En fotos: Grotta Gigante, la cueva turística más grande del mundo

Tesoro geológico de Trieste, allí dentro el tiempo parece haberse detenido. Desde hace millones de años, la temperatura es la misma. No hay ni viento ni lluvia. Solo los humanos han instalado las luces, la escalera y los cubos de basura.

La gran sala de la cueva tiene un volumen de 600.000 metros cúbicos. Su punto más alto está situado a 107 metros. Foto: Archivio Grotta Gigante/dpa [ Ver fotogalería ]

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No hay mucha publicidad para atraer a los turistas a una de las cuevas más grandes del mundo. En las montañas situadas a unos 20 minutos de Trieste, cerca de la localidad de Sgonico, una pequeña señal indica el camino para llegar a pie a la Grotta Gigante. Y tampoco se puede ver la cueva, porque está situada bajo tierra.

La gran sala de la cueva tiene un volumen de 600.000 metros cúbicos. Su punto más alto está situado a 107 metros. Tiene 65 metros de ancho y 130 metros de largo. Con estas dimensiones, la Grotta Gigante entró en 1995 en el Guiness como la cueva más grande en el mundo a la que pueden acceder turistas. En realidad, es difícil imaginarse las dimensiones de la cueva. Para tener una idea hay que bajar a ella.

La entrada a la cueva parece la de un museo. Después de la taquilla hay una sala de dos pisos donde se explica la historia de la cueva. “¡No hagan fotos durante el descenso!”, advierte la guía, Federica Papi. Las escaleras son empinadas. Quien mire a la pantalla de la cámara puede resbalarse.

Todos están curiosamente callados cuando entran en la cueva. Incluso los alumnos de una escuela italiana enmudecen, como si hubiesen entrado por la puerta que da acceso a un mundo desconocido donde no está muy claro cómo uno debe comportarse.

Varias luces iluminan los escalones y las paredes, cuya superficie parece estar formada por cientos de capas de cera. Con los primeros pasos es díficil hacerse una imagen de las dimensiones de la laberíntica gruta, que se abre sobre todo hacia abajo.

El cerebro no puede captar la dimensión“, dice Papi. Mucha gente subestima la profundidad. Hay que descender 500 escalones para llegar al punto más bajo. Y mucha gente también tiene miedo, porque el ambiente en la cueva es un poco tenebroso. No sería de extrañar que en el fondo de la caverna estuviese esperándonos un viejo dragón.

“Esto lo que ven aquí es simplemente la obra de la naturaleza”, dice Papi, de 40 años, que una y otra vez hace pausas durante la excursión para explicar a los visitantes la historia de la cueva, que se formó hace diez millones de años.

Sin embargo, la cueva no fue descubierta hasta en el año 1840, cuando en las montañas cársticas se buscaban nuevas fuentes de agua para Trieste. La exploración de la cueva comenzó en 1890.

Desde 1908, la Grotta Gigante es accesible para turistas. La cueva es una de las más de 6.000 grutas que existen en la región de Friul​-Venecia Julia, que cuenta con el mayor número de cavernas de Italia. La estalagmita más grande, que se llama Ruggero, tiene una altura de 12 metros y tardó 150.000 años en formarse.

El tiempo en la gruta parece haberse detenido. Desde hace millones de años, la temperatura es la misma. No hay ni viento ni lluvia. Solo los humanos han instalado las luces, la escalera y los cubos de basura.

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