Unos 1.200 macacos viven en esta pequeña isla, en la que científicos soviéticos instalaron un centro de experimentación de vacunas, hasta que el lugar se transformó en una atracción turística, en los años 1990. A los turistas se les recomienda enseñarles las manos vacías a los macacos más agresivos, que suelen robar comida, pero también gorras y hasta celulares. Foto: AFP

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