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Marta Sagasti tenía su propia carnicería en la villa. Actualmente vive en las afueras de Epecuén, a corta distancia del pueblo y el lago. “Van treinta años de duelo. Después de la inundación a mi marido le agarró un infarto. Mucha gente murió después de la inundación, murió de tristeza. Hay gente que no se recupera de cosas así”. Foto: Mercedes Noriega
09/11/2015. Volver a la nota: Voces de Epecuén, el pueblo fantasma que resurge de las aguas