LA "CAPILLA SIXTINA" DE CURAHUARA

Un tesoro oculto en los Andes Bolivianos

De extraordinario valor artístico y religioso, el país vecino atesora en las alturas una auténtica “Capilla Sixtina”. Fotos.

El interior de la iglesia católica de Curahuara de Carangas en Oruro, Bolivia. Foto: Patricio Crooker/dpa [ Ver fotogalería ]

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Por Mario Roque Cayoja (dpa)

La “Capilla Sixtina” de los Andes bolivianos, es el gran tesoro oculto desde hace cuatro siglos en el poblado aymara de Curahuara de Carangas. Todos los muros y la nave central están pintados con imágenes de las Sagradas Escrituras, clave para la evangelización de los aymaras que habitan en el altiplano de Bolivia, a un extremo de la carretera internacional La Paz-Patacamaya-Arica (Chile).

“Nuestra Capilla Sixtina es una joya escondida que debe ser incorporada en el circuito turístico de la gente que a diario visita el Sajama (el nevado más alto de Bolivia próximo a la frontera con Chile)”, destacó el sacerdote boliviano Gabriel Antequera Lavayén, quien se encuentra a cargo de la parroquia de Santiago de Curahuara de Carangas.

El recinto católico de unos diez metros de ancho por unos cincuenta de largo se terminó de construir en 1608, según varios historiadores.

Es conocida como Capilla Sixtina” porque se asemeja por las pinturas de sus muros a la de El Vaticano. “Su utilidad fue tremenda porque ayudó a los misioneros a la evangelización, pero el descuido de su techo, paredes y muro externo fue tremendo. La restauración se hizo con la ayuda de diferentes organismos y gobiernos amigos como el de Alemania”, agregó el joven sacerdote.

Los muros son de adobe (ladrillos de tierra arcillosa, arena y paja brava del altiplano) y de cal. Una capa de pintura blanca destaca en el soleado pueblo de Curahuara de Carangas, de unos 5.782 habitantes y a 3.898 metros de altura sobre el nivel del mar, a 220 kilómetros al sudoeste de La Paz.

Además, una moderna iluminación externa e interna sirven para que el recinto católico luzca como nunca. En los últimos 15 años se realizaron diferentes trabajos de restauración de los murales. El techo fue cambiado por placas de aluminio forradas con paja brava, abundante en la zona, donde los campesinos pastorean sus llamas, el animal del altiplano.

Los feligreses ya casi no venían. Hace casi tres años que hemos realizado actos litúrgicos en Semana Santa, cada viernes, sábado y domingo. Ahora la adoración a Dios se hace a partir de las ocho de la noche porque en el día los campesinos se dedican al pastoreo de sus llamas“, apunta el padre Gabriel.

El patrono de ese pueblo aymara es el “Tata Santiago”, al que festejan cada 25 de julio. El retablo de la iglesia tiene esculturas bañadas en pan de oro y reluce ahora mucho más por un moderno sistema de iluminación. La nave central está separada del presbiterio por un arco triunfal.

Hay pinturas de un Cristo triunfante rodeado de sus apóstoles. También destacan las figuras de “Asunción de María”, “Nacimiento y Bautismo de Jesús”, “Resurrección de Cristo”, “Juicio Final”, “Última Cena”, “Virgen de las Nieves”, “San Sebastián”, “San Cristóbal”, “Diluvio Universal”, “Arca de Noé”, “Matanza de Inocentes”, “Oración en el Huerto”, “Los cuatro evangelistas”, “San Francisco Xavier” y otros cuadros católicos.

Uno de los objetivos de las autoridades indígenas y del padre Gabriel es habilitar un circuito turístico que incluya a la Capilla Sixtina, el templo católico de Calamarca -en las afueras de La Paz- donde está la colección “Los Arcángeles de Calamarca” que fue llevada en años pasados a una muestra pictórica en Europa, y el nevado Sajama.

“La Capilla Sixtina” es monumento nacional por una ley aprobada en 1960 por el Estado boliviano, que destaca su extraordinario valor artístico y religioso. El acceso a desde La Paz es por carretera asfaltada. Ahora sólo resta que deje de ser una joya escondida en el altiplano boliviano.

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