Así es Rijeka, la capital cultural europea de 2020 sobre el Adriático

La tercera ciudad más grande de Croacia vivió tiempos mejores. Pero ahora parece que esta melancolía posindustrial tendrá su fin.

Teatro nacional en Rijeka, una ciudad que se embellece para celebrar. Foto: Rijeka 2020 - European Capital of Culture [ Ver fotogalería ]

Ficha

Por Gabriele Derouiche

Bajo el cielo gris las grúas en el muelle parecen espinas oxidadas. Detrás de ellas se observan las viejas vías. Cada tanto un tren con contenedores pasa por delante de las viejas fábricas y los astilleros abandonados.

La tercera ciudad más grande de Croacia vivió tiempos mejores. Pero ahora parece que esta melancolía posindustrial tendrá su fin: Rikeja fue elegida capital cultural europea de 2020.

El lema «puerto de diversidad» es sinónimo de una nueva vida para el golfo del Carnaro, donde la idea es que los edificios industriales se transformen en centros culturales. Como por ejemplo el antiguo depósito de madera Exportdrvo, que ya funciona actualmente como sala de conciertos.

El hormigón y los grafitis de colores tienen su encanto. El recinto será en 2020 uno de los puntos centrales para exposiciones, películas y música. Si todo transcurre según el plan, los visitantes podrán llegar a toda velocidad en tirolesa desde la ciudad más alta de Trsat.

Un barco naufragado de tiempos de Tito

Cerca del depósito se ve un barco fantasma carcomido por el óxido. Su presencia es muy real y emana cierto aire aventurero. Se trata del legendario «Galeb» (gaviota) del entonces jefe de Estado de la ya extinta Yugoslavia, Josip Broz Tito.

Construido originalmente en 1938 como un barco para el comercio de bananas, fue hundido en 1944 cuando funcionaba como minador y estuvo tres años en el fondo del mar hasta que Tito lo convirtió en 1952 en su limusina marítima estatal, de acuerdo con la historiadora y directora de proyecto, Natasa Babic.

Hoy en día cae agua desde su cubierta. Se espera que para fines de 2020, la ruina haya sido transformada en un barco-museo. La idea es financiar el proyecto convirtiéndolo en un hotel con restaurante.

Un libro para el café

A poco metros del barco en ruinas y las grúas hay un sitio para pasar la tarde, el paseo de Korzo. Sus fachadas de color amarillo con ornamentos en blanco recuerdan a los tiempos de la monarquía K.u.k (por «kaiserlich und königlich» en alemán, es decir, imperial y real).

«Nos encontramos en el reloj» (la torre de la ciudad), es una frase común en esta zona. Y el paseo de Rijeka es el sitio ideal para vagar por sus calles y hacer compras.

En el Caffe Bar Filodrammatica, los jóvenes toman sus latte macchiato bajo diez arañas de cristal impactantes. La opulencia es asombrosa, hasta que la vista se posa sobre un pasillo: allí se apilan libros para préstamo en los estantes de la biblioteca estatal. Señoras mayores se dirigen hacia el café con algunos ejemplares de la literatura universal bajo el brazo.

A pesar de la pompa, es un lugar abierto a todos y, a la vez, una imagen viva de la historia croata con siglos de dominio austriaco, húngaro, italiano y yugoslavo. Pocas veces lograron ser los croatas mismos quienes gobernaran.

Historia marítima

Rijeka floreció en el siglo XIX y formó parte de los puertos más grandes de Europa. Este ascenso no hubiera sido posible sin el delta del río Rjecina, que desemboca en el Adriático. Morana Matkovic, del comité de la capital cultural, llamó su proyecto, con el que busca revivir el viejo espíritu de la ciudad, «Sweet and Salt». Con ello se refiere a la mezcla de aguas dulces y saladas. La idea es que, a lo largo del delta, se vean edificios con jardines en sus techos y haya incluso un pabellón que invite a la meditación en medio del bullicio del tránsito.

Un museo para jugar

Rijeka cuenta además con un museo único de 300 metros cuadrados dedicado a los ordenadores viejos. «Mire Internet», dice su fundador, Svetozar Nilovic, de 48 años. «El Peek&Poke es la atracción número uno de Rijeka», afirma. La Commodore 128 ya se encontraba entre los más de 1.000 objetos de su colección hace 12 años, cuando Nilovic inauguró el museo. (dpa)

MÁS INFORMACIÓN. Programa de ciudad cultural: Con el inicio del famoso carnaval el 23 de febrero de 2020, Rijeka inaugura oficialmente su programa y espera unos cuatro millones de visitantes para unos 600 eventos. Entre los puntos destacados se encuentra la inauguracuón de una exposición con obras de Klimt el 14 de julio, el concierto robótico Compressorhead el 25 de mayo y el Hay Festival de Literatura del 31 de mayo al 6 de junio. El programa se encuentra en inglés en Internet: www.rijeka2020.eu/en.

 

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