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Tres beduinos conducen por el desierto, y tras dos horas de marcha a lomo de camello se monta una tienda amplia y sencilla para pasar la noche. Varias frazadas en el piso y hamacas colgantes hacen de camas. Por la noche se cena cuscús (guiso con pollo, cebolla, garbanzos y verduras), mientras los bereberes tocan pequeños tambores. Hay luna llena y se camina entre fantasmales siluetas de arena. Foto: Cedoc Perfil
06/10/2013. Volver a la nota: Dos dÃas en el Sahara, un viaje hacia el infinito