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La cerveza sin alcohol gana popularidad en Europa

Por Till Simon Nagel (dpa) Las opiniones sobre la cerveza sin alcohol en general son bastante parecidas: «es como nadar sin agua» o «no está mal, pero falta algo». Sin embargo, si se pide una información más detallada, la experiencia de …

La Asociación Alemana de Cerveceros espera que la cuota de mercado de la cerveza sin alcohol siga aumentando. Foto: Franziska Gabbert/dpa [ Ver fotogalería ]

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Por Till Simon Nagel (dpa)

Las opiniones sobre la cerveza sin alcohol en general son bastante parecidas: «es como nadar sin agua» o «no está mal, pero falta algo». Sin embargo, si se pide una información más detallada, la experiencia de la mayoría de los bebedores de cerveza con esta bebida es limitada, o fue hace bastante tiempo.

Una mirada al sector de bebidas de los supermercados en Alemania revela que la cerveza sin alcohol salió con gran fuerza del fondo de los estantes. Además de la versión Pilsen de las grandes cervecerías, la de trigo y otros tipos de cerveza como lager, ale o la llamada Altbier, es decir elaborada al estilo antiguo, ahora la cerveza sin alcohol también comenzó a acaparar el interés de la escena artesanal.

¿Qué produjo este cambio?

Según Martin Krottenthaler, profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Weihenstephan-Triesdorf, en el sur de Alemania, en el pasado la fermentación de la cerveza sin alcohol se detenía en general después de un tiempo. Hoy en día se la deja fermentar y luego se le quita el alcohol. 

Es posible lograr aromas completamente nuevos 

Mientras que detener la fermentación sometiéndola al frío proporciona bastante dulce residual a la cerveza, otros procesos más costosos, como la ósmosis inversa, la diálisis o la evaporación al vacío tienen una ventaja decisiva. «El sabor y el aroma de la cerveza se conservan», explica Krottenthaler. Y así es como al final se logra una cerveza «de verdad», solo que sin los porcentajes de alcohol, agrega.

Además, según aclara Krottenthaler, desde hace algunos años también se permite añadir a la cerveza otras variedades de lúpulo, como cascade, citra o polaris. Así se le confiere un aroma adicional de cítricos, menta, piña o flor de saúco. «Hay verdaderas bombas de sabor en las que de tanto lúpulo no se nota la falta de alcohol», comenta Krottenthaler, que enseña cómo elaborar cerveza.

También la sommelier y bloguera alemana Mareike Hasenbeck remarca esta nueva tendencia. «Las nuevas combinaciones de materias primas posibilitan sabores completamente diferentes», destaca. La nueva escena cervecera está produciendo cervezas con sabores increíbles como mango, chocolate o café, detalla la experta.

Cerveza con sabor a té 

Más allá de la ley de pureza, decretada en 1516 por Guillermo IV de Baviera y que establecía que la cerveza solamente se debía elaborar a partir de agua, cebada malteada y lúpulo, actualmente hay stouts sin alcohol con granos de café o variedades inusuales como una cerveza de trigo ale pálida con té earl grey. Hasenbeck también suele servir alguna cerveza sin graduación alcohólica en degustaciones. «Cuando digo que es una cerveza sin alcohol, la mayoría de la gente no lo puede creer». 

La tendencia hacia un mayor consumo de cerveza sin alcohol también se refleja en los números del mercado cervecero alemán, líder mundial en la elaboración de esta bebida. Según la Oficina Federal de Estadística la cerveza sin alcohol tiene actualmente una cuota de mercado del 7,21 por ciento. Por su parte, la Asociación de Cerveceros Alemanes espera que en unos años esta cerveza represente el diez por ciento del consumo. Además, la cerveza sin alcohol compensa el descenso de las ventas de la cerveza convencional.

Además de la clásica cerveza sin alcohol, cada vez hay más cervezas que prescinden completamente del alcohol. Esto se explica con que una cerveza sin alcohol puede contener un máximo de 0,5 por ciento de volumen de alcohol, mientras que las cervezas con 0.0 por ciento de graduación realmente son analcohólicas. «En este último caso se prolonga el proceso hasta que no queda nada de alcohol», apunta el experto.

0,5 por ciento ó 0,0 por ciento: un límite psicológico 

Para Krottenthaler la diferencia entre la cerveza normal sin alcohol y la analcohólica en absoluto es más bien «psicológica».  «Las cervezas cero-cero no son de mejor calidad, pero tal vez mejores para tu conciencia», acota, aunque aclara que puede haber una diferencia en el sabor. «Es más seca al gusto», apunta. En otras palabras: no es tan dulce como muchas cervezas sin alcohol con fermentación detenida. 

La modernización de la tecnología cervecera, los nuevos procesos de elaboración, el lúpulo y otros tipos de levadura explican el lado técnico de la cada vez más amplia gama de cervezas sin alcohol. ¿Pero qué es lo que provocó un mayor consumo? Para el especialista en cervezas Krottenthaler una cosa llevó a la otra, o sea, los consumidores prefieren beber mejor cerveza.

(DPA)

 

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