Bañado La Estrella, una de las joyas naturales más singulares de la Argentina

Tesoro acuático del “Parque Chaqueño”, el bañado es un paraíso que, literalmente, se mueve hacia el noroeste con su séquito de verde, garras, plumas y turismo.

Ficha

Suena a minucia de sueño: el Bañado La Estrella, donde si algo no falta es el agua, está en una llanura casi árida. El misterio lo explican el Río Pilcomayo y sus mil dedos, los que parecerían ir tanteando todos los caminos posibles, dubitativos, antes de elegir su rumbo al este. Con menos poética y más ciencia, lo que pasa en realidad es que los sedimentos que trae desde Bolivia no drenan con la eficiencia de otros ríos. “Como consecuencia, se produce el desborde y la sobreelevación permanente de su lecho por la acumulación de los sedimentos”.

Dado que se trata de un cauce que “respira” al ritmo del ciclo de lluvias (las que abundan en verano y escasean en invierno), “sucesivas crecientes producen roturas de las márgenes del río, el agua escurre por nuevos cursos, originando bañados, esteros y lagunas”, los mismos que también van desapareciendo, a su vez, por la acumulación de los sedimentos. La explicación se encuentra en el excelente libro “Bitácora / Bañado La Estrella / Dinámica fluvial de un espacio compartido” de la Fundación ProYungas, entrega una mirada generosa sobre la zona y sus comunidades.

Una primera sorpresa: tanto el bañado de la provincia de Formosa (en el cual viven ¡114 especies de aves!) como su ubicación son novedosos. Ocurre que el Pilcomayo comenzó recién a transportar cantidades de sedimentos muy grandes en los años 40 del siglo pasado. Y cuando en 1966 el proceso se aceleró, vino la explosión de desbordes, anegamientos, lagunas. Pero todo eso ocurría a bastante distancia de La Estrella: En “los últimos siglos, el río Pilcomayo desembocó en una depresión denominada Estero Patiño en la frontera entre Paraguay y Argentina. La acumulación de vegetación y sedimentos en el área provocó reiteradamente la generación de tapones y eso terminó determinando la migración del cauce del río”. Entonces, “hacia 1980, el Estero Patiño se rellenó completamente y dejó de ser funcional como área de acumulación de sedimentos”, razón por la que, “en la actualidad, el río desemboca en esteros laterales al cauce, siendo el receptor principal el Bañado La Estrella en territorio formoseño, generándose un espacio completamente nuevo en la región”.

El secreto de los champales

Y si algo hace bien la vida es agarrarse del codo si le dan la mano: 40 especies de peces lo tiene por hogar. También muchos tipos de mamíferos. El yaguareté, el puma, el ciervo de los pantanos, el aguara-guazú, el oso hormiguero gigante y el tapir, entre los más llamativos. Y, por eso mismo, entre los más amenazados, porque los seres humanos, además de obstinados en nuestras pasiones, somo vanidosos y -secretamente- nos disgustan aquellos animales que nos roban escena apenas haciendo algo que nos parece un rol secundario en la escena de la existencia.

Pero volvamos a las aguas coquetas en su ir y venir. Son ellas las que dan lugar a una segunda sorpresa: las imágenes emblemáticas del Bañado La Estrella, los champales (esos troncos de árboles que visten enredaderas, musgos y hasta algas, para no hablar de los pájaros) son posibles porque se trata de antiguos bosquecillos o montes de quebrachos (colorados y blancos), palos santos y algarrobos. Es “la dureza de la madera de estos árboles permite que sus troncos permanezcan erguidos”, afirma el trabajo. Sí, los nobles quebrachos, diezmados durante décadas algo más al sur (en Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe la compañía La Forestal cortó el 90% de bosques que ocupaban 2 millones de hectáreas, para abandonar el país en 1960).

Parque Chaqueño

Justamente una cifra de hectáreas (algunos dicen que se acerca más a 3 millones) lo que corresponde al bosque chaqueño que todavía supervive en Formosa. Corresponde al 10% de lo que los investigadores llaman el “Parque Chaqueño” argentino: 20 millones de hectáreas de cobertura vegetal que iban de Formosa a San Luis (de Norte a Sur), y de Salta y La Rioja a Corrientes y Santa Fe (de Este a Oeste). Pero el cálculo es de 2007. La tala, demasiadas veces ilegal, y expansión de la frontera agrícola han hecho lo suyo y es seguro que la cifra sea hoy menor.

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El citado “Parque Chaqueño” es hoy la segunda región boscosa más extensa de Sudamérica, luego de la Amazonía, cuando se integran los bosques y humedales en Paraguay y Bolivia (y un pequeño fragmento en Brasil). Lo anterior es posible debido a la destrucción casi total, por parte de los brasileños, del famoso Matto Atlántico (Selva Atlántica) que tanto fascinó a exploradores y viajeros: sobrevive algo más del 11% de su superficie original. Pero el 83% de estos restos son terrenos no mayores a 50 hectáreas: demasiado pequeños para que centenares de especies hayan podido sobrevivir. Un colapso sin precedentes “tanto en la Historia como en la Prehistoria”, ha dicho Juliano Bogoni, investigador de la U. de Sao Paulo. Apenas el 0,03% de lo que queda son predios mayores a 10.000 hectáreas. O sea, nada.

Lo anterior resalta todavía más la importancia de las 400.000 hectáreas (en 300 kilómetros de largo y de 10 a 20 km de ancho) del Bañado La Estrella, el cual se ha convertido en el tercero en cuanto a superficie en el Cono Sur, luego de El Pantanal (Brasil) y los Esteros del Iberá. Tal extensión, que puede seguirse casi linealmente desde Estanislao del Campo hasta las cercanías del límite con la provincia de Salta, es una joya cuya preservación resulta vital para una gran multitud de seres vivos con cada vez menos terrenos silvestres en los que vivir.

Aguas caminantes

Y acá aparece la tercera sorpresa: “El río Pilcomayo ha ido incrementando su caudal y, a causa de ello, desde hace unos sesenta años se sale de su cauce y desborda cada verano bañando la región hasta agosto, escurriendo luego hacia el sudeste y formando lagunas con abundante fauna y pesca. Este fenómeno ocurre cada vez más cerca de sus nacientes, ampliándose el bañado aguas arriba en dirección noroeste en varios kms por año”.

Puesto en sencillo: el Bañado La Estrella crece o “camina” llevando consigo su séquito de verde, garras y plumas. Y no solo eso. También altera las existencias de las comunidades tanto criollas como indígenas que lo rodean o son rodeadas por él. Criollos e indígenas. Pilagá, Toba y Mocoví (que muchas veces se autodenominan Qom), los wichi y los nivaĉle (a estos últimos nosotros, los criollos, llamamos chulupí o chulupíes, y están sudivididos en cinco subgrupos). No son grandes cantidades de personas (entre 40.000 a 50.000 y en toda la provincia), pero la riqueza de sus actividades, creaciones, artesanías, lenguajes podría corresponder a la de varios mini países.

En el bañado mismo, la economía de subsistencia de la comunidad pilagá de El Descanso, comunidad de 36 familias, fue descrita por una de sus habitantes de esta manera: “Los hombres cazan quirquinchos y suri en abril y mayo, curiyú en junio y julio, iguana en octubre. De la curiyú se vende sólo la piel, en el caso del suri, es mejor, porque se utiliza todo. La pesca es mejor de marzo a mayo. Los hombres también hacen las cachiveos (canoas) que son los que usamos para entrar al bañado. Las hacen de palo borracho o de caspi zapallo. Las mujeres recolectamos los huevos de chajá en abril, doca en mayo, papa del agua de julio a agosto y chaguar en octubre. También tejemos las artesanías en carandillo y en chaguar. La leña la juntan tanto los hombres como las mujeres”.

Qué duda puede caber, Bañado La Estrella es una de las maravillas más singulares de las muchas que posee Argentina, justamente por cualidades de multiplicidad, mezcla y potencia vital. Esperemos que el genio del mal, Añá, no divida otra vez a los hermanos del Gran Chaco, precipitando su caída (aunque dio origen con ello a los ríos Pilcomayo y Bermejo, según la leyenda). Y el Bañado La Estrella enriquezca la vida de formoseños y visitantes en los tiempos del porvenir.

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| N.D.E: Alejandro D. Brown, María José Foguet, Matilde García Moritán y Sebastián Malizia son los autores de “Bitácora / Bañado La Estrella / Dinámica fluvial de un espacio compartido”.

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