Recuerdos de batallas y esclavitud en el Sur de EE.UU.

Un viaje por Carolina del Sur y Georgia permite visitar muchos sitios que rememoran la guerra civil estadounidense y sus consecuencias.

En Fort Sumter, Charleston, los cañones del siglo XIX todavía están orientados hacia el mar. Foto: U.S. National Park Service / dpa [ Ver fotogalería ]

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Por Chris Melzer (dpa)

La guerra civil estadounidense comenzó el 12 de abril de 1861 allí donde más duras consecuencias tendría: en los estados del sur. Un viaje por Carolina del Sur y Georgia permite visitar muchos sitios que rememoran aquellos hechos e incluso ciertos lugares que al visitante le resultan curiosamente familiares.

El conflicto, el más sangriento en la historia de Estados Unidos, comenzó con el ataque a Fort Sumter, en Charleston. La ciudad ha dejado atrás su época de mayor esplendor. En los cien años anteriores a la Guerra de Secesión fue un centro cultural, político y sobre todo económico del país. Como huella de ello aún quedan imponentes mansiones y en el paseo junto al Atlántico se percibe algo del brillo que tuvo aquel antiguo Sur. Desde el gran puerto en la desembocadura de los ríos Ashley y Cooper se embarcaba algodón a todas partes del mundo, y aquí llegaban también los esclavos. Su historia se recuerda hoy en el Old Slave Mart Museum.

Fue en Charleston donde comenzó la guerra que acabaría con la esclavitud. Durante 34 horas, los conferederados dispararon contra el fuerte, hasta que los soldados de la Unión se rindieron. La única víctima del enfrentamiento fue un caballo. Sin embargo, después, con las salvas para saludar a la bandera, murieron dos soldados porque su cañón estalló antes de lo previsto. Fueron las dos primeras bajas en una guerra en la que habría muchas más.

Para muchos, esto es suelo sagrado. Y yo creo que todo estadounidense debería venir al menos una vez aquí“, asegura Rick Hatcher, un historiador vestido con el uniforme verde de los guardabosques, ya que Fort Sumter es hoy un parque natural. “Todo comenzó aquí. El fin de la esclavitud, nuestra forma de ser, nuestra tradición militar, el orden actual, las primeras señas de identidad. Todo“, añade.

Los ferries que transportan visitantes hasta el fuerte en un viaje de 15 minutos están llenos. “Tenemos cada año unos 270.000 visitantes, en un 99 por ciento estadounidenses“, explica Hatcher. Durante algo más de media hora, los turistas tienen tiempo suficiente de observar los restos de los gruesos muros, el par de placas conmemorativas, los grandes cañones y la pequeña exposición que hay en el lugar. Luego el ferry vuelve y, si hay sol, la vista de Charleston es especialmente hermosa.

Los ladrillos para construir el fuerte fueron traídos de Boone Hall, un par de millas al noreste. La plantación es “la más fotografiada de América”, según afirman sus administradores. Al recorrer el largo sendero arbolado es fácil reconocer a un viejo conocido: La plantación Mont Royal, propiedad de Orry Main (Patrick Swayze), en la exitosa miniserie “Norte y Sur”.

“Seguimos produciendo algodón”, afirma Rick Benthall, de la administración. Unas 250.000 personas pagan cada año los 18 dólares de la entrada para ver la imponente casa. En contraste, la pobreza de las cabañas en las que vivían los esclavos deja sin habla. Se trata de construcciones pequeñas de madera con una sola habitación donde residía una familia entera. A menudo vienen de visita escolares, y los niños, tanto blancos como negros, se quedan en silencio. También se sienten incómodos algunos turistas que habían estado poco antes tomando sol en los jardines de la lujosa mansión.

 

 

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