ESTADOS UNIDOS / NUEVA YORK

Un tour por Greenwich Village, símbolo de 50 años de orgullo en Nueva York

Cuando aún era ilegal vivir la homosexualidad de forma libre, Greenwich Village se convirtió en el corazón de la vida gay en los Estados Unidos.

Las banderas de la reivindicación LGBT marchan por la ciudad durante la marcha del orgullo que tuvo su inicio hace ya 50 años. Foto: Walter Wlodarczyk/NYC & Company [ Ver fotogalería ]

Ficha

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Lester Barnett está de pie delante del arco del triunfo del parque Washington Square. “Bienvenidos, exactamente esto es Greenwich Village, el barrio de los artesanos, músicos, bohemios, de los librepensadores no convencionales”, dice el neoyorquino, que como “Big Apple Greater” honorario es algo así como un embajador de la ciudad. Y el parque es un lugar significativo. Durante el levantamiento beatnik de 1961, por ejemplo, los músicos se enfrentaron con éxito a la Policía, que quería echarlos del parque. Y cuando aún era ilegal vivir la homosexualidad de forma libre, Greenwich Village se convirtió en el corazón de la vida gay. Lester, que está en pareja con un hombre desde hace 13 años, cuenta que este parque era como una isla de libertad. “Cuando la policía llegaba hasta acá, miraba a un costado”, recuerda.

Hoy el ambiente es festivo. Hay una banda tocando. Estudiantes y familias se distienden a la sombra de un olmo antiguo. El parque Washington Square es un buen punto de partida para conocer Greenwich Village. A principios del siglo XIX, “The Village” se rebeló contra el plan de conformar también este barrio como un tablero de ajedrez. Esto hace que irradie su encanto hasta el día de hoy. En vez de números ascendentes, las calles llevan sus nombres originales. Uno de los más conocidos es el de la legendaria Christopher Street, cuyo recorrido de un kilómetro va del río Hudson hasta la Sexta Avenida. En medio está el Christopher Park. En los cercos ondean banderas con los colores del arco iris. En la más grande se lee con letras enormes: “PEACE” (paz).

 El «Stonewall Inn» fue escenario de una gran razzia contra homosexuales en 1969. Nadie supo vaticinar lo que vendría después. 


La puerta de entrada permite echar un vistazo al parque pavimentado, rodeado de bancos que invitan a sentarse y de los cuales uno está permanentemente ocupado: una escultura de bronce blanca representa a dos mujeres de tamaño real en pose cariñosa, mientras que frente a ellas hay una estatua de una pareja de hombres de pie. Las obras de George Segal fueron instaladas en 1992 en Christopher Park. En el resto de los bancos se ven parejas de jóvenes enamorados mientras los turistas se sacan selfies.

Del otro lado de la calle se encuentra el actual “Stonewall Inn”. En la noche de verano del 18 de junio de 1969, después de que la cantante neoyorquina e ícono gay Judy Garland (“Somewhere over the Rainbow”) fuera sepultada, este lugar se convirtió en una pieza clave del movimiento LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Ese viernes por la noche, la comunidad gay festejaba en su honor y lamentaba su muerte en uno de los pocos clubes de Nueva York en los que las personas del mismo sexo podían bailar juntas. Como era usual en los bares del Village, cerca de la una de la mañana llegó la Policía para hacer una redada.

Las banderas de reivindicación de los derechos de la comunidad LGBT son un símbolo mundial de solidarización en las marchas del orgullo.


Las personas homosexuales solían ser maltratadas, humilladas y en el peor de los casos detenidas en las redadas. Pero esa noche, quienes se encontraban en el bar se rebelaron con más fuerza que nunca. La chispa encendió una revuelta conocida como los disturbios de Stonewall, que duró varios días. De allí surgió una nueva organización, la Gay Liberation Front, que se convirtió en un auténtico movimiento. Un año después, se festejaban los primeros desfiles gay o “pride parades” en la calles de Nueva York, Los Angeles y San Francisco.

Lester Barnett, que en ese entonces tenía 26 años, no estuvo involucrado personalmente en ese momento. Estaba felizmente casado con su esposa. “Yo tenía 32 años cuando me di cuenta y reconocí que me sentía atraído por los hombres. Estuve confundido y perturbado hasta que lo comprendí”, cuenta en el bar del poco iluminado “Stonewall Inn”, que pisa por primera vez en este día. Envidia a las jóvenes parejas del mismo sexo que caminan despreocupadamente de la mano por las calles de Nueva York. “Es difícil de describir, sigue habiendo cierto miedo”, confiesa. Recuerda que los homosexuales eran hostigados en la calle y muchas veces también golpeados. Y quien era detenido en una redada a veces lo perdía todo.

De bronce blanco laqueado: las estatuas del Parque Christopher, un monumento a la liberación gay, simbolizan dos parejas homosexuales.


Desde entonces se hicieron muchas cosas. En junio de 2016, el entonces presidente Barack Obama declaró el Christopher Park en el Village como el primer monumento nacional estadounidense LGBT. La bandera arcoiris ondea como símbolo en varias partes de Nueva York. Millones de personas de todo el mundo viajaron a Nueva York para el World Pride de 2019 y desfilaron alegremente por Manhattan. En su recorrido pasaron por el “Stonewall Inn”, donde comenzó todo hace 50 años.

Por Dörte Nohrden (dpa). Publicado el 2 de agosto de 2019

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