determinan la intensidad del contacto”. Para reconocer a un buen operador turístico hay que leer detenidamente el programa de la excursión, aconseja Sommer. Si se promete una experiencia sensacional con ballenas saltarinas y mucho entretenimiento o incluso se garantiza un avistamiento no hay que reservar este tour, agregar.

Para los activistas por los derechos de los animales, una excursión en mar abierto es la única forma sostenible de observar ballenas y delfines.

Es mejor contratar a un operador que persiga una finalidad educativa o de investigación, que informe sobre los animales marinos, interprete su comportamiento o tenga un biólogo a bordo. Particularmente popular entre los viajeros son las actividades con elefantes. Sin embargo, muchas veces falta información sobre el duro entrenamiento y trato al que son sometidos estos animales durante toda su vida. “Son difíciles de entrenar y por lo tanto son capturados desde muy pequeños”, explica Daniela Freyer de la organización Pro Wildlife.

También en el caso de los elefantes, los leones o cualquier otro animal salvaje rige la premisa de que una observación en la naturaleza es la variante más sostenible. Por ejemplo, durante un safari. Si los conductores se mantienen a una distancia prudente, los turistas pueden vivir una gran experiencia y los animales reciben un trato justo.

D.S.

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